INFLUENCIA DE LAS LUNACIONES EN LOS ENFERMOS MENTALES

Por Dr. F. Ramón de Aguilar M. Y Beatriz E. De Aguilar
(República de Panamá)




INTRODUCCION

"Es curioso observar -como lo han hecho algunas gentes del pueblo- de qué manera influyen, aumentan e irritan estas enfermedades (nerviosas) los cambios de la luna y de los planetas en general, así como otras variaciones celestes, al punto de dar lugar al nacimiento de determinadas sectas creyentes unas en las estrellas y otras en los Santos.

"A los médicos toca pues este trance, juzgar los desacuerdos de estas sectas, ponerlos en orden y explicar y revelar el verdadero fundamento de estas cosas".

Así escribía el eminente médico, sabio e iniciado, Felipe Teofrasto de Hohenheim hace casi cinco siglos y, sin embargo, esta solicitud continúa desatendida, su temor a ofender al fanatismo institucionalizado y a la ignorancia generalizada. Pero ya es imperativo romper estas cadenas y lanzarse a comprobar o descartar, de una vez por todas, la influencia cósmica en nuestros organismos, conductas y destinos. Y es que como escribió el eminente psiquiatra C. G. Jung "la mayoría de los 'profesionales', a saber, los psicólogos y los psiquiatras, parecen ignorar por completo esas investigaciones", cuando se refería en la Interpretación de la Naturaleza y la Psique, a las investigaciones científicamente planeadas que Jordan estaba realizando sobre la clarividencia especial.

Pretendemos en este humilde trabajo de investigación buscar las correlaciones e influencias que puedan ejercer las lunaciones en la conducta humana. Para ello hemos tomado como indicador el número de hospitalizaciones acontecidas en el Hospital Psiquiátrico Nacional, y las hemos localizado en la luna creciente, menguante, llena o nueva, para comparar la densidad de hospitalizaciones según la posición de nuestro satélite.

Es preciso dejar constancia de que se trata todavía de una "Nota previa", mediante la cual informamos del curso del análisis que aún no ha terminado. Los datos ya obtenidos pueden ofrecer interés a los investigadores de la Cosmobiología que por ser estrictamente sanitaria, la calificamos de Cosmología Médica.

Aseguran los investigadores de los fenómenos cósmicos que desde los Caldeos se aprecia la dependencia climática de las variaciones de la luna. Nosotros, que aceptamos un origen más remoto de estos conocimientos, estamos convencidos de que incluso se conocía más de lo que hoy sabemos.

Pertenece al saber popular de los campesinos de todos los países, que deben regir sus siembras, podas, injertos, talas, transplantes, etc., por las influencias lunares. Creencias que fueron calificadas de supersticiosas por los científicos y que las computadoras han comprobado su veracidad.

Los pescadores saben muy bien que las lunaciones influyen en los hábitos de los peces y adaptan su actividad laboral a dicho ritmo cosmobiológico.

Pero no fue hasta 1959 cuando se conocieron científicamente las interrelaciones tan estrechas que existían en nuestro planeta y su satélite la luna. Gracias a Nicolai Kozyrev, quien estudio los 630 terremotos más importantes acaecidos de1904 a 1967, se pudo saber que a cada terremoto lunar sucede un terremoto terrestre y viceversa, en un término no mayor de dos o tres días.

Por eso los científicos de avanzada ya no creen que la luna "está muerta y fría hace millones de años", porque además de la citada interrelación dinámica con la Tierra, el descubrimiento de los "mascones" ha confirmado radicalmente su gravedad.

Ya en 1941 Schulz, Mironovich y Viart en 1958 y Donald A. Bradley y Max A. Woodburg en 1962; simultáneamente con Adderley y Bowen, demostraron la influencia de la luna en las precipitaciones fluviales. Pudieron comprobar que generalmente aumentan los días que preceden a la luna llena y nueva.

Sin embargo, no fue comprendida con claridad la influencia lunar, hasta que el Satélite IMP-1 informó que el "viento solar" era detenido y desviado por la luna cuando esta se hallaba en ciertas aspectaciones solares. Con ello se comprobó que las fases lunares regulan las lluvias del polvo meteórico que cae sobre nuestro planeta constantemente; polvo que es causante, entre otras cosas, de condensar el vapor de agua en la lluvia.

La Cosmobiología Animal, rama de la Cosmobiología, ya nos está informando, a través de múltiples biólogos, sobre la influencia de la luna en los ritos biológicos de los animales.

Sabemos que la vida se manifiesta con ritmos y pausas: rítmicamente. Hay en el planeta un ritmo diario que depende de la rotación de la tierra sobre su eje; un ritmo mensual condicionado al giro lunar en torno a la Tierra y un ritmo anual que tiene su origen en la rotación de la Tierra en torno al sol. Estos períodos de tiempo ejercen su influencia en todo lo que tiene vida. Asimismo, influencian al ritmo animal, las emisiones de diversas energías electromagnéticas que nos llegan del centro de la galaxia, de otros planetas y últimamente, de la proximidad del temible Hercóbulos.

Todos los ritmos psicológicos de los seres vivos tienden a ajustarse a los del medio ambiente.

Muchos animales marinos establecen sus ciclos reproductivos basándose en directamente en los ritmos de las mareas que, como sabemos, son originados por las lunaciones. Otros establecen directamente su comportamiento biológico, de la actividad lunar. Vemos, así, como ostras, almejas, erizos, etc., se "llenan" en la luna llena y "vacían" en la luna nueva.

