ASTROLOGIA: VERDAD DE TODOS LOS TIEMPOS
                                                                                  


Prof. José De Kesseru – Argentina


El homenaje a un querido Maestro, que siempre estará con nosotros.


Degradación de la Astrología.

La Astrología en los tiempos antiguos era ejercida por una casta especializada de los sacerdotes, y por haber sido cultivada sólo por entendidos, nadie la puso en duda, nadie la discutió.
Luego al filtrarse fragmentos de sus reglas entre los profanos, los charlatanes de siempre se abalanzaron sobre ese tema, olfateando una herramienta extraordinaria para explotar la credulidad y la buena fe de los desorientados y desesperados de siempre. A manos de oportunistas y estafadores esa ciencia regia fue degradada hasta el nivel de una superstición absurda y a prácticas insensatas como a cotorrita  que saca un papelito del sortilegio.
En nuestros días al lado de los pocos astrólogos realmente ilustrados una legión de personas inescrupulosas, después de haber leído superficialmente algún tratado astrológico, también deficiente, tienen la desfachatez de hacerse pasar por “astrólogos” y “aconsejar” en la solución de problemas a sus “clientes”, o para colmo hacerles “pronósticos” respecto de su futuro. La actividad de estos seudo-astrólogos, más las notas astrológicas de los diarios y revistas, que (aún que en el caso que estén confeccionadas por autores verdaderamente ilustrados, no pueden contener otras cosas que generalidades, han contribuido  a que la Astrología haya perdido su credibilidad y que hombres de las áreas de las ciencias exactas sin ilustración en esta ciencia levanten su voz condenatoria contra esas prácticas, poniendo en duda no sólo éstas sino toda la Astrología.
Para buscar orientación frente a ese descrédito donde cayó la Astrología, y vista la confusión general que rige en torno del valor o desvalor de esta ciencia antiquísima, vale la pena de consultar las opiniones de pensadores egregios, tanto de la antigüedad como de nuestros tiempos, para informarnos a la luz de las enseñanzas de estas autoridades respecto a esa disciplina.
Es lógico que la ponderación de los citados autores tome como base de sus juicios la actuación de astrólogos verdaderamente ilustrados.

Opinantes autorizados y descalificados.

Antes que nada tenemos que distinguir entre las diversas opiniones vertidas respecto de la Astrología.
Podemos dividirla en opiniones autorizadas; que serán las de  aquellos quienes estudiaron la Astrología, es decir, conocen el material sobre el que están emitiendo su juicio; frente a las antojadizas de aquellos quienes conocen el tema solo de segunda mano y de referencias deficientes, y a pesar de eso, apoyándose en pareceres o criterios arbitrarios, o bien en algún grado académico o galardón científico, obtenido quizás merecidamente por trabajos descollantes –pero en disciplinas completamente ajenas a la Astrología- se arrogan la autoridad de opinar. Lógicamente el juicio de los primeros –de los ilustrados sobre el material- será atendible y rector para formar nuestros propios criterios, mientras las opiniones de los segundos –cientistas presumidos y limitados por sus propias anteojeras- ni refutación merecen, ya que no se puede discutir con gente que no está informada a fondo del objeto de la discusión.

Los dos grandes temas de la interpretación astrológica.

Para sopesar las opiniones autorizadas tenemos que tener presente que la Astrología –por su naturaleza y posibilidades- abarca dos grandes capos de evaluación del Horóscopo: la interpretación psico-biológica del Nativo (a quien se refiere el Horóscopo) y el delineamiento de su curso de vida (“destino”) llamándose la primera: Astrología Caracterológica, y la segunda Astrología Judiciaria.
Veremos que las opiniones autorizadas en ningún caso ponen en duda la vigencia de la Astrología misma, siempre que sea ejercida por astrólogos  competentes, y en los casos cuando la condenan, es sólo para el modo de su aplicación: es la Astrología Judiciaria, el predecir el futuro, la “buenaventura”, la que combaten.

