PROPULSION DE OVNI(S)

Por Ludwig Sullos







¿Con qué vuelan los OVNI(s)? Esta pregunta me la estaba haciendo hace mucho.


Soy físico y me interesa la parte física de la propulsión de naves que parecen ignorar las leyes de la inercia.
O sea, lo que nosotros creemos conocer como "leyes".
  
Hoy en la física se dice que "no hay medio conductor de luz". Es porque no supieron encontrar el modelo que satisfaga la forma en que funciona la luz, la materia, el espacio. En el siglo 20 no existió ningún mecanismo conocido por la tecnología terrestre que pueda anular la inercia. Es porque los físicos "ingenuos" (yo soy uno de ellos) no tenían la menor idea del mecanismo estructural de la inercia. Y creían (en forma religiosa) que es imposible anular la inercia.
  
Lo más seguro para no lograr algo es creerlo imposible y no intentar lograrlo.
  
Un pequeño grupo de "físicos locos" (estoy entre ellos) hizo pruebas que, según la física del siglo 20, "era imposible y no valía la pena intentarlo". La prueba consistió en "ionizar el espacio". Ionizar es separar las cargas eléctricas de una partícula. Por ejemplo, si en un tubo de vidrio hay gas neón, al aplicar tensión eléctrica en dos metales separados que están dentro del tubo, los átomos de neón pierden un electrón y quedan "ionizados". Esto permite que el gas conduzca electricidad. Cuando un átomo de neón recupera ese electrón, emite luz de color rojo-naranja. Esas letras rojas de carteles luminosos lo hacen así.
  
¿Es posible ionizar el espacio? Nosotros supusimos que el espacio no es vacío sino que está compactamente lleno de partículas, como el caviar, y son responsables por la conducción de la luz. Porque la luz es una ondulación del medio que la conduce.
  
Hemos fabricado un aparato electrónico capaz de generar más de un millón de voltios (¡Puede hacer una chispa de un metro de largo!)… y logramos ionizar el espacio. Mejor dicho, logramos que las partículas que llenan el espacio se separen en "granitos" positivos y negativos. Más adelante describiré para qué sirve esto.
   
Por ahora, volvamos a la inercia. ¿Qué es la inercia? Si empujamos un objeto, se resiste a moverse. Si se mueve, se resiste si lo queremos detener. Bien lo sabemos al ver chocar un automóvil.
  
¿Por qué? Para la física del siglo 20 era un total misterio. "Porque sí." decían; "misterio de la Naturaleza". Todo misterio deja de serlo cuando lo descubre.
  
Supongamos que, al tratar de mover un objeto, éste debe hacerse lugar entre las partículas del espacio. Como el barco en el agua, o el avión en el aire. Pero en el espacio, en vez de empujar las partículas de costado (como sucede con el agua o el aire) las absorbe, y luego las expulsa por detrás. Para absorberlas, es preciso empujar el objeto (acelerarlo) y entregarle energía. Al expulsar por atrás, se devuelve esta energía para seguir tragando más partículas por delante.
  
O sea: un objeto acelerado se resiste porque debe tragar las partículas del espacio por delante. Pero para poder tragarlas, las comprime. Cada átomo del objeto se comprime, se achata en la dirección del movimiento. Por tragar estas partículas, su masa aumenta. Luego, por la retaguardia, las partículas tragadas se expulsan, se descomprimen, devuelven la energía; salen del objeto y lo empuja hacia delante para seguir comprimiendo más partículas espaciales. Así, el movimiento es continuo.
  
Ya Einstein sabía que los objetos que tienen velocidad se hacen más pesados y se achatan. Una de sus fórmulas da los valores.
  
Y ahora sí, podemos construir nuestro propulsor. Se hace un fuselaje largo. En uno de los extremos, la proa, colocamos dos electrodos conectados a 1.2 megavoltios (1.2 millón de voltios). Uno de ellos positivo y el otro negativo. Habrá 2.4 megavoltios entre ambos. La nave está en el vacío, no habrá una chispa descomunal porque no hay aire.
  