En 1956, Hartland Rowe y Mac Donal, el ritmo de desarrollos de múltiples insectos estaba relacionado con las fases de la luna.

Frank A. Brown estudió, además durante tres años, desde "zanahorias hasta algas, y de cangrejos y ostras hasta ratas", deduciendo observaciones que alcanzaron la fama merecida por sus increíbles consecuencias. En efecto, las patatas, algas, zanahorias, gusanos, salamandras, etc., aunque sean aisladas de su medio habitual, saben el lugar exacto donde se encuentra la luna en todo momento y "se regulan mediante el periodo lunar".

El increíble experimento de las ostras ya es famoso en el mundo científico. Brown trasladó un lote de ostras a 1.600 km. de distancia del mar y al cabo de quince días, estos animales abandonaron la directriz de su conducta, marcada por las mareas, y la adaptaron al rimo del paso de la luna por el meridiano de la localidad. ¡Habían reajustado su propio ritmo nictemeral!.

Pero aún Brown llegó más allá, creando lo que él denomino "brújula biológica", mediante gusanos planetarios. Como la posición del sol y la luna, con respecto de la Tierra, altera la dirección e intensidad de nuestro campo magnético, los animales pueden percibir su cambio. Basándose en ello, introdujo en una botella gusanos planetarios y comprobó que al dejarlos salir, poniéndola horizontal, se dirigían 10 grados hacia el Norte si había luna nueva, o 10 grados hacia el Sur si había luna llena, estableciendo así una verdadera "brújula biológica".

COSMOBIOLOGÍA MÉDICA.

Sabemos que la luna al pasar por cualquier lugar terrestre causa mareas en los océanos, la atmósfera y la Tierra. Todo lo que vive reacciona en su mismas células ante las fuerza gravitatoria alterada por el sol y la luna. Esta última altera la fuerza gravitacional, altera el campo magnético, produce "mareas biológicas" y regula los ritmos biológicos, incluso reproductivos, de los seres vivos.

Por ello no  puede extrañarnos que Richholff comprobara en 1933 que los nacimientos se eleven enormemente cuando la luna "culmina" (pasa sobre el meridiano local); lo que fue corroborado por varios investigadores posteriormente.

Bajo la misma influencia se encuentran las intervenciones quirúrgicas. El Dr. Darrel Huff pudo determinar que las hemorragias aumentan en la luna llena y casi desaparecen en luna nueva. A tal extremo varía la incidencia, que llegó a determinar como el 82% de las hemorragias de tipo "desangramiento", ocurrieron en el creciente y un día antes del menguante. Por lo tanto, la influencia lunar sobre el elemento líquido del cuerpo es similar al del agua del planeta.

Es por esto que la cosmobiología lunar adquiera notoria importancia para los que nos ocupamos del acontecer biológico del ser humano. Sin embargo como afirma C. G. Jung, "comprendo demasiado bien por que algunos prefieren poner en duda la autenticidad de tales hechos".

El ruso Tchijevsky demostró que el metabolismo y conducta humana son afectada por los iones cargados de electricidad que flotan en la atmósfera. En 1949 el Dr. William Petersen, de Chicago, informó sobre el crecimiento de la mortalidad en los pacientes tuberculosos, siete días antes de la luna llena, por el cambio del PH sanguíneo.

En 1958 Kornbulch y después (1962) Krujer y Smith, volvieron a estudiar los efectos de los iones y comprobaron que los de carga positiva inducen a la depresión, mientras que los negativos estimulan. Por lo tanto, todos los acontecimientos cósmicos que afectan la ionización de nuestra atmósfera alteran el estado de ánimo del ser humano.

A este respecto, Leonard J. Ravitz, psiquiatra de la Virginia, hizo notar que las lunaciones son más influyentes en los enfermos mentales que en las personas normales. Leonard J. Ravitz informó también que " la luna no termina directamente el comportamiento humano, pero, al modificar la relación de las fuerzas electromagnéticas del Universo, sería capaz de provocar catástrofes en seres mal equilibrados".

Por su parte los doctores L. Lieber y Carolyn R. Sherin, del Departamento Psiquiátrico de Miami, partiendo del hecho de que el microcosmos humano tiene la  misma composición que la superficie terrestre, y que ésta es evidentemente afectada por la luna, dieron por sentado que el organismo humano también sufriría, a nivel del medio líquido que  baña todas sus células, las mismas "mareas biológicas" provocarían, en el ser humano, desarreglos del comportamiento a través de la alteración del humor. Para probar su hipótesis escogieron el criterio objetivo del homicidio, que marcaría una grave alteración psíquica. Estudiaron 1.949 casos de homicidio y los ubicaron en sus respectivas fases lunares. Así pudieron determinar que dichos acontecimientos tienen máximo de incidencia en la luna llena y uno mucho menor en la luna nueva. Quedó demostrado que las localizaciones lunares, cuya atracción gravitacional se conjuga con la del Sol dando lugar a las mareas oceánicas, atmosféricas y terrestres, también desencadenan "mareas biológicas" humanas, con el consiguiente desarreglo conductal por afectación del temple.

Por otro lado, es bien conocida la influencia lunar sobre los pacientes cardiacos. Son tan aceptadas que solo recordaremos el "día del infarto" que estableció el Dr. Giorgano para recalcar que ciertas épocas telúricas eran sumamente propensas a dicho acontecimiento, mientras que otras carecían de peligro.

En nuestra experiencia personal, hemos podido comprobar que la luna llena aumenta la intranquilidad de nuestros pacientes hospitalizados y en ciertos casos los torna más agresivos.        

El Quinto Hombre  
 

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