Opiniones favorables sobre la Astrología.

ARISTOTELES (384-322 A.C.): El genial griego, cuya influencia decisiva al pensar filosófico a través de los siglos y por intermedio de las escuelas peripatéticas y luego escolásticas llegó hasta nuestros días, dice: “Este mundo está de toda necesidad en una cierta continuidad con las traslaciones superiores”. (Meteorológicas, 1. 2. 399).
PLOTINO (204-270): Filósofo y representante descollante de la “Escuela de Alejandría”: “La Astrología se funda en el acuerdo y la simpatía que establece entre los astros y nosotros una armonía profunda” IV “Eneadas” IV: 26.
SAN JUAN DAMASCENO (676-764): Teólogo, escritor, expresa su creencia en la Astrología sin admitir empero que sean los astros los causantes del destino humano. (Citado Por santo Tomás de Aquino, “Suma Teológica” 1. 115. 4).
REIMUNDO JULIO (1243-1315): Filósofo franciscano misionario y mártir: “¿De qué manera las estrellas que están en el firmamento y los planetas influyen sobre los cuatro elementos astrológicos y en lo que está compuesto de estos cuatro elementos? La influencia es la participación de la esencia de los cuerpos celestes y de los cuerpos terrestres” (“Fénix”).
SAN ALBERTO MAGNO (1193-1280): Obispo de Ratisbona (Alemania), filósofo, teólogo, maestro de Santo Tomás de Aquino, en sus escritos habla de la Astrología, como la parte teórica de la ciencia de los astros.
SANTO TOMAS DE AQUINO (+ 1225): El teólogo por excelencia de la Iglesia Católica, “Doctor Angelicus” y “Doctor de la Iglesia”, títulos que otorgó la Iglesia: “Nada prohíbe afirmar que una persona fuere propensa a encolerizarse bajo el influjo de los astros, o a cualquier otra pasión, ya que por naturaleza la mayoría de los hombres obedece a sus pasiones, a las cuales solo resisten los sabios. Es por eso que en la mayoría de los casos, es correcto lo que predicen los astrólogos de los actos humanos, después de haber observado el movimiento de los cuerpos celestes” (Suma Teológica” 2 – ae, 9 quest, 5 art.).
Los Papas Julio II (+ 1503), Paulo III (+ 1549), eran astrólogos de gran erudición; asimismo el Papa Leo X (+ 1521) – Un Medici, gran mecenas de Miguel Angel Buonarotti – instituyó una cátedra de astrología en la Universidad Pontifica “Sapientia” de Roma.
PARACELSO (+ 1541): El gran “iniciado”, médico y alquimista, consideró la Astrología como uno de los pilares de la Medicina. (“Archidoxia”).
HIPOCRATES (+ 357 A.C.): Llamado El Padre de la Medicina”, opinó que “no puede ser buen médico quien no domina la Astrología”.
GOETHE (+ 1832): E máximo e indiscutido poeta de la lengua alemana, gran Iniciado, Físico y diplomático, empieza su autobiografía (“Dichtung Und Wahrheit”) con su horóscopo, señalando  de esa manera que ésa es la mejor “Biografía” de un ser humano. En una de sus hermosas poesías dice: “Tal como en el día, cuando te presentaste en este mundo, se situó el Sol para recibir el saludo de los Planetas, así, y no de otra forma deberás ser; así estaba escrito desde hace siglos de los siglos” (“Orphische Urworte”).
