¿De qué estamos hechos los humanos?

Por Gabriel Moschitta

 

 

Desde nuestra escuela primaria nos han enseñado que existen tres grandes reinos que habitan La Tierra, el mineral, el vegetal y el animal. En éste último aparece el hombre.

En un nivel atómico la tabla periódica de Mendeleiev puede darnos la composición de los elementos que componen una roca, un árbol o un perro, pero si deseamos ahondar en un nivel más sutil, necesitaremos apoyarnos en sofisticados aparatos electrónicos.

Hasta fines del siglo XIX la humanidad se manejó muy bien con las leyes de Isaac Newton, ya sea en astronomía, como en lo más pequeño del mundo de los átomos. Sucede que a principios del siglo XX con el descubrimiento de los rayos x y la consabida radiación que provocan, comenzó a “hacer agua” los principios newtonianos. La radioactividad dio el puntapié inicial para demostrar que los átomos de las sustancias radioactivas emiten diferentes tipos de radiaciones y a su vez pueden transformarse en átomos de sustancias diferentes. Basado en este nuevo fenómeno Max von Lane comenzó a estudiar la ordenación de los átomos en los cristales mientras Ernest Rutherford se dedicó a observar que las partículas emanadas de sustancias radioactivas (partículas alfa) parecían ser proyectiles de velocidades enormes y diminutas dimensiones a las que llamamos subatómicas.- Continuando con la historia, fue Max Planck quien advirtió que la energía de la radiación no era emitida con continuidad, sino que aparecía como “paquetes”. Los científicos pioneros de esta nueva física entre los que podemos mencionar Erwin Shroedinger, Paul Dirac, Werner Heisenberg, David Bohm, John Wheeler aportaron claridad con sus teorías y postulados.  Más tarde Albert Eistein denominó a estos paquetes “cuantos”, reconociéndolos como una cara primordial de la naturaleza. Así los cuantos de luz fueron aceptados como auténticas partículas que tomaron el nombre de fotones conformando la teoría cuántica.

Esta brevísima reseña nos servirá de base histórico-conceptual para cambiar nuestro paradigma y entrar en uno nuevo, aún enigmático y saber de qué estamos hechos los humanos.

Demos un gran salto al comienzo de nuestro Universo recayendo en la teoría del Big Bang o Gran Explosión cobijada por la mayoría de los científicos. Previo a esta explosión no existía ni el tiempo ni el espacio dándole a esta extrañeza el nombre de Singularidad. En el momento de la explosión se comenzó a crear un cierto número de partículas y de antipartículas las que se fueron aniquilando entre sí por poseer cargas opuestas. Como el número de partículas fue mayor, llenaron el universo de fotones (partículas de luz) y con una nueva fuerza que intervino llamada gravedad se fue “juntando” ese material y  forjando el mundo que de a poco hoy vamos descubriendo, nebulosas, galaxias, estrellas, planetas, cometas, asteroides, agujeros negros, o sea el cosmos del cual formamos parte. Con esto ya estamos en posición para ir vislumbrando nuestros orígenes, por supuesto en un compendio descrito adrede.

Retornemos al mágico mundo del microcosmos pero esta vez con una idea de dónde surgieron las primeras partículas (fotones) de las cuales hoy conocemos que son de un tipo especial sin masa y que viajan a la velocidad de la luz. La pregunta es: ¿por qué no se explica a nivel masivo esta nueva física y continuamos utilizando la cartesiana y newtoniana? En primer lugar porque aún son muy útiles en diferentes formas de calcular variantes, especialmente en el macrocosmos, trayectorias de cohetes espaciales, choques de objetos, verificación de distancias, velocidades, etc. En cambio la física cuántica se halla en pañales y desafía nuestra razón con infinidad de interrogantes.

Comencemos desentrañando aquellos que nos compete para nuestro tema. Las unidades subatómicas de la materia son entidades que presentan un aspecto dual, pueden presentarse como partículas y como ondas.

