EL MASAJE ATLANTE

Por Nina Llinares (España)



El Masaje Atlante es una técnica que nace a partir de una búsqueda personal en mi práctica como quiromasajista, especializada en el masaje a pacientes cuya demanda era no sólo la relajación y el bienestar posterior a la sesión, sino el abrirse a un cambio, a un proceso de "darse cuenta" de que el poder terapéutico del masaje recibido les comprometía no sólo con la técnica y con el terapeuta, sino sobre todo consigo mismos en un proceso de cambio.

Me di cuenta, al igual que muchos quiroprácticos, fisioterapeutas, masajistas deportivos y profesionales del masaje, que mi actitud con el paciente, en la mayoría de las ocasiones, establecía un vínculo psicológico derivado de la charla anterior y/o posterior a la sesión sobre las circunstancias personales, laborales, familiares, de alimentación y un largo etcétera, mismas que provocaban la necesidad de recibir periódicamente un masaje de relajación.

Según la "pauta estresante" que provocaba en el paciente la necesidad de venir a recibir la sesión de masaje, empecé a sentir la intuición de insistir con determinados pases siempre circulares, en zonas específicas de su cuerpo. En la siguiente sesión le preguntaba al paciente qué cambios había notado en su problemática particular.

Empecé a tomar notas. Este fue el primer paso del Masaje Atlante.

El segundo paso fue elaborar una extensa ficha que el paciente rellenaba en su casa y que me era devuelta posteriormente. Observé que de esta manera se establecía un vínculo no verbal, en el que daba la posibilidad al paciente de que pudiera hablarme sin hablar de sus intimidades, tendencias, traumas, bloqueos, su relación con la comida y  su calidad de vida; de su herencia familiar en cuanto a enfermedades tanto físicas como psicológicas, y toda una larga lista de características que se pueden reflejar en una ficha confidencial de la que no se habla, puesto que en ningún momento se pretendía realizar una sesión de psicoterapia: mi interés era seguir investigando sobre aquellas partes del cuerpo del paciente en las que a nivel energético se bloqueaba la víscera, órgano o sistema que le provocaba el estrés o la carga. La mayoría de pacientes coincidían en que dicha "carga" se encontraba en la espalda.

El tercer paso previo a ir concretando el conjunto de técnicas que forman el Masaje Atlante fue decisivo. Además de insistir dentro de la sesión en los movimientos circulares en la espalda, empecé a aplicar, mentalmente, la filosofía Hipocrática; es decir, me olvidaba por completo de mí misma, dejaba fuera de la consulta todas mis preocupaciones, intereses e inquietudes y me centraba en el "Yo Soy Tú", sintiendo con consciencia que estaba realizando mi tarea dentro del campo áurico energético de mi paciente. Mientras realizaba la sesión de masaje, en mi pensamiento y voluntad repetía una afirmación positiva y sin apegos, sintiéndome totalmente conectada con el paciente. Dicho de otro modo: al dar el masaje era consciente de que mi campo energético se encontraba totalmente involucrado con el campo energético del paciente.

Éste es un hecho del que se dan cuenta la mayoría de practicantes del masaje a pacientes, porque en ocasiones sienten un desgaste de naturaleza no física sino energética (sobre todo en el trato con pacientes con depresión, tristeza y/o de tendencia pesimista o negativa ante la vida), y que se manifiesta en el hecho de que después de la sesión se sienten desvitalizados, como si el paciente les hubiera "vampirizado" la energía. Casi todos los profesionales del masaje han experimentado esta circunstancia en alguna ocasión. Sin embargo, si mentalmente, la actitud era conscientemente aceptada (es decir, si yo misma era consciente de este hecho) y voluntariamente "trabajaba" coordinando los movimientos circulares de mis manos con el movimiento también circular y poderoso de una afirmación de poder (como por ejemplo: "Yo, - nombre del paciente -, soy capaz aquí y ahora de permitir en perfecto equilibrio y armonía, el desbloqueo, trasmutación y liberación de toda energía limitadora contenida en esta espalda"), nunca, en ninguna sesión, me encontraba posteriormente desvitalizada.

Obviamente la afirmación la repetía mentalmente y en cada movimiento, mientras el paciente seguía, como siempre, recibiendo el masaje con la audición de música de relajación.