Por delante, los dos electrodos ionizan las partículas del espacio. El electrodo positivo absorbe los "granitos de espacio" negativos, y el electrodo negativo absorbe a los granitos positivos. Por dos conductos (bien aislados) dentro de la nave, se conduce a los granitos de espacio ionizados a la parte trasera (popa) de la nave. Allí se los emite y los granitos de polos opuestos se unen, se regeneran las partículas neutras de espacio.
  
¿Para qué se hace todo esto? Pues, se quitan las partículas de espacio de delante de la proa; entonces la nave no tiene qué "tragar" y no se resiste a la aceleración. Por otra parte, las partículas regeneradas detrás forman un bulto que empuja la nave hacia adelante, dentro del vacío parcial, sin partículas de espacio. La fuerza de empuje es muy pequeña, millones (sí, millones) de veces menor que la necesaria para acelerar la nave por medio de, por ejemplo, un cohete.

Resumiendo: el espacio por delante se ioniza, se convierte en flujo eléctrico (lo llamamos "sub-electricidad"), se lo conduce a popa y allí se lo reconvierte en espacio neutro. En otras palabras, se saca el espacio por delante y se lo transfiere atrás. En vez de mover la nave, se mueve al espacio.

Es que la sub-electricidad fluye a velocidades muchísimo mayores que la luz.

Los valores prácticos son importantes. Una nave de mil toneladas (el peso de una formación de tren de pasajeros), con un grupo electrógeno de mil kilovatios (valor ridículamente pequeño para semejante tonelaje) puede viajar en el vacío a velocidades cercanas a la de la luz.  En segundos llega desde la Tierra a la Luna, en minutos a Marte, en un día a Neptuno.

¿Usted no lo cree? Yo tampoco. El equipo que en estos momentos está trabajando sobre el sistema de propulsión tampoco lo cree. Cuando estén viajando en una nave así, tampoco lo creerán. Pero lo disfrutarán. Luego, esta tecnología inevitablemente se usará en la creación de armas. Entonces trataré de emigrar a otro sistema solar; será posible, pero algo caro y sin garantía de supervivencia al llegar a destino. Aún así, será mejor que quedarse en la Tierra.

La partícula del espacio la llamo "eterón". El medio conductor (el conglomerado compacto de eterones en el espacio) es el "éter" o "éter neutro". Un eterón ionizado es un "eterión". El flujo de los eteriones es la "sub-electricidad".

El sistema de propulsión descrito se llama PNI: Propulsión No Inercial.

El valor de la tensión de ionización del eterón es 1.022.000 voltios (más de un  millón de voltios) teórico, 1.200.000 voltios de valor práctico de los electrodos (1200 kilovoltios). El impulsor de la sub-electricidad es un conjunto de bobinas toroidales alrededor de los electrodos, dentro de la nave. La potencia de propulsión de la nave de 1000 toneladas no llega a 100 kilovatios. ¡Así de simple!

Claro que una nave completa es mucho más compleja que esto, pero omitiré los detalles de ingeniería, que ocuparían varios libros.
Cuando esta nave maniobra, la tripulación no siente las aceleraciones. En un avión, si éste acelera, los pasajeros deben ser empujados por los asientos para llegar a la velocidad de la nave. Se siente la fuerza, se lo expresa como "fuerza G" de aceleración. En nuestra nave, al quitar el espacio de delante, no queda para los pasajeros tampoco espacio qué tragar, así que no sienten la aceleración. Sí, este concepto es un poco más complejo; los que no estudiaron ingeniería, deben confiar en el autor. Esta nave sí puede maniobrar como un OVNI, pero ya es un OVPI, o sea, Objeto Volador Perfectamente Identificado.

Volviendo a la PNI, lo que llama la atención es la extrema simplicidad del mecanismo. La tecnología actual tiene todo lo necesario para fabricar flotillas de platos voladores con PNI. Nosotros hicimos los experimentos básicos en un laboratorio del tipo "tercer mundo", con elementos baratos. Funcionaron en forma casi académica.

