UN HOMBRE LLAMADO...

                                                    LEON GIECO

(
Creador de un himno popular: SOLO LE PIDO A DIOS)




NOTA I- EL ENCUENTRO

El encuentro con León nos llenó de sinceridad, de honestidad, de perspectivas humanas diferentes al común; él es un hombre distinto; el cantante que llena estadios, que el público aplaude frenéticamente, que construye canciones que se introducen profundamente en el acerbo cultural, es eso: UN HOMBRE DISTINTO; y lo coloco con mayúsculas, porque pienso que es así y con el apoyo de muchos semejantes nuestros.


por Fabio Zerpa

Cuando decidimos en nuestra Fundación hacer este reportaje para nuestra revista digital EL QUINTO HOMBRE, empecé a dialogar con variada gente, de distintos niveles; todos, casi unánimemente, expresaron "ÉL ES OTRA COSA, DIFERENTE AL RESTO".

Yo también lo sentí en el encuentro que pactamos. Pienso que toda su carrera artística está basada en una coherencia realmente excepcional, a la que le agrega una dignidad, a prueba de todo y una solidaridad poco frecuente. Por ello, llama la atención ésa, su actitud, y tanto a los adultos como a los adolescentes; ni que decir a los que peinamos canas y tenemos la edad para ir pensando en la llegada al Mar de la Serenidad y poder encontrar el buen y reparador descanso definitivo.

Pero yo soy sólo el puente para que ustedes lo conozcan más profundamente, a este León; esperamos que lo podamos lograr. El habla y expresa con una fuerza potentísima e increíble; él es el gran protagonista.

-         Yo me llamo Raúl Alberto Antonio. No sé por qué; un día le pregunté a mi mamá por qué tantos nombres y me dijo uno, por el abuelo Antonio y los otros dos,  para llamarme (IMITA SIMPATIQUISIMAMENTE EL LLAMADO)  Raúl Alberto, que sonaba muy aristocrático; solamente eso me dijo, increíble. ¿Y por qué me llamabas Luli, cuando era chico? (LARGA SONORA CARCAJADA). Después me bautizó un compañero de trabajo, allá en Rosario, por mi impericia en arreglar cosas; un día le dijo: tú eres el rey de los animales. Nació LEON GIECO.

Enseguida habla de su mamá, de su compinche, y se le ilumina la cara.

-         Ella es como un árbol porque es maravillosa, hablando o en el silencio; recuerdo que me llevaba al campo de mi abuelo recorriendo en sulky 25 kilómetros, sin hablar ni una sola palabra y durante tanto tiempo. A mí me encanta el silencio del campo; yo nací en el campo-campo, en el medio de todo y de la nada, en una chacra, un 20 de noviembre de 1951.(Pausa. Medita) Pero...un exceso de silencio me hace mal, me pone en....(Duda, reflexiona) mente de drogadicto; me explico; me da ansiedad...de comer ... o de drogadicción...empiezo a fumar; porque el cigarrillo es la peor droga que hemos inventado.(Se detiene; vuelve a reflexionar y siempre con la mirada hacia arriba, pocas veces hacia abajo; quiere con su gran verborragia explicar bien; que se entienda).

-         Yo el silencio lo domino bien; pero estar en movimiento, en el ajetreo de Buenos Aires, me salvó la vida. Si me hubiera quedado en el campo, pesaría 160 kilos, bebiendo y comiendo todo el tiempo, fumándome todo; Sería una persona anormal, con mil problemas físicos. Prefiero estar con este stress y en Buenos Aires. Cuando era chico, vivía en la quietud de la chacra pero me gustaba ver pasar un avión; lo habíamos bautizado Comet 4, no sé por qué; lo veía pasar y me imaginaba cosas, me sonreía; me gustaba el misterio de rutas y mundos que protagonizaba ese aparato. (Y enseguida recuerda al padre, se nota su admiración por él) .


Cuando era bebé

-         Papá era alcohólico y cuando yo tenía seis años, nos mudamos a Cañada Rosquín (Provincia de Santa Fé - Argentina); nos fuimos al pueblo, pero de verdad, nos hizo acercar a todos al "boliche" (lugar donde se toman bebidas alcohólicas); le gustaba a rabiar la bebida. Papá era como yo, porteño de Buenos Aires, capitalino; cantor de jazz y de tango, tanto en su pueblo como en todos sus alrededores; no pudo irse para la capital y entonces me mandó a mí; yo era como la continuación de él; de toda la música él amaba al tango y le gustaban las carreras de caballos; hasta hablaba con el fraseo y entonación del hombre de Buenos Aires. Siempre me impulsó a que me fuera del pueblo y hacia la capital; cuando yo trabajaba en Rosario, me decía que no era importante; "tu vida está allá, en la gran ciudad". Acertó, se adelantó al tiempo. (Hace una nueva pausa, recuerda, nuevamente reflexiona) Cuando fuimos al pueblo todo cambió.

-         ¿Cuál fue el cambio?

-         Eran ya 4.000 personas juntas, había más relaciones, hechos que no se debían hablar, secretos, confabulaciones, escapadas varias; las intrigas y misterio de, pienso, todos los pueblos. En el campo todo era más natural, estábamos nosotros solos, la familia (Se apoya en esta palabra, la ama)


León y su primo en la chacra donde vivía

-         ¿En el pueblo sale el "musiquero"?

