LOS CRISOLES DEL HOMBRE MODERNO


Por Eduardo Rando - Argentina


En numerosas ocasiones los seres humanos nos hemos dado "las narices contra la pared" y logramos salvar nuestra civilización a costos muy elevados; estamos hablando de grandes guerras, pestes, hundimiento de continentes, etc., es decir: grandes catástrofes que pusieron a la humanidad al borde de su autodestrucción.
Haciendo una visión retrospectiva podríamos adjudicar las penalidades pasadas en su mayor parte a la ignorancia, la falta de conocimientos e información, sobre ciertas formas de obrar y las consecuencias que éstas acarrearían a nuestro planeta.
Hoy con un gran caudal de conocimientos tecnológicos sobre todos los temas científicos y con el dominio y la abundancia de medios informáticos, paradójicamente el hombre se ve amenazado por muchas dificultades y peligros, como ser la contaminación, desequilibrios ecológicos, guerra nuclear, enfermedades, esclavitud económica, aberraciones climáticas, etc., etc., con seguridad a cada uno de nosotros nos vienen a la mente las profecías bíblicas, de las pirámides egipcias, las de Nostradamus y algunas otras apocalípticas visiones del futuro.
Analicemos algunas de estas amenazas:

Desequilibrio ecológico y contaminación.

El incesante aumento de la deforestación de las grandes selvas y bosques trae como consecuencia directa el incremento de dióxido de carbono en la atmósfera; esto se debe a que como es sabido las selvas y bosques son los productores (junto con los océanos) del oxígeno mundial a través del proceso de fotosíntesis aspirando el dióxido de carbono y transformándolo en oxígeno.
Al haber menos zonas selváticas se altera el equilibrio químico por exceso de dióxido de carbono y este gas tiende a capturar el calor solar produciendo las aberraciones climáticas que ya están azotando a nuestro planeta (grandes sequías e interminables inundaciones), sumémosle la liberación de gases carbónicos producidos por el uso de combustibles minerales desde el comienzo de la era industrial que han aumentado las temperaturas mundiales y esto va produciendo un lento descongelamiento de los hielos polares y consecuentemente el crecimiento de los océanos.
Como dijimos anteriormente las sequías por un lado y las inundaciones producidas traen otros riesgos que son los descalabros de las zonas agrícolas que tienden a disminuir considerablemente las producciones mundiales trayendo hambre y desolación como ocurre en África, donde la hambruna cobra millones de vidas debido a las grandes sequías que arruinan absolutamente todos los cultivos.
Por otro lado tenemos la excesiva contaminación ambiental de las grandes ciudades, donde ya ni siquiera se pueden ver las estrellas en el cielo nocturno por la espesa capa de smog que las cubre. Hacinados en estas ciudades contaminamos el aire, no sólo con el humo de los automóviles y las chimeneas industriales, sino con toneladas de compuestos químicos sintéticos, herbicidas y plaguicidas, y se calcula que de las que se utilizan comercialmente hay un alto porcentaje que han sido calificadas por entidades oficiales como dañinas para la salud del hombre.
Humo tóxico, lluvia ácida, agua y suelos contaminados, mientras la ciencia se apresta a desplegar los medios para investigar la reducción de la contaminación, la capa de ozono del planeta que reduce la acción nociva de los rayos solares ultravioleta ha sufrido la agresión de los gases de freon y fluorocarburos usados en los aerosoles y refrigeradores y se está escapando por un agujero producido en la zona antártica; la primer consecuencia directa de este desastre sería la generalización de los casos de cáncer de piel en las poblaciones afectadas.
Pero ¿podemos superar estos problemas?
Es necesaria una decisión política mundial para lograrlo, pero los políticos están ocupados en el desarrollo de "otros" acontecimientos….

Alta tecnología y guerra nuclear.

Una vertiginosa carrera tecnológica y armamentista comenzó a correrse después de la Segunda Guerra Mundial. La fabricación y acumulación de armas nucleares y convencionales como factor de "disuasión" ha sido un objeto fielmente cumplido por las superpotencias.
Pero mirando el pasado nos encontramos con que tuvimos dos guerras mundiales con un saldo de sesenta millones de muertos y posteriormente hasta el presente guerras regionales con varios millones de víctimas.
Estas guerras se han vuelto cada vez más sofisticadas y son campos de experimentación de la más alta tecnología armamentista de las grandes potencias; es lamentable pero sabemos que una tercera guerra podría desatarse en cualquier momento y sus consecuencias han sido calculadas por científicos de todo el mundo, teniendo en cuenta que los arsenales existentes tienen la fuerza suficiente para destruir al mundo varias veces. Suponiendo que la guerra nuclear se librara sólo en el hemisferio norte, los desórdenes producidos acarrearían al resto del mundo el famoso invierno nuclear que podría acabar con toda la vida sobre la tierra.
Pero el peligro no consiste sólo en la posibilidad de "apretar botones" para destruir la vida humana; no, existen en el mundo centrales nucleares equipadas todas con la más alta tecnología de seguridad, sin embargo uno de los reactores sindicado como más eficiente y seguro ¡explotó!; una impresionante carga de radiación se esparció por la atmósfera produciendo impactos en la salud del ser humano, muerte a insectos, contaminación de animales, peces, frutas, afectando toda la cadena alimenticia regional y quien sabe que consecuencia a largo a largo plazo.
También podríamos hablar del escape de gas bopal en la India que cobró miles de víctimas, los derrames de productos tóxicos en el Río Rin y todas las sustancias químicas que van a parar a ríos y pozos de agua subterránea, más las detonaciones de bombas atómicas en superficie y subterráneas, parecen erigirse como obstáculos casi insalvables, pero no es sólo eso…