Una partícula

Una onda

Esto es lo que nuestra mente con su forma de razonar no comprende fácilmente, la contradicción de que un cuerpo puede presentarse al mismo tiempo como una partícula (un cuerpo con volumen pequeñísimo) o una onda que existe en cierta región del espacio. Con este nuevo concepto un átomo puede comportarse de una forma o de otra dependiendo del observador o conciencia. La física cuántica dejó por así decir, los conceptos básicos de objetos sólidos y las leyes deterministas de la naturaleza. A nivel subatómico la materia no está en un lugar determinado, sino muestra “tendencias a existir” y los hechos atómicos muestran “tendencias a ocurrir”, en la nueva física estas tendencias se expresan como probabilidades y están relacionadas con cantidades matemáticas que toman las formas de onda.

Uno podría suponer que es relativamente sencillo imaginarse que un objeto posea la capacidad de transformarse según el método de observación en una partícula o en una onda, pero esta últimas no son ondas de radio o televisión, u ondas que formamos en el agua en un estanque en quietud en nuestro querido mundo tridimensional, sino que son “ondas probabilísticas”, ecuaciones matemáticas abstractas con las mismas características de las ondas. ¿Difícil de digerir…? Continuemos avanzando, las partículas subatómicas están siempre interrelacionadas entre un experimento y su posterior medición, no tienen sentido como entes aislados, esto significa que a medida que conocemos más y más acerca de la materia descubrimos que no existen partículas básicas aisladas, todo es una interconexión que incluye al observador, conciencia  o testigo. El objeto observado y el observador interactúan entre sí ineludiblemente, desvirtuando por completo la separación cartesiana entre el yo y el universo.

Recordemos lo que nos explicaron en el secundario dibujando un átomo de sodio como ejemplo:

Dependiendo del elemento puede tener  uno o más electrones orbitando el núcleo, siendo las fuerzas eléctricas las que tratan de mantener los electrones lo más unido y cercano posible al núcleo. En función de cómo excitemos a nuestro átomo, los electrones pueden saltar de órbita a una menor o a una mayor denominándose a este acto “salto cuántico”. Lo sorprendente es que para ello no utilizan ni tiempo ni espació para ese recorrido, repentinamente están en una órbita e instantáneamente en otra, lo que nos indica que viajan fuera de nuestras dimensiones espacio-temporal. Por ello más que partículas que giran alrededor del núcleo, en el sentido de la mecánica clásica, debemos utilizar nuestra imaginación para percibir ondas de probabilidad ordenadas en diferentes órbitas.

    Rutherford observó que las partículas de sustancias radioactivas que forman la supuesta solidez de la materia están casi totalmente formadas por espacio vacío refiriéndose a la distribución de la masa, y teniendo en cuenta que el núcleo de cualquier átomo es cien mil veces más chico que la totalidad del átomo, contiene toda su masa demostrándonos que son los electrones los que dan a la materia su aspecto de solidez y constituyen las estructuras moleculares. Pero si así fuera, mi puño podría atravesar una pared sin inconvenientes, ¿por qué mi mano y la pared se ven sólidas?

 

En el aire los átomos colisionan millones de veces por segundo volviendo después de cada choque a su forma original (esto sería catastrófico en un sistema planetario el cual se rige por la mecánica clásica). En el campo cuántico un átomo no variará su configuración de electrones colisione las veces que sea con otros átomos. Esto se debe a un efecto cuántico del mundo subatómico relacionado con el aspecto dual onda-partícula de la materia.

Si una partícula se halla restringida a una diminuta porción del espacio reacciona moviéndose e interactuando con más velocidad en forma proporcional a la pequeña porción de ese espacio. Las altas velocidades generadas por los átomos que se encuentran confinados en esas pequeñas porciones de espacio, colisionando entre sí, hacen que ante nuestra vista parezcan sólidos. Comparemos para ilustrarnos este acontecimiento con las hélices de la turbina de un avión girando rápidamente, éstas nos parecerán compactas, el mismo efecto ocurre en el confinamiento atómico descrito anteriormente. Si nuestros ojos tuvieran la capacidad de captar los intervalos de una película, ésta no parecería continua y si tuviéramos visión cuántica podríamos ver saltar los electrones de una órbita a otra y a las partículas colisionando entre sí. Superman con su visión de rayos x pasó a ser una antigüedad y nuestro futuro súper héroe debería poseer visión de efecto cuántico.