-         Sí. (Rotundo). En casa estaba permanentemente ubicada la pelea porque no había nunca plata; entonces, tengo que empezar a trabajar teniendo recién 7 años. A mí me gustaba ver llegar el tren a la estación de ferrocarril, que era igual a como está ahora (han pasado más de 40 años). El tren paraba y había siempre una demora como de media hora, en que la gente no sabía qué hacer, totalmente aburrida. Entonces a mí se me ocurre, que habría que venderle algo; un día me fui a pedirle revistas a un kiosco; y en el primer día, en diez minutos, vendo todo. Entonces, al día siguiente me pongo ya un kiosco por mi cuenta. (Le salió el empresario que tiene dentro) Los otros amiguitos de mi edad ya querían también participar; entonces, les digo que "LAS REVISTAS SON MIAS", ustedes traigan caramelos, galletitas, lo que crean que puedan vender. (Salió el compartir, la solidaridad). Eramos tres amigos-socios; de pronto, (larga su intensa y espontánea carcajada) yo  ganaba más dinero que mi papá. Empecé a pagar todas las deudas de mi casa, al panadero, al carnicero, a todos; nadie lo sabía en mi casa; cuando se enteró mi mamá se puso contentísima. (Se le iluminan los ojos cuando habla de ella)

-         ¿ La quieres mucho a tu madre?

-         Sí, muchísimo. Fuimos compinches desde siempre; "cómplices" en todo, en los pequeños y grandes secretos ( nuevamente aparece la risa contagiosa, irónica y secretista); nosotros tenemos NUESTROS SECRETOS (lo surrayo porque él lo remarca y mucho)

-         Eras solidario con ella y con tus amigos. ¿ De dónde nace eso?

-         No sé, no sé, donde nace. La solidaridad es algo muy pero muy fuerte; yo creo que si se les inculcara a los niños, a los 6 años, lo que es ella, EL MUNDO SERIA DIFERENTE; entre todos nos podríamos estar ayudando. Los chicos aprenden sólo a competir y competir, el tener que ser más que el otro. Hay que educar de otra manera, con los conceptos más trascendentales del hombre.

-          Esa solidaridad, se fue extendiendo en tu niñez ¿no es cierto?

-         Sí, creo...(duda)... que sí. Te voy a contar. Yo desde siempre aparenté más edad de la que tenía. Después del negocito del tren, tenía horas libres y empecé como repartidor de la carnicería del pueblo. Iba a distintos lugares, hasta que un día descubrí que dos linyeras (vagabundos en la jerga argentina) bajaban de un tren y se cobijaban en un lugarcito para pasar la noche; a la otra mañana volvían a irse; lo hacían rutinariamente todos los jueves. Me fui dando cuenta que estos hombres eran verdaderos "crotos", esos que renuncian a la vida social para vivir sin ningún tipo de ataduras, los que quieren ser libres-libres. Entonces, se me ocurrió la idea de llevarle comida a ellos; le saqué al carnicero asado, huesos para el caldo, etc. y cuando se los entregué,  ellos se quedaron enloquecidos, me agradecieron muchísimo; y es más, cada jueves esperaban con ansiedad mi visita, mirándome venir con una alegría inmensa;  se hacían unos asados y pucheros fabulosos.

-          Pero le sacabas, le robabas, al patrón. Eras una especie de Robin Hood.

-         Y si, es algo parecido a lo que haga ahora, saco de un lado para poner en otro; hago un recital en Santiago del Estero, cobro el dinero y se los llevo a 300 kilómetros de allí, a los SIN TIERRA,  que están desamparados; así muchas veces en los últimos años. Yo les daba a los linyeras,  como ahora a los desprotegidos; yo doy, me gusta dar, me siento muy feliz así.

-         Dar es el fundamento del amor.

-         No sé, a mí me gusta dar, me siento bien dando. Además aquellos linyeras me inflaban el ego, porque me esperaban ansiosos y me halagaban muchísimo. Me sentía pleno, total.


Toma la Primera Comunión

-         Tu ego te lo levanta el público todos los días, reconociéndote en la calle, aplaudiéndote a rabiar en los recitales. ¿Tienes conciencia que eres un creador?

-         Mira, yo nunca me evalué; nunca pensé hacer una carrera artística de renombre; yo pienso lo mismo que dice siempre Joan Manuel Serrat, nosotros empezamos a cantar para acercarnos a las mujeres, para que nos consideraran más, para "afilar" (el cortejar de los argentinos) con ellas, nada más; después si sale el buen músico o el gran poeta, bueno...mejor. Yo nunca pensé en tener una profesión exitosa, en proyectarme,  en ser bla, bla, bla. Yo subía a un escenario y me gustaba que me miraran, la gente me alababa el ego. Yo nunca estudié canto, todo en mi vida es autodidactismo puro .


Trabajaba de mozo en su pueblo
Cañada Rosquín (Santa Fe)

-         Tuviste algún referente en tu vida

-         Si, referentes que recién  conozco hace muy poco, unos cinco o seis años, porque me contó mi madre lo de mis bisabuelos, que yo no sabía. Ellos tenían un campo que era el paso obligado de todo linyera que anduviera por el lugar; los ayudaban, le daban comida, porque, según mi madre, mi bisabuelo hubiera querido ser como ellos, un croto  total.

-         Te gustaría ser como ellos

-         Sí, me encantaríaaaaa (se apoya en la palabra y la alarga) Pero yo sería UN CROTO DE LUJO; eso sí, conectado a Internet, a la Luna, viviendo en el valle de Tilcara (uno de los lugares más hermosos que he visto en mi vida, que está en el agraciado norte argentino, en la provincia de Jujuy); con una antena Sky enviarle una baguala (música folklórica argentina) a Peter Gabriel, por ejemplo. Quiero ser un croto libre, conectado con el mundo y el Universo, si es posible. Quiero renunciar a ciertas cosas.

-         Quieres renunciar ahora, en estos años

 

CONTINUA NOTA II

El Quinto Hombre  
 

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