KEPLER (+ 1630): El gran astrónomo-astrólogo, quien descubrió los secretos de la mecánica celeste, estableciendo las leyes de los movimientos planetarios dijo: “La Filosofía, como también la verdadera Astrología siendo testimonio de las obras de Dios son cosas sagradas, las que no se deben tomar a la ligera” (“Harmonia Mundi”).
SWENDENBORG (1678-1772): El gran místico y vidente, superado sólo por Nostradamus, escribió: “El reino del cielo es el reino de los motivos. La acción se reproduce en el cielo y de allí en el Mundo, estando los efectos terrestres ligados a sus causas celestes, hacen que todo sea correspondiente y que tenga un significado” (“Arcanos Celestes”).
SRI YUKTESWAR: El gran Yogi, maestro de Paramhansa Yogananda (autor muy conocido en el Occidente por su obra monumental) enseña: “Todas las partes de la Creación están eslabonadas entre sí, e intercambian sus influencias. El sistema equilibrado del Universo está fundado en la reciprocidad. La Astrología es el estudio de la respuesta del hombre al estímulo planetario. Un niño nace en tal día y a tal hora, porque los rayos celestes están en armonía matemática con su karma individual. Su horóscopo es un mapa demostrativo de su inalterable pasado y de las posibilidades probables del futuro”. (Paramhansa Yogananda: “Autobiografía de un yogi”).
CARL G. JUNG: psicólogo suizo, de renombre mundial: “Hemos nacido en un momento dado, en un lugar dado, y tenemos, como las cosechas célebres, las cualidades del año y de la estación que nos vieron al nacer” (“L´ Homme ala Decouverte de son áme”).
En otro lugar dice Jung: “Si los astrólogos se hubieran ocupado más de estadística para justificar científicamente sus predicciones, ya habrían descubierto que sus juicios reposan sobre bases oscilantes” (“Naturerkla rung-und Psyche”).
Evidentemente Jung desconoce las obras astrológicas netamente estadísticas, por ejemplo de Klockler: “Berufsbegabung und Berufsschicksal”, donde el autor demuestra sobre datos abundantes lo correcto de las reglas astrológicas referentes a la profesión; o la obra de Choisnard, de profesión astrónomo, “La Loi d´ heredité astrale”, donde el autor muestra estadísticamente los factores hereditarios entre los horóscopos  de padres e hijos; o las investigaciones de Hentges, quien sobre un material respetable muestra la correlación entre factores horoscópicos y malformaciones congénitas y lisiados. (“Astrologische Rundschau” 26/91).
Pero el verdadero juicio de Jung sobre la Astrología es su monumental obra: “Psicología y Alquimia”, que está llena de referencias astrológicas, ya que la alquimia se basa directamente en la Astrología.
Veamos ahora un fallo de un tribunal alemán referente a la Astrología:
La ciencia astrológica se basa en estudios hechos durante millares de años. Aunque no es reconocida en todas partes por los hombres de ciencia, no hay razón alguna de negarla. Como es sabido que los hombres más grandes de todos los tiempos se han ocupado de esta ciencia, y haber sido hombres de instrucción científica y de criterio serio, no se debe poner en un mismo nivel la actividad de un astrólogo instruido con la de un charlatán o de una adivina” (Acta 29 Cg. 1101/27. 24/10. 1927. Tribunal de Leipzig, Alemania.


