EL ORIGEN EXTRATERRESTRE DEL HOMBRE - NOTA III

Una hipótesis de J.M.DIEZ GOMEZ (España)

 

La Biblia se escribe aprovechando las leyendas y narraciones antiquísimas, y por supuesto, no es fácil admitir que LOS DIEZ PATRICARCAS BÍBLICOS SON NAVES, y por tanto, han dejado de ser personas reales. Es tanto el tiempo que llevamos admitiendo lo contrario que la imaginación rechaza el descubrimiento adjudicándole el, calificativo de imposible. Sin embargo, todo hace indicar que evidentemente es así.

Lo que sucede, a mi entender, es que se ha aprovechado esta innegable circunstancia histórica para tejer  habilidosamente una narración en la que ha quedado oculto un jeroglífico en el cual está inserta la estupenda noticia que, poco a poco, vamos a ir demostrando aritméticamente.

 

ESTUDIO DE UNAS CUANTAS COINCIDENCIAS

Expondremos ahora una serie de coincidencias que no son tales sino artificios numéricos, perfectamente intencionados, que fueron hechos con dos finalidades: primero, para convencernos de la existencia del jeroglífico y segundo, para enseñarnos a manejar nuestra imaginación de tal manera que sintonice con la de aquellos que escribieron y ocultaron el jeroglífico

 

a) PARA QUIEN SE HIZO LA CREACION

La Creación se hizo en seis días y la combinación de estos seis guarismos debe darnos el nombre de alguno de los diez patriarcas; así Adán se llama numéricamente 930, Matusalem, 969, etc. etc.

Ella tuvo que ser hecha para el primer hombre, es decir, Adán, pero como toda la humanidad fue destruída por medio del Diluvio se verificó una segunda Creación que estuvo a cargo del patriarca Noé.

El segundo Adán que debe rendir tributo a su padre real, es Lamec, así como Adán no tiene mas remedio que inclinarse ante su Padre, Dios..

Podemos combinar los seis primeros números de tal manera que sin repetirse, puedan darnos el nombre del patriarca para el cual se hace la Creación que dura hasta nuestros días, que tiene que ser la verdadera, puesto que la otra, la primera, se destruyó con el Diluvio.

Si colocamos los primeros seis números así:

1
2
3
6
5
4

da como resultado  la suma de 7  7  7, es decir, el nombre de Lamec, el padre de Noé.

 

b) LOS QUE NO MURIERON EN EL DILUVIO

La Biblia en el Génesis 7 - 6, nos dice: "siendo Noé de 600 años, el diluvio de las aguas fue sobre la Tierra". Este Diluvio mató a los seres vivientes, pero nos parecería injusto que, siendo un castigo de Dios, hubiera matado a los inmediatos antecesores de Noé  Veamos entonces si el abuelo de Noé, llamado Matusalén, se libró. Vimos en el cuadro matriz que Matusalén tuvo su primer hijo, Lamec a los 187 años y a su vez éste último tuvo su primer hijo, Noé a los 182 años; sumemos estos datos.

Matusalén tuvo su  primer hijo a los 
187 años
Vive 182 años más, y su hijo Lamec, tiene su primer hijo a los  
182 años

Cuando Noé, nieto de Matusalén, tiene 500 años nacen sus tres Primeros hijos Sem, Cam, Jafet, bisnietos de Matusalén

500 años

Tiene Noé que cumplir 100 años más, a los 600,para que comience El Diluvio 

100 años
Todo sumado da   
969 años

Este número de 969 es precisamente la edad o nombre numérico de Matusalén, lo que nos demuestra que murió cuando iba a comenzar el Diluvio; Dios no lo condenó como a los demás; en cuanto a Lamec, padre de Noé murió cinco años antes del Diluvio. La demostración es la misma:

Lamec tiene su primer hijo a los 
182 años

Vive 500 años mas y su hijo Noé tiene a su vez a sus tres primeros hijos Haciéndolo abuelo a Sem, Cam y Jafet  

500 años
100 años más en la vida de Noé, su hijo, empieza el Diluvio  
100 años
Que da la suma de  
782 años

Este numero de 782 significa cinco años más de lo que vivió Lamec, que fueron 777 y cosa muy curiosa, un número de años exacto a los que Matusalén estuvo teniendo hijos e hijas.