Cabe preguntarse, ¿entonces no hay nada sólido en el Universo? Un meteoro, mi piel, un microorganismo, una planta. Para buscar una respuesta hurguemos en los núcleos de los átomos, ya que según manifestamos anteriormente poseen toda la masa del mismo. Los protones y neutrones que conforman los núcleos atómicos se suelen llamar “nucleones” y también responden a su confinamiento, por lo que al estar ubicados en un volumen muchísimo más pequeño y denso, tienen reacciones más veloces y violentas, es lo que conocemos como fuerza nuclear. Pero nuestra pregunta sigue flotando en el aire, ¿llegaremos de algún modo a la solidez de la materia?

Muchos científicos trataron de contestarla. A principios de los años 30 del siglo XX creían haber descubierto la “partícula elemental”, unidades de materia indestructibles, pero la teoría cuántica nos dice que no podemos descomponer al átomo en esas unidades existentes en forma independiente. La aparición de un genio que fugazmente hemos mencionado en párrafos anteriores, llamado Albert Einstein nos iluminó con su teoría de la relatividad la que resumiremos conceptualmente en pocas palabras. La fórmula archiconocida E = m.C²  donde E indica energía, m la masa y C² la velocidad de la luz al cuadrado, nos indica que la masa no tiene nada que ver con ninguna sustancia, sino que es sólo una forma de energía.

Posteriormente fue Dirac quien con su teoría dio cuenta de los detalles de la estructura atómica y reveló una simetría primordial entre materia y antimateria. Predijo la existencia de un antielectrón con carga opuesta a un electrón, llamado posteriormente positrón. Para crear materia y antimateria se necesita una enorme cantidad de energía, casi la misma que cuando comenzamos a hablar del Big Bang, estos procesos de creación y aniquilación que describimos en un comienzo con la Gran Explosión se han podido observar millones de veces en la naturaleza. La forma entonces, de dividir partículas subatómicas es haciéndolas estallar juntas en procesos de colisión que conlleven altas energías, de ese modo dividiremos la materia una y otra vez pero nunca obtendremos pedazos más pequeños, pues sólo estaremos fabricando partículas que nacerán de la energía aportada al proceso (energía de movimiento o cinética).

Volviendo a nuestra pregunta ¿De qué estamos hechos los humanos?
Si nos observásemos con un microscopio electrónico, veríamos carne blanda, conjunto de células unidas por tejido conectivo, con mayor aproximación descubriríamos átomos de hidrógeno, carbono y oxigeno, pero si pudiéramos acercarnos aún más, en niveles subatómicos, veríamos solo energía en vibración proveniente de una dimensión extra a las cuatro conocidas, largo, alto, ancho y tiempo.

En el CERN donde pusieron en funcionamiento el colisionador de hadrones, conocido como “máquina de Dios”, tienen, entre otros temas, el objetivo de hallar una partícula básica (Bosón de Higgs) que dé masa a todas las demás. Hasta el día de hoy, lejos están de conseguirlo. Luego, hasta que no se demuestre lo contrario, debemos considerar a las partículas que nos conforman como patrones dinámicos que implican una cantidad de energía que se presenta ante nuestros ojos como su masa.
 

<div align="justify" style="font-weight: bold"> <div align="right">El Quinto Hombre</div> </div>  
 

.....


.....


 
 
 

OVNI
Arte
Ayuda
Ciencia
Consejos Utiles
Crecimiento Interior
Crónica de lo Insólito
Culturas Americanas
Documentos audio visual
Ecología
Editoriales
Enigmas
Esoterismo
Expedientes de Fabio Zerpa
Filosofía
Frases para Meditar
Futurología
Misticismo
Mitología
Neoantropología
Parapsicología
Profecías
Psicología
Reflexiones
Sanación
Técnicas Perceptivas
Un hombre llamado...
.... (A los grandes seres humanos)
Vidas Anteriores


Ediciones del 2001
Ediciones del 2002
Ediciones del 2003
Ediciones del 2004
Ediciones del 2005
Ediciones del 2006
Ediciones del 2007
Ediciones del 2008
Ediciones del 2009
Ediciones del 2010
Ediciones del 2011
Ediciones del 2012
Ediciones del 2013