Desde luego, este método de moverse en el espacio no puede ser el único; seguramente hay naves extraterrestres que utilizan una tecnología superior que nosotros ni sospechamos. Pero, por lo menos, ya tenemos una eficaz. El flujo de la sub-electricidad es millones de veces más rápido que la luz. Dadas las cantidades de energía bajísimas que se necesitan para mover así una nave, se hacen posibles los viajes interestelares de corta duración. Por ejemplo, ya con elementos de la tecnología de hoy, es posible llegar a Alfa-Centauro en menos de un mes. Y volver en el mismo tiempo. Claro está, una vez iniciados estos viajes, se encontrará una variedad de problemas prácticos a resolver. Primero se enviarán sondas; si éstas vuelven en una sola pieza con la información sobre el sistema solar explorado, se enviarán misiones tripuladas. El "Viaje a las Estrellas" se hará realidad antes de lo esperado.

Las altas velocidades logradas con PNI no necesitan grandes cantidades de energía; es que la nave no tiene gran velocidad; no es la nave la que se mueve sino el espacio que la rodea. (¿Qué energía cinética tiene el espacio? Casi nula.) No se altera la masa y la longitud de la nave y no se altera el tiempo para los pasajeros.   

Todo esto parece un absurdo. Piense en que usted vuelve 500 años al pasado. Allí trata de explicarle a una eminencia de la ciencia de aquél tiempo, que se puede ver una imagen en colores y con sonido a 3000 kilómetros de distancia. O que se puede volar a 400 kilómetros por hora con algo que pesa 10 toneladas. Usted correría el peligro de que lo encierren por loco. Si se llevara consigo un avión (con el tanque de querosén lleno) y volara para demostrarlo, al aterrizar lo quemarían en una hoguera por brujo y romperían el avión. Por suerte (que yo sepa) no es posible regresar al pasado. El día que me visite alguien del futuro, cambiaré de opinión.

Después de todo lo expuesto, me siento obligado a expresar que todo este conocimiento NO procede de un contacto directo con extraterrestres. No sé si hay OVNIs que se propulsan realmente así. Pero sí sé que así se puede volar, que se puede realizar casi todo lo que los OVNIs hacen y que será muy útil en un futuro cercano. La palabra "casi" puede implicar una inmensidad. Pero la PNI creo que es suficiente para una primitiva especie humanoide cuya edad es de menos de un millón de años.

Los extraterrestres que comenzaron como nosotros y lograron no exterminarse entre sí deben ser mucho más evolucionados que nosotros. Una humanidad de, por ejemplo, 20 millones de años de antecedente evolutivo, tiene poco que decirnos (que nosotros entendamos) y tiene poco que aprender de nosotros. Por eso hay relativamente pocas visitas desde arriba-afuera. Y, luego, debe haber allí afuera (¿Y también aquí dentro del planeta?) formas de vida inteligente muy diferentes a las que conocemos y que podemos imaginar. Por eso, no me atrevo a decir: "¡Les robamos los secretos de la propulsión a los extraterrestres!" Creo que cualquier ingeniero extraterrestre sonreiría y nos miraría con lástima si le dijera eso.

El manejo de las partículas del espacio por medios electrónicos la llamo "eterónica".  La propulsión no inercial es una de sus aplicaciones prácticas. Hay más, en especial las relativas a generación de energía y vuelo. También las habrá en medicina. Y en la química abre insospechadas posibilidades.

Por el momento, la aplicación más importante será la generación de energía sin combustible y el transporte con vehículos voladores de cientos o miles de toneladas. Una de las aplicaciones que el medio biológico necesita desesperadamente será la erradicación de la industria peligrosa al espacio. La minería en los asteroides suplirá la extracción de minerales y su consecuente contaminación en la Tierra. El siglo 21 podría ser un paraíso tecnológico… si no lo arruinan con una guerra como jamás se ha visto: la guerra espacial. Durará muy poco porque en vez de "guerra" se deberá escribir "suicidio".


Por Ludwig Sullos
 
 

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