Una nueva coincidencias y vamos por otras, tantas que habrá que reconocer que son trozos muy bien pergeñados del enorme rompecabezas que ha sido siempre este jeroglífico y que, en parte, explica la razón por la cual no ha sido descubierto hasta ahora.

 

C) COINCIDENCIA LITERARIA, NO NUMÉRICA

Distraigámonos unos instantes con ciertas frases, demasiado repetidas para que no tengan un significado diferente del que se le ha querido y deseado ver hasta hoy. Son estas frases las que, al final de cada día de los seis días de la Creación siempre dicen lo mismo:" Y fue la  tarde y la mañana, un día....siempre igual para cualquiera de los seis dias. Siempre se nombra primero la tarde y luego la mañana, silenciándose la noche.

Sabemos que en verano los días son más largos que en invierno y por supuesto, las noches son mas cortas en verano que en invierno; pero hay un lugar en la Tierra donde la noche y el día tienen el mismo número de horas y es el Ecuador, o muy cercano a él.

Si nosotros estuviésemos dentro de una nave espacial, procedente de otro planeta, teniendo la orden de explorar lo que existe en éste, es lógico que volaríamos en derredor de la Tierra, para ahorrar combustible (o el método de propulsión que usáramos) y ver cómo realizar la exploración con mayor rapidez, tendríamos que sobrevolar la superficie terrestre en sentido contrario a la rotación, es decir, de oriente a occidente, como vemos el movimiento del Sol.

En este caso ¿qué es lo primero que aparecería a nuestros ojos? El atardecer, luego el mediodía, culminando nuestro viaje con el amanecer; no veríamos la noche y por tanto no la conoceríamos y no hay que nombrarla.

No puedo probar este razonamiento puesto que carezco de números para él, pero no obstante, aprovechándome de su utilidad, voy a presentar otra coincidencia que se basa precisamente en lo que acabo de exponer.

 

d) LA CREACION SE HIZO EN SEIS DÍAS  DE  DOCE HORAS CADA DÍA

Lo que voy a presentar ahora es un cálculo un poquito rebuscado; no afirmo en absoluto que pueda ser auténtico, aunque personalmente estoy convencido que quienes hicieron el jeroglífico bíblico, forjaron este "rebuscamiento" por si alguien lograba dar con él. Veamos

Hecha la Creación solamente por la tarde y la mañana, resulta que, en contra de todo lo admitido hasta ahora, su totalidad fue hecha en SEIS DÍAS DE DOCE HORAS CADA DÍA, suponiendo que el día y la noche tengan la misma duración, como hemos dicho.

Cada día de la Creación no tendría objeto, no tendría vida, sería algo inerte, sino se le hiciese vibrar con el divino soplo de la vida, ese número DIEZ, que al mismo tiempo nos señala un sistema numérico, que es el decimal. Por lo tanto, si queremos conocer qué finalidad, qué principal objeto y quién era el ser que Dios creó en principio de todos los tiempos, en la Eternidad y en el Infinito, haremos este sencillo cálculo.

Cada día, sumado a las doce horas útiles para la Creación, lo multiplicaremos, haciéndolo vibrar así por el número diez, número con el que designaremos la Creación:

                                Día 1 mas 12 horas x 10  = 130

                                Día 2 más 12 horas x 10  = 140

                                Día 3 más 12 horas x 10  = 150

                                Día 4 más 12 horas x 10  = 160

                                Día 5 más 12 horas x 10  = 170

                                Día 6 más 12 horas x 10  = 180

                                Hace la suma de                  930

Es le decir el nombre numérico de Adán, que confirma el dicho.

Además,  afirma numéricamente que Dios conoce el pasado, el presente y el futuro, porque en su forma eterna e infinita, todo lo tiene y lo siente presente; así la edad en que Adán tendría su primer hijo, que fue a los 130 años, está perfectamente expuesta en el primer número de este cálculo que acabamos de realizar.

