INVESTIGACION DE VIDAS PASADAS -   LA INVESTIGACION HIPNOTICA Y SOFROLOGICA
(Séptima pauta de comportamiento)


Otra indicación psíquica es el estado modificado de conciencia que se logra por hipnosis o sofrosis. Con estas prácticas, los especialistas en la materia, pasamos a ser “pescadores del inconsciente”: vivimos indagando el pasado y el futuro. Esto último no es aconsejable hacerlo, aunque en algunos casos lo hemos hecho, para conocer la verdad, comprobándose con los hechos producidos posteriormente, esa realidad.


por Fabio Zerpa

La ley de la causalidad o karma o destino, según las distintas corrientes,  puede ser corroborada por estos mecanismos, aunque sabemos que existe el libre albedrío, que nos permite “subir en la escalera de la sabiduría”.

Las anteriores investigaciones que marcamos como pautas de comportamiento, es decir, la espontaneidad, los sueños y las indicaciones psíquicas que nos narran los testigos, pueden ser comprobadas por el mecanismo de la sofrosis o hipnosis.
Ya hemos hablado de la sofrología como un estudio científico de la conciencia humana, que conlleva a una filosofía y disciplina existencial de carácter espiritual. Ella también permite la aplicación de una terapia llamada sofrosis, que permite un entrenamiento de la personalidad y el Yo interno.
La sofrosis no actúa sobre el sujeto con el imperativo y la “sugestión fuerte y dominante” de la hipnosis: es un mecanismo que lleva a la persona a un estado de relajación y concentración, donde la frecuencia cerebral baja hasta producir ondas theta, de cuatro a siete ciclos por segundo. El testigo “ve como si fuera en una gran pantalla cinematográfica” los hechos vividos por él, sintiéndolos y con la mente alerta.

Para muchos la sofrosis es más atenta y eficaz que la hipnosis, en la cual generalmente se pierde contacto con la conciencia, trabajando en un estado delta, de cuatro a dos ciclos por segundo.

Cada vez son más los científicos de todo el mundo que confirman que en el camino de estas técnicas se prueba la existencia de vidas anteriores. En los últimos treinta años hubo más de cien mil personas que revivieron el pasado que les era conocido. Los doctores Brian Weiss, Thowald Dethlefsen, Helen Wambach (ya fallecida), Chet Snow, José Daniel Mabromata, Enrique Briggiler (ya fallecido), Julio Vergara, Joe Keeton, Jeffrey Iversoj, Wallace Labaw, Karl Osis, Joel Whitton, Raymond Moody, etc. (la lista es larguísima) tienen una enorme cantidad de testigos, que llevados al estado hipnótico o sofrológico, narran la existencia de sus vidas anteriores.

Nosotros, personalmente, en más de treinta años de investigación sistemática, hemos tenido con nuestro equipo científico de médicos y psicólogos, numerosas experiencias, a veces individuales, otras colectivas, que nos han llevado a estas pautas de comportamiento que estamos detallando paulatinamente.

Los sujetos sometidos a estas técnicas pueden relatar todas sus vidas anteriores, con un récord actual del cual es poseedor el Dr. Brian Weiss, que con una paciente ha indagado sus ochenta y cuatro vidas anteriores. Los relatos son diversos e incluso llegan a contar sus propias muertes anteriores, con episodios y visualizaciones de lo que hacen los familiares alrededor del féretro. Los hechos son vistos desde arriba.
Los contrarios a esta técnica dicen que los pacientes son conscientes de estar bajo el efecto de la hipnosis o sofrosis y que en estas condiciones, se les puede suministrar la información necesaria como para construir una vida. Cabe preguntarse: ¿quién posee esa información?. Si fuese el sofrólogo o hipnotizador, estos técnicos tendrían que haber pasado gran parte de sus “muchas vidas” recorriendo archivos y bibliotecas, ya que no hay nadie que tenga semejante erudición.
Aún teniendo en cuenta estas reservas, hay cosas que resultan totalmente inexplicables desde el punto de vista racional. Y mi práctica personal de 6.000 testigos es de un gran aval. Los he vivido interesantemente junto a mis consultados.
Sea cual fuere la explicación, seguimos pensando que la investigación de vidas pasadas es uno de los viajes más emocionantes a los misterios de la mente humana.