Seguía tomando notas y empecé a elaborar una afirmación parecida o relacionada con el desbloqueo energético que necesitaba el paciente, y le sugería que mentalmente o por escrito la incorporara en su vida cotidiana, durante unos minutos al día, hasta la siguiente sesión.

Los pacientes así tratados comenzaron a hablar de cambios en sus vidas. La investigación que estaba realizando me llevó a darme cuenta de que no era sólo la espalda la única zona necesitada de desbloqueo energético, sino que en cada parte del cuerpo, cada paciente presentaba una dinámica común:

-  El bloqueo energético causante de molestias o problemas en las piernas estaba relacionado con personas a las que les costaba "dar los pasos adecuados en la vida".

-  El bloqueo en los brazos, articulaciones de hombros, codos, muñecas y dedos estaba relacionado con personas a las que les costaba "llevar a la acción" lo que sentían o pensaban.

-  El bloqueo en el tórax se relacionaba con personas que no sabían cómo desprenderse de viejos apegos, tristezas y relaciones, y que no encontraban "la forma de digerir" determinadas experiencias y/o circunstancias.

... y así fue sucediéndome con cada una de las 7 partes en las "dividí" el cuerpo de cada paciente.

Estoy segura de que la fuerza tan poderosa de la afirmación, combinada mentalmente con el movimiento circular de mis manos al dar el masaje al paciente, me fue llevando a fortalecer mi canal intuitivo, hasta tal punto de poder tener acceso a una especie de trance meditativo consciente en una determinada parte del proceso en la que estaba perfilando el Masaje Atlante.

El hecho fué que, estando aplicando una sesión de este masaje (círculos-afirmación), fui siendo consciente de la presencia de "otras ayudas" en mi consulta, participando conmigo en la sesión. Estas ayudas eran por este orden:

·        La Música: había puesto un compacto de música de las denominadas "canciones de cuna" (la zona que estaba tratando en ese momento era el abdomen de mi paciente).

·        Las Plantas: percibí en un nivel muy sutil, que las 7 plantas que tengo en mi gabinete de trabajo brillaban más que nunca, e incluso pude percibir su campo energético a modo de digestores áuricos de tonos brillantes (quizá tenga mucho que ver el hecho de que por aquella época yo estaba tomando un curso de Visión Aural con el Doctor Cristian Salado, en el que aprendí a ver el aura de las plantas, que dicho sea de paso, tienen un campo vibracional espectacularmente poderoso y dinámico).

·        La vibración olfativa del aceite esencial con el que estaba realizando el masaje.

·        La presencia, por increíble que parezca, de una Entidad de Luz que "apoyaba" a través de mis manos la sesión de masaje que estaba realizando (esto, en mi particular trayectoria, no es algo que considere paranormal, ya que al ser maestra de Reiki y tener formación en la filosofía Metafísica y en meditaciones personales con cristales de cuarzo, es normal en mí que siempre haga un movimiento energético de invocación a Entidades de Luz de otros planos o dimensiones de existencia a nivel espiritual, previo a cualquier tratamiento que realice con un paciente).

·        La imposición de minerales sobre la zona masajeada (cuarzos, en su mayoría; cristal de roca, amatista, cuarzo rosa, cuarzo verde, etc.) durante 15 a 20 minutos después de la sesión de masaje.

Por otra parte, mi imaginación o mi consciencia se trasladó a un viejo recuerdo más allá de la razón: ví y sentí cómo se realizaba esta técnica en un Templo y sentí, más allá de la razón, que éste era el Templo de la Renovación Energética en la Atlántida, tal y como relato en las primeras paginas de mi libro "El Masaje Atlante", publicado por la Editorial Edaf.

Durante casi un año estuve trabajando con diferentes pacientes de diferentes problemáticas aplicándoles la Técnica del Masaje Atlante en sesiones de 7 semanas, tratando en cada sesión su cuerpo en 7 zonas diferentes, aplicando en cada sesión la afirmación correspondiente al desbloqueo de la energía reflejada en dicha zona, utilizando 7 aceites esenciales diferentes para cada una de las 7 zonas, y con la escucha de 7 diferentes músicas, cuya sintonía también está relacionada con la ayuda a facilitar el desbloqueo.