 

e) ADÁN, LAMEC Y EL INFRAHOMBRE MUESTRAN SU COMPOSICION POR PIEZAS DE "PUZZLE"

Si Lamec con su número 777 nos quiere demostrar que es todo espiritualidad, que es tres veces alma, y si al mismo tiempo como padre de Noé nos muestra que es una especie de superhombre, no hay duda que restándole precisamente a Adán, dejaremos a éste transformado en un ser completamente material, que le quitamos tres almas, es decir,

930 - 777 = 153. Sabiendo que el número 210 es el resultado de la inserción de un óvulo autofecundado (6 x 7 =42), ese 42 al que se le hace crecer por medio de la vibración del número 5 (42 x 5 = 210), vamos a quitarle este injerto a Lamec y nos da 777-210 = 567. Entonces, Lamec ha quedado estéril, castrado.

Pero no hay duda que los dos resultados de estas restas significan algo; el 153 no es sino la materia total y absoluta, desprovista de alma y en cuanto al 567, es un resto de superhombre, un ser inútil, desesperado y sumido en la bestialidad, más cerca del animal que del admirable y dinámico superhombre que era.

¿Qué sucedería si uniésemos estas dos criaturas numéricas? 567 + 153  = 720; este 720 es el infrahombre  formado por la multiplicación  entre sí de los seis días de la Creación, era lo que tenía que resultar.

Estos números ocultos forman un jeroglífico maravilloso, pero ¿quién lo hizo? ¿quién consideró necesario ocultarlo y por qué?. Tres enigmáticas preguntas que muy posiblemente serán contestadas a lo largo de todo el inmenso jeroglífico.

 

EL PLANETA TIERRA

Poco a poco vamos viendo que los números se combinan para construir una extraña historia en la que comienzan a aparecer atisbos de naves interestelares; he podido dar una impresión prematura de lo que en total quedará demostrado.

Si suponemos que Adán y Eva eran naves interplanetarias, intentar demostrar por primera vez que su hijo Cainán-Caín  es nuestro planeta Tierra puede ser posible, pero no es exacto; es mejor comprender que la nave Cainán contiene en su número, tres características que unidas pueden darnos la medida de nuestra Tierra.

Uno es el número 9, determinativo del modelo de las naves destinadas a la exploración o incursión a la Tierra, ya que todos los patriarcas que llevan delante el número 9 están relacionados con nosotros, en alguna forma.

Otra característica es el número 10 que representa la Creación; por lo tanto el 9 con el 10 indica la Creación en la Tierra.

La tercera característica es la divisibilidad del número total 910 por el 7 que nos da 130, edad en que Adán tiene su primer hijo.

Ahora conociendo ya estas circunstancias, podemos razonar y decir que el alma de un hombre es algo impalpable, con el símbolo de la esfera, como la conocemos, pudiéndola considerar como el número 7; para saber qué dimensión lineal tiene el alma de la esfera, o número 910(nombre de Cainán) bastará multiplicar ese 910 por 7 para darnos 6370,número muy aproximado al valor del radio ecuatorial terrestre; varía solamente en 7 kilómetros. Por cierto estos 7 kilómetros menos que nos da la multiplicación anterior, pueden representar el término medio de las grandes alturas de nuestro Planeta (Everest, Aconcagua, Kilimanjaro, etc.); con lo cual si recordamos que la separación del día y la noche en doce horas cada uno y otras doce horas para la noche, nos hizo saber que todo fue realizado en el Ecuador o sus proximidades  y que esta reducción de 7 kilómetros nos indica claramente que la Creación se hizo a nivel del mar.

 

EL OTRO RADIO

Hay una objeción efectiva que debe hacerse: la Tierra, achatada en los polos, posee dos radios: el ecuatorial que es el que hemos hallado y el polar, el menor de los dos, a cual vamos a encontrarlo en el relato bíblico.

Adán y Eva tuvieron dos hijos, Caín y Abel; el primero asesinó al segundo, por tanto Caín como asesino no puede figurar entre los patriarcas bíblicos, se le camufló con el nombre de Cainán; en cuanto Abel tampoco puede figurar por estar muerto.

Si Cainán-Caín  nos da el radio ecuatorial que es el radio mayor, el radio polar tendrá que dárnosla Abel. ¿Cómo hallarlo si Abel no existe?