Opiniones en contra de la Astrología.

Veamos ahora algunos importantes autores que están en contra, y veremos que todos se refieren a la Astrología Judiciaria en cuanto desaconsejan cuando nos prohíben pronosticar el futuro.
MOISES: Antes que nadie reiteradamente y en conceptos muy severos prohíbe consultar las “bienaventuras y sortilegios” poniendo eso al mismo nivel de la necromancia (Lev. 20,27; Deum. 13,5 y 18.10).
SAN AGUSTIN: (+ 430): El más célebre de los doctores y padres de la Iglesia Católica, autor de varias obras de gran nivel tanto teológicas como apologéticas, en especial en contra los maniqueos, obispo de Hipona (Argelia), era un gran conocedor y antes de su conversión en Ostia, gran practicante de la Astrología, dice: “La doctrina cristiana dice: La sentencia del Salvador es: Mira hombre, no quieras pecar más”. Esta saludable doctrina intenta de todo punto destruirla; los astrólogos cuando dicen que: del influjo de los cielos nace a los hombres la causa inevitable de pecar: “El planeta Venus o Saturno o Marte, hicieron esto o aquello”.
“Y esto lo dicen para que el hombre que es carne y sangre y corrupción soberbia quede disculpado y se atribuye el pecado al Creador y Gobernador del Cielo y de los Astros” (“Confesiones”, libro IV, cap. III).
También habla San Agustín de la Astrología en el libro VII, cap. VI de “Confesiones” y en el libro V de “La ciudad de Dios”.
En todos estos lugares San Agustín evidentemente habla contra el fatalismo que anula la conciencia de responsabilidad por nuestros actos y contra la adivinación, pronósticos y predicciones que además son inciertos por sus bases ambiguas.
La Iglesia Católica también condena la Astrología Judiciaria en el “Derecho Canónigo”, cap. II: “Del Sortilegio”, y en “Derecho Civil” Ley 9, Códice 1,18, también el concilio tridentino (1545 1563) “Indice libros prohibidos, Reg. 9”. De la misma época data la “Bula Particular contra los astrólogos” del Papa Sixto V (1550).
Es evidente que todo esto se dirige contra la Astrología Judiciaria y autores eclesiásticos renombrados reconocen una Astrología “lícita” frente a la “ilícita”, la pronóstica que combaten. (Quiles Ceballos: “San Agustín: Confesiones” – Espasa Calpe, colección Austral, Nro. 1199, notas).

Dieciocho galardonados con el Premio Nóbel.

Frente a las opiniones de un Aristóteles o de un Santo Tomás de Aquino; escuchemos los dieciocho premios Nóbel, quienes juntamente con otros científicos publicaron la siguiente declaración: “Ha llegado el momento de rechazar directamente y fuertemente las pretenciosas reclamaciones de los charlatanes astrológicos. En tiempos antiguos la gente concebía los objetos celestiales como domicilio o presagio de los dioses que, por lo tanto estaban íntimamente conectados con los eventos ocurridos aquí en la Tierra.
No tenían concepto entonces de las vastas distancias desde aquí hasta los Planetas y las estrellas. Ahora que estas distancias han sido calculadas, podemos ver cuán infinitamente pequeños son los efectos gravitacionales y otros producidos por los distantes planetas y por las aún más distantes estrellas. Es un simple error imaginar que las fuerzas ejercidas por las estrellas y planetas en el momento del nacimiento pueden en alguna forma disponer nuestros futuros”. (“La Prensa” 7/9/75 haciendo referencia a un artículo de la revista “Humanist Magazine”, en Tucson, Arizona). Como se ve, todos estos señores ni idea tienen de la filosofía y mitología y mucho menos saben de la Astrología. La condenan basándose en pareceres arbitrarios. Por su completa ignorancia de la materia que juzgan, esa “declaración” como otras tantas vienen de parte de científicos, legos en cuanto a la Astrología – no merecen ser atendidos.

Epílogo

De lo relatado podemos inferir claramente que todas las luminarias de la historia cultural de la humanidad, consideraban la Astrología como una ciencia indiscutible, que descansa sobre la más alta filosofía: la Universalidad de esa creación.
Y justamente por considerarla una ciencia con tesis aseguradas, previnieron muchos de ellos contra el uso de esa disciplina con fines que no favorecen al hombre común: La predicción.
Por eso podemos concluir que es prudente usar la Astrología y sus informaciones para lo que sirve y para lo que da respuestas nítidas: las caracterológicas, es decir la Astrología “lícita”, y no nos esforcemos en levantar el velo del futuro del cual la Astrología contesta sólo ambiguamente; aparte de que conocer su futuro exacto , a nadie le favorece. Es por eso que las autoridades espirituales en todos los tiempos desaconsejaron – y donde podían – prohibieron la Astrología Judiciaria.
Ni hablar que muchos auto-titulados “astrólogos” ni poseen los conocimientos suficientes para acometer tal tarea.
Dice muy acertadamente Sri Yuckteswar: “Son los charlatanes que han llevado a la ciencia estelar a su actual descrédito”.

El Quinto Hombre  
 

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