 El paciente participa activamente en este proceso que dura 7 semanas; entre una sesión y la siguiente se lleva a casa la misma esencia con la que ha recibido el masaje, y una vez al día establece un contacto a nivel olfativo con dicha esencia, ya sea aplicándosela en los pulsos de su cuerpo y/o en el agua del baño, o bien mezclándola con la crema corporal, o incluso añadiendo unas gotas de la misma en el difusor-ambientador de esencias. También le aconsejo la tarea de llevar un pequeño diario en el que anote al menos una frase diaria relacionada con el proceso de cambio, lo cual tiene el motivo principal de implicarle en su compromiso personal y exclusivo de dinamizar su propia fuerza vital, lo que permitirá que ese estado de mejoría se arraigue.

El siguiente paso después de esta experiencia comprobada (la positivización de estados negativos propios de pacientes que acuden a terapia de masaje antiestrés) fue el comprobar que además, con determinados pacientes tanto niños como adolescentes de marcadas características índigo (es decir, con un gran potencial creativo, capacidad de  sanación en su manos, una gran carga energética que les lleva, en su mayoría, a ser diagnosticados con el síndrome de déficit de atención en la escuela y/o con hiperkinesia), la aplicación de las sesiones continuadas de Masaje Atlante les ayudaba a canalizar mucho mejor su potencial energético, así como a facilitar la propia comprensión de sus maravillosas cualidades de una manera asequible para su mente, y sobre todo para su gran inteligencia emocional. Fueron ellos mismos los que me ayudaron a ir perfilando el tiempo de duración de cada sesión (ya que en el caso de los niños es de menor tiempo de duración), los minerales con que ellos necesitaban ser tratados al finalizar el masaje, etc., etc., y todos estos datos y observaciones me llevaron a elaborar un taller de capacitación enfocado a terapeutas de terapias manuales.

Esta fue y sigue siendo mi mayor recompensa: conocer a tantas y tantas personas maravillosas que acuden a recibir el curso-taller, que son masajistas y terapeutas en su mayoría; pero también acuden maestros de escuela de primaria y secundaria, médicos, fisioterapeutas, madres de índigos, adolescentes índigo, e incluso niños a partir de 7 años, que piden ellos mismos aprender la técnica para aplicarla a sus familiares.

Me llena de alegría saber que se están dando auténticos milagros en pacientes gracias al entusiasmo con el que la Técnica del Masaje Atlante está siendo aplicada por cada vez más quiromasajistas, fisioterapeutas y profesionales de las Terapias Holisticas, quienes lo están incorporando  en sus consultas y con los que sigo manteniendo un estrecho contacto profesional tanto en España como en Latinoamérica en diversos centros y escuelas, pues continuamente estamos aprendiendo unos de otros.

Pero la aventura por aliviar el dolor, por trascender el sufrimiento, por lograr la implicación del paciente en su propia mejoría no ha terminado. Por mi parte sigo investigando, sigo tomando notas, sigo siendo apoyada por editores como Sebastián Vázquez de Editorial Edaf, quien creyó en mi proyecto y me animó a que el título de mi libro fuera "El Masaje Atlante", en el que describo los pormenores de esta técnica que al parecer, ha venido a complementar las técnicas de masaje ya existentes.

En estos momentos dedico gran parte de mi tiempo en el desarrollo de una nueva técnica complementaria al Masaje Atlante, la cual he detectado que necesitan aquellas personas que no soportan o toleran el contacto físico, y que de una u otra forma han pasado por una o por varias experiencias de agresiones físicas o abusos sexuales, y que sin embargo también necesitan del contacto a través del tacto en sus terapias. Mi intuición y mi experiencia me dicen que esta técnica también vendrá a llenar un hueco dentro de las técnicas del masaje, y a enriquecer de una forma concreta y patente el ámbito de las terapias holísticas.

Nina Llinares es maestra de Reiki, escritora y experta en terapias holísticas y vibracionales. Su interés por estos temas y en particular por los niños y adultos índigo, la ha llevado a investigar profundamente sobre estos tópicos, conduciéndola a escribir sobre la técnica del "Masaje Atlante", del cual es creadora, así como sobre la frecuencia índigo y otros temas afines. Para contactar a Nina Llinares se puede escribir a:

Nina Llinares                                        

terapiasparaindigos@hotmail.com                   ninallinares@hotmail.com




ARTICULO DE NINA LLINARES PUBLICADO EN LA REVISTA "MASAJE, TÉCNICAS MANUALES Y TERAPIAS NATURALES"

El Quinto Hombre  
 

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