Habiendo progresado en objetividad mental hasta el punto de poder librar a estas técnicas de sus antiguos atuendos mágicos y ocultistas, cabe preguntar en razón de qué ocultos e inconfesables prejuicios no se le da a esta ciencia un sitial más importante dentro del arte de la medicina.
Los terrenos a que se aplican estas técnicas se limitan y esto en casos muy reducidos – al campo de la odontología, la cirugía, la obstetricia y la psicoterapia, existiendo posibilidades mucho más extensas y ricas para su aplicación. Tomemos por ejemplo los casos de enfermedades incurables, llegadas a su fase final, en cuyo caso lo único importante es la supresión del dolor para paliar los sufrimientos que debe soportar el paciente. Sabido es que en casos extremos, la utilidad de las drogas no es tan efectiva como seria deseable. ¿Por qué no utilizar entonces estas técnicas para procurarles al menos una muerte pacífica?.
Se han comprobado fehacientemente curas espirituales, imposibles de lograr por los medios ortodoxos. Los casos más significativos son los acontecidos en la Gruta de Lourdes, catalogados y analizados por un equipo médico dispuesto para tal fin. Una de las primeras curaciones “imposibles” comprobadas por dicho equipo fue la de un minero que había perdido un ojo; una astilla de mina se lo había destrozado. Veinte años después del accidente, luego de habérselo lavado con el agua de la fuente se comprobó que estaba curado.
Si tenemos en cuenta que la sugestión sofrónica puede producir modificaciones psíquicas (alucinaciones, alteración de percepciones, hipersensibilidad, etc.) y cambios fisiológicos notables (alteraciones del ritmo cardíaco, abundante salivación, cambios de temperatura, etc.), la respuesta afirmativa se encuentra dentro de lo probable.
Un estudio sistemático de los factores psíquicos que influyen en las curaciones “milagrosas” aportaría elementos muy importantes para el desarrollo de una técnica psicológica para el tratamiento de enfermedades consideradas hasta ahora como incurables, luego el análisis de las emociones preponderantes que tienen lugar en el éxtasis místico nos llevaría a considerar la importancia de la vibraciones emocionales en la rectificación de anomalías orgánicas. Por último, la aplicación de estas técnicas como sedante para las tensiones psíquicas, aliviaría en gran manera los males creados por la constante ansiedad (hipertiroidismo, hipertensión, etc.), producida por los trastornos y desórdenes de nuestra actual forma de vida.

Todos estos factores nos llevan a abogar para que en los medios competentes se programe un plan de acción y estudio a fin de:
a)      Analizar las posibilidades y ventajas de la aplicación de técnicas sofrónicas o hipnóticas en forma más profusa.
b)      Estudiar a fondo virtudes de esta terapéutica limitada en la actualidad sólo a círculos muy reducidos.
c)      Disponer de suficientes especialistas en materia de estas técnicas para que un mayor grupo de personas puedan gozar de sus beneficios.

Quizás de este modo podamos librar de toda mistificación a la llamada terapéutica espiritual, convirtiéndola en un método racional para el tratamiento de los múltiples males que aquejan a la humanidad.
Cada vez más sabemos del origen espiritual de todas las enfermedades, que después pasan a lo psíquico y posteriormente a lo físico (el cuerpo); mi práctica personal de 30 años lo avala.
Se trata simplemente de sacar a la luz el problema mediante sofrosis y hablarlo con el paciente: así lo han hecho médicos rusos con seiscientos casos de hipertensión avanzada, quinientos de asma bronquial y más de quinientas alergias muy severas; el éxito fue total.
Ha habido otros casos como los investigados por el doctor Wallace Labaw, psiquiatra de niños de la Universidad de California, que ha instruído a más de cuatrocientos jóvenes hemofílicos para contener sus hemorragias por medio de la autohipnosis: se trata de controlar la ansiedad desestabilizadora, que muchas veces está originada en situaciones de sorpresa o de riesgo nervioso, que tanto se presentan en la vida diaria.

