
EL ENCUENTRO CON LAS RAICES
Una vez escuché a una persona decir: “ No entiendo
la ansiedad de la gente por viajar a la India, Macchu Pichu, el
Tíbet, Egipto, Tierra Santa, etc. Como si solamente trasladándose
a esos lugares se pudiera lograr la iluminación; el crecimiento
espiritual se puede encontrar en cualquier lugar”.
En realidad, en parte, esto es verdad, uno no tiene que viajar
a ningún lugar para evolucionar, pero quienes tuvimos la oportunidad
de conocer algunos de estos países, sabemos que tomar contacto
con la energía de esos sitios sagrados produce una transformación.

Ceremonia de Bautismo
Río Urubamba - Perú |
De acuerdo a mi experiencia, cuando viajé a Perú por primera
vez, en el año 1990, hacía ya doce años que estaba andando
el camino espiritual; sin embargo, el encuentro con ese
país produjo en mí un cambio tan profundo que modificó radicalmente
mi vida. El contacto con las raíces indígenas, toda su filosofía
milenaria de comunión y amor a la naturaleza hizo que descubriera
en mí, un sentimiento ecologista totalmente diferente y
una visión cósmica de la existencia.
Tal vez muchas personas solamente puedan ver lo externo,
y hagan comentarios sobre lo bello del paisaje o la pobreza
que se ve; esta gente al regresar, únicamente traerá anécdotas
que con el tiempo olvidará y un montón de fotos que no volverá
a mirar.
Pero si nos permitimos sentir, descubriremos algo totalmente
diferente, nos conectaremos desde el corazón con el sitio
y la gente; esta experiencia pasará a ser parte de nuestra
vida, no lo olvidaremos jamás.
En uno de los viajes, un chamán, antes de ingresar a Machu
Picchu (la ciudad de cristal), me dijo: “este es un Lugar
Sagrado, trata de escuchar a las piedras, ellas son las
que tienen que develar el misterio”. De ahí en más, intenté
en cada sitio que visité conectarme desde la sensibilidad,
no desde la mente.
Cuánto aprendí en ocho años de sucesivos viajes! Me encontré
con seres tan especiales, con tanta sabiduría, con una visión
de la vida tan distinta, manifestando amor por todo, que
me hicieron pensar y revaluar lo que yo creía haber logrado
en esos años. |
Estas culturas mal llamadas “primitivas”,
a las que descubrí a partir de aquel viaje en noviembre
del ’90, me llevó a quierer saber de ellos, conectarme desde
la mente y el espíritu. Cada encuentro que el destino me
permitió fue un medio para crecer tomando el compromiso
de ponerlo en práctica en mi vida, y que todavía sigo intentando.
Culturalmente nos prepararon para menospreciar
y ridiculizar todo lo que tuviera que ver con estos grupos
étnicos, y aún hoy, se los trata de salvajes, ignorantes
y se los tiene marginados en muchos países del mundo. Frecuentemente
se los encuentra en condiciones infrahumanas. Yo me pregunto:
Hasta cuándo vamos a seguir así, sin querer ver que los
ignorantes y salvajes somos nosotros, con toda nuestra preparación
intelectual y tecnológica? A qué nos llevó todo esto? A
que en las puertas del siglo XXI sigamos cometiendo los
mismos errores.
Creo que llegó el momento de que hagamos un examen de conciencia
y comencemos a revertir todo esto. Acercándonos a este conocimiento,
que creo será lo único que nos salvará del camino irresponsable
que estamos transitando y que nos puede llevar a la autodestrucción. |
Pisac - Valle Sagrado -Perú |
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Machu Picchu - Perú |
Dejemos de sentirnos los reyes de la creación. Reconozcamos
que somos un elemento más de la naturaleza y que tenemos que
aprender a vivir en armonía con todo lo creado. Aprendamos
a ser humildes y respetuosos, ya que lo que hagamos influirá
no sólo en el Planeta sino en el Universo.
Estas culturas tienen mucho que enseñarnos; no permitamos
que la soberbia nos arruine el acercamiento a este saber que
es el conocimiento de nuestro interior. Dejemos de mirar hacia
afuera e internémonos en el misterio de nosotros mismos para
poder comprender y relacionarnos con lo exterior.Permitamos
que nuestra conciencia se expanda para poder experimentar
la interrelacionalidad verdadera y honesta y dejar definitivamente
de actuar como seres egoístamente individuales. |
Demos el verdadero valor a las cosas, ocupándonos en ser
y no en tener, pensemos en la evolución a nivel espiritual,
que por consecuencia se nos dará lo que necesitamos, no lo
que creemos que necesitamos.
No nos dejemos absorber por la sociedad de consumo que obnubila
nuestra mente, mantengámonos atentos para no caer en la ilusión
del “sistema” y poder ser LIBRES, a pesar de él. Solamente
siendo libres podremos realizarnos plenamente.
Tenemos que dejar de ser hipócritas, este defecto que la sociedad
nos inculca. Debemos ser lo que ella manda, así no estemos
de acuerdo, porque si no, comenzaremos a ser discriminados
por no seguir al rebaño; para no ser hipócritas hay que ser
valientes y estar dispuestos a defender nuestra postura aún
cuando sepamos que no nos aceptan; es la única manera de lograr
la felicidad, esa felicidad de adentro, la que nos da la seguridad
espiritual. |

Baño de la Ñusta - Ollantaytambo - Perú |
De todas las lindas personas que tuve la posibilidad
de conocer, muchos de ellos chamanes, aprendí varias cosas. Entre
ellas, a sentir el verdadero amor fraternal que se caracteriza
por no ser posesivo y que los seres humanos nos encontramos en
el camino de la vida para compartir experiencias. No importa por
cuánto tiempo, ya que lo importante es vivir intensamente el presente;
esa es la única realidad.
Pasar la existencia guiados por la música del
Universo, esperando que nuestra compañera, la muerte, nos marque
el minuto final de esta vida terrenal.
Adriana Ferreyra |