Esclavitud económica y enfermedades.

En épocas pasadas existía un tipo de esclavitud violenta donde el más fuerte y poderoso sometía al más débil. Hoy en día la esclavitud continúa siendo del más fuerte, pero la diferencia radica en el arma utilizada: antaño era el látigo; hoy es el dinero.
No sólo lo vemos a diario en la calle donde hombres y mujeres trabajan a veces en condiciones infrahumanas por bajos salarios, sino se hace patente cuando repasamos las cifras del endeudamiento externo de los países en vías de desarrollo (que crece día a día).
Digamos también que EE.UU. (la primera potencia del mundo) tiene también una abultada deuda y que el Japón se ha convertido en el principal acreedor del mundo… un peligroso desequilibrio.
Con la revolución industrial millones de personas comenzaron a emigrar desde los campos hacia las ciudades, eso trajo aparejado la superpoblación de las grandes urbes.
¿Cómo haremos para dar trabajo a tanta gente? ¿cómo haremos para alimentarla? ¿cómo haremos para vivir? Si en el presente la escasa alimentación en algunos países, carentes de calorías, proteínas y vitaminas esenciales hacen que los sistemas de defensa del organismo no soporten la mínima infección y la natural desnutrición cobra grandes cantidades de víctimas entre los niños y se forman seres humanos con deficiencias físicas y mentales.
La falta de higiene corporal y de la comunidad producen enfermedades parasitarias que en lugares donde no se disponen de medios sanitarios convenientes hacen que una gran parte de la población mundial no disponga de agua potable.
Los efectos causados por estas condiciones de vida no pueden ser doblegados por la ciencia médica.
Agreguemos a esto el SIDA, la drogadicción, la corrupción, la disolución de la familia, etc., completa un desalentador panorama para los seres humanos, pero…

¿Podemos salvarnos?.... ¡Claro que sí!

Tenemos tantos obstáculos por delante, pero ¿acaso no hemos sorteado ya a lo largo de nuestra historia numerosos inconvenientes que al fin y al cabo han resultado tener un saldo positivo en aprendizaje y evolución? Porque la consecuencia y el objetivo de todo esto no es otro que la evolución y todos los desafíos que debemos enfrentar son crisoles, semejantes a esos hornos donde se vuelcan los minerales con todas sus impurezas y por medio del calor se produce la descomposición química pasando el metal por sucesivos crisoles hasta llegar al último en total estado de pureza.
La verdadera solución (sí que la hay) no la vamos a encontrar transitando derroteros científicos, tecnológicos, filosóficos y religiosos que se encuentren fuera de nosotros; la búsqueda debemos orientarla hacia dentro de nuestro ser, "el conócete a ti mismo" como base de nuestra posterior transformación hará posible la aplicación de un escrito del preciado avatar llamado Confucio:
"Los antiguos que deseaban ejemplificar la virtud ilustre de su reino, lo primero que hicieron fue ordenar bien sus propios estados; deseando ordenar sus propios estados; primero cultivaron bien sus personas; deseando cultivar bien sus personas, primero corrigieron sus corazones; deseando corregir sus corazones, primero trataron de ser sinceros en sus pensamientos; deseando ser sinceros en sus pensamientos, primero extendieron al máximo su conocimiento.
Esta extensión del conocimiento reside en la investigación de las cosas.
Una vez investigadas las cosas, su conocimiento se hizo completo; siendo completo su conocimiento, sus pensamientos fueron sinceros; siendo sinceros sus pensamientos; sus corazones fueron corregidos; siendo corregidos sus corazones, sus personas fueron cultivadas; siendo cultivadas sus personas, sus familias fueron ordenadas; siendo ordenadas sus familias, sus estados fueron gobernados justamente; siendo gobernados justamente sus estados, todo el reino vivió tranquilo y fue feliz".

Vale decir que numerosos grupos de personas con una poderosa voluntad están trabajando hoy en su propia transformación interna y que muy lentamente van captando gente que se va uniendo y comienza a vibrar generando una onda de equilibrio y armonía, que finalmente atraerá la gran fuerza unificadora que rija el concierto cósmico, estableciendo una nueva humanidad que realice aquí el IDEAL CRISTICO.

El Quinto Hombre  
 

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