Se les enseña a realizar concentraciones y relajaciones para modificar sus niveles de conciencia, a veces entrenados por medio de cassettes de armonización, como el nuestro personal que tanto éxito nos ha dado ante muchos amigos y alumnos de nuestra Fundación como en varios países.
Las dos técnicas, en síntesis, producen un estado modificado de consciencia provocado por sugestión; es como un sonambulismo artificial, logrado mediante los llamados pases magnéticos, o bien manteniendo la mirada fija en un punto brillante o produciendo una buena relajación y armonización en el sujeto. El sueño sofrónico puede ser más o menos profundo, pero el sujeto no pierde el contacto con el mundo exterior, especialmente con el sofrólogo. En los casos de hipnosis más profunda, el hipnotizado admite y realiza todo cuanto se le sugiere, a veces de palabra, a veces por transmisión telepática. El hipnotizado tiene la conciencia parcialmente inhibida, pero conserva ciertas funciones cerebrales activas.

Tanto la sofrosis como la hipnosis se puede colocar entre los fenómenos paranormales, y es provocada, más que nada, por medio de la sugestión verbal; están dentro de los Fenómenos Psi-Beta de la Escuela Europea.
Han sido particularmente una gran ayuda para la psiquiatría.
En el campo de los “fenómenos paranormales”, las experiencias fuera del cuerpo son más numerosas de lo que se cree.
El caso de la proyección astral presenta, como es sabido, algunos peligros, por lo que nunca debe intentarse por impulso propio, pues estos experimentos pueden dar lugar a trastornos mentales. La proyección astral aparece cuando el individuo tiene la sensación de elevarse por encima del cuerpo, normalmente a horas de la madrugada, cuando el cuerpo se halla relajado y la consciencia tiene un nivel mucho más bajo. Está comprobado que un setenta por ciento de muertes por causas naturales, ocurren de madrugada, y esto no significa que se trate de una imaginación o sueño.


Sin embargo, muchos casos se refieren a individuos totalmente despiertos, ya que el viaje astral no está reservado en modo alguno al estado de sueño. Al principio “los viajeros” se muestran asustados y confusos, especialmente al ver su propio cuerpo dormido debajo de ellos. A veces de pie en la habitación, contemplándose a sí mismos, y se preguntan si estarán muertos. Algunos viajeros astrales se refieren a una luz blanco-azulada, que todo lo ilumina, y no tienen ninguna dificultad en pasar a través de las paredes, ni en penetrar en casas ajenas. Esto demuestra que nuestros cuerpos físicos relajan los sentidos, y que nuestra auténtica personalidad mejora cuando nos servimos de nuestros duplicados etéreos. Esto es la ausencia temporal del cuerpo físico. Existe un pequeño eslabón llamado Cordón de Plata, que une el ser astral con el cuerpo físico. Cuando este eslabón se corta, la persona no puede regresar a su cuerpo y entonces se produce lo que llamamos “muerte física”. Este es el mayor peligro de la proyección astral, pero es raro que ocurra y suele suceder por accidente.
¿Qué es el Cordón de Plata? Es el hilo etéreo o energía espiritual que conecta los vehículos superiores en el cuerpo físico por medio del “átomo simiente”. Es un cordón fino, tenue, invisible al ojo humano. Se cree que un extremo se halla unido al corazón y el otro lo está al vértice astral o cuerpo de los deseos.
El viaje es algo que no puede describirse con palabras, resulta incomprensible para la razón, pero sabemos que existe y es una de las cosas más grandes que puede conseguir un ser humano.
Desde el punto de vista científico, la proyección astral es una experiencia subjetiva. Sin embargo, existen casos comprobados, en los que el viajero astral fue "visto"” oído o sentido" por quienes se hallaban al otro extremo del viaje.

Gracias por estar.



EN LA PROXIMA EDICION, LA PAUTA NUMERO OCHO

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