Fijémonos en lo que nos dice el versículo 25 del capítulo 4 del Génesis. Adán y Eva, después de aquel crimen, tuvieron otro hijo que figura en la Lista de los Patriarcas, al que dieron el nombre de Set, que quiere decir sustitución, puesto que sustituyó a los dos que estuvieron antes y sobre todo a Abel.

Como Set es un buen hijo, se lo coloca en la Lista a continuación de Adán y tiene como nombre numérico el 912; numéricamente entre Set y Cainán existe una diferencia de 2,es decir, 912 -910 = 2. Como ambos son hermanos, nos quiere decir el jeroglífico que entre hermanos la diferencia será siempre 2.

En consecuencia, siendo Caín mayor que Abel   tiene que existir en sus edades el número 2 como diferencia; al ser Cainán el nuevo nombre de Caín, número 910 , el número de Abel será dos años menos; 910 - 2  = 908.

Como hemos dicho que Abel tiene que ser el radio polar o si se prefiere la nave que llevaba las medidas del radio polar, hagamos como con Cainán , multiplicar 908 por 7  y nos da 9356, que es con total exactitud la medida de nuestro radio polar, confirmando así un punto más para nuestra teoría.

 

DEMOSTRACION PRIMERA QUE ADAN FUE UNA NAVE

Ya sabemos que el número 9 representa  un tipo de nave (tipo Mariner, Apolo, etc.) y en ese caso Adán debe tener tal composición numérica que nos puede demostrar que es el padre de Cainán, de Abel y de Set; separemos con un guión el número 9, de los que siguen y sumemos solamente éstos

                                             SET             9  - 12

                                             CAINAN     9  - 10

                                             ABEL           9  - 08

                                             TOTAL        9  - 30

Es decir, Adán es el padre de los tres puesto que en él están comprendidos los tres hijos de tipo 9, como él.

 

EL ARBOL DE LA CIENCIA DEL BIEN Y DEL MAL

Nadie logró descifrar jamás que clase de fruto producían las ramas del misterioso Árbol de la Ciencia del Bien y del Mal. Pero cuando lleguemos más adelante con el jeroglífico, este Árbol nos dará a conocer el nombre de sus verdaderos frutos y la naturaleza del llamado pecado original.

Por el momento, de una manera deductiva, nos dice cuál es su misión, algo así como si se quitase el antifaz y se descubriera la familia botánica a la que pertenece. Los pequeños frutos que ahora conoceremos son solamente la esencia de la savia que circula por su tronco y nos muestra su efectiva y numérica naturaleza.

Tenemos que razonar de esta manera: si el hombre y la mujer los hallamos en este jeroglífico, revestidos de la piel de los números ¿qué clase de fruto pueden comer para que, como tales números mueran, tal como se dice en el capítulo 2, versículo 17, del Génesis?.

Sencillamente, los frutos de ese tan curioso árbol serán los signos de sumar y restar; el más y el menos. Aquél es el Bien, el que puede ascender y el signo menos nos lleva hacia el cero, hacia la Nada, hacia la consecuencia final del Mal.

Comprobemos: si un número "come" el signo más y se une al otro número, ambos pierden su personalidad, ya no serán, por ejemplo, el 8  y el 9, aislados, sino el 17, suma de los dos. Como números murieron pero nació otro el 17.

 

EL ARBOL DE LA VIDA

En cuanto a este Arbol, que es el segundo que estaba en el Paraíso, acerca del cual la Biblia dice que Dios dijo, una vez que observó los efectos que en Adán y Eva había hecho el fruto que también había comido "...porque no alarguen la mano y tome también del Arbol de la Vida y coma  y viva  para siempre..."(Génesis 3,22). Para que Adán y Eva no comiesen de este último fruto los echó del Paraíso ¿Cuál era el fruto de ese Arbol?

El razonamiento es idéntico porque el fruto tiene que ser el signo aritmético que representa al INFINITO, prácticamente cualquier número que se sume, multiplique o divida por INFINITO  su resultado siempre es INFINITO.

 La verdadera demostración numérica, la revelación de la naturaleza de los frutos del primer árbol, se encuentra más adelante; no sé si podré llegar a ella, pero pondré al navegante en condiciones de que pueda obtenerlo por sí mismo

 

CONTINUA

                                                                                                

El Quinto Hombre  
 

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