LOS MAYAS: CALENDARIOS Y PROFECÍAS SOBRE EL 2012
Una mirada desde la antropología y los nuevos paradigmas



 
Por Ana María Llamazares y Carlos Martínez Sarasola
Antropólogos – Directores de la Fundación desdeAmérica
Buenos Aires, Febrero de 2011



 

Nos acercamos a la famosa fecha 2012.  Más allá de las especulaciones y  las múltiples profecías apocalípticas que hoy están en boga, no cabe ninguna duda que estamos viviendo un momento crítico, tanto para la supervivencia del planeta como de la especie humana.  Y resulta inevitable hacerse preguntas y sentir la inquietud de la incertidumbre. A esto se suma la atracción creciente que sigue despertando una de las culturas más enigmáticas de la antigüedad mesoamericana: los mayas.

En los últimos años, el pensamiento de la llamada “Nueva Era” ha difundido un conjunto de hipótesis vinculadas a lo que podría suceder alrededor del 23 de diciembre de 2012, fecha en que culmina un gran ciclo de  la Cuenta Larga, uno de los principales calendarios mayas. ¿Tiene esto sustento científico y antropológico? ¿Se trata de una nueva fantasía apocalíptica? ¿Será realmente el “fin del mundo” y la destrucción de la vida sobre la tierra? ¿O será una nueva oportunidad cósmica para la evolución de la consciencia humana?

Hoy en día las opiniones están muy polarizadas. Por un lado, están los grandes defensores, con posiciones en algunos casos extremas, convencidos de que tienen la verdad respecto de lo que va a suceder. Por otro, están los grandes detractores o escépticos, sobre todo en el ámbito científico más tradicional, los que desmitifican el “fenómeno 2012”, considerándolo tan sólo como una nueva oleada místico-mesiánica.  En verdad, es difícil orientarse en un río tan revuelto, en medio de la gran cantidad de información que se produce –sólo basta buscar “2012” en Internet-, y encontrar ese necesario camino del medio. Pero creemos que es posible hacerlo y nuestro propósito es brindar elementos, desde la antropología y los nuevos paradigmas científicos, para promover la reflexión y que cada uno pueda ir construyendo conscientemente su propio parecer. 

Es importante destacar que en este momento se están produciendo muchas aperturas, no sólo desde el interés del público en general, sino desde los pueblos indígenas, que están abriéndose hacia Occidente y compartiendo sus conocimientos, y también desde las corrientes de renovación de la ciencia, que están investigando a partir de nuevos paradigmas, más holísticos e inclusivos, y que por tanto, están ampliando su visión de lo que puede ser la realidad y cómo relacionarnos con ella. Nosotros tratamos de entrar por esta senda y ver qué hay tras el “fenómeno del 2012”.  Esto  sin duda es un gran desafío, porque se trata de algo que va mucho más allá del interés científico. El 2012 o la intuición de la inminencia de grandes cambios planetarios y humanos  es algo que nos afecta a muchos en forma existencial e íntima, y además, lo sentimos como un gran torrente que ya estamos atravesando.  Algo que nos implica y nos trasciende a la vez: una encrucijada de cambio global que requiere de toda nuestra consciencia.



Los mayas: una cultura excepcional

También queremos resaltar que el mismo conocimiento sobre la cultura maya es un campo en pleno proceso de desarrollo y de investigación.

A mediados del siglo XIX comienzan las primeras excavaciones arqueológicas, pero son los grandes descubrimientos de Stephens y Catherwood hacia finales de ese siglo en que la “mayística” cobra un gran impulso. Luego, durante el siglo XX, las obras ya clásicas de Silvanus Morley y Eric Thompson dimensionan definitivamente la riqueza del mundo maya. Mucho más cerca aún, en la década de los sesenta, se produce un nuevo punto de inflexión cuando se empiezan a descifrar los jeroglíficos, a partir de las investigaciones de la epigrafista rusa Tatiana Proskouriakoff. Comienza entonces a reescribirse otra historia: la relatada por los propios mayas. En nuestros días es otro epigrafista, David Stuart, el que continúa junto a muchos otros investigadores la apasionante búsqueda de nuevos hallazgos.

Y cuanto más sabemos sobre los mayas, más se nos aparecen como una cultura excepcional, como uno de los pueblos más sofisticados de la historia americana, creadores de una cultura en profunda conexión con el universo, que justamente por su gran conocimiento sobre el tiempo y los astros, parecen haber anticipado en sus textos y estelas proféticas el advenimiento de grandes transformaciones hacia fines del año 2012. 

Al adentrarnos en el mundo maya no podemos permanecer indiferentes, pues todo parece estar imbuido de significado… cada estela, cada jeroglífico, cada plaza, cada construcción, todo tiene un sentido, todo quedó cuidadosamente codificado.  Es un sentido que tal vez no alcanzamos a comprender plenamente, pero que ya vislumbramos y que parece estar diciéndonos algo todavía trascendente para nosotros mismos en este preciso momento.
           


¿Por qué podemos considerar a los mayas como una cultura excepcional?

Al echar un vistazo al cuadro de síntesis que incluimos debajo de estas líneas surge claramente que sobretodo durante el período Clásico, que va entre los años 300 y 900 de la era cristiana, se produjo un desarrollo excepcional e integrado de muy diversas áreas de la cultura maya.  Y aún hoy sus hallazgos matemáticos y astronómicos, así como su magnifica arquitectura y arte sagrado nos siguen sorprendiendo y conmoviendo.

 


(click para ampliar la imagen)



Al ver la interrelación entre todos estos logros o despliegues, queda en evidencia que los mayas tuvieron una perspectiva galáctica, no solamente situada en la tierra en relación al cosmos, sino una perspectiva de alcance  cósmico: parece que hubieran estado mirando a la Tierra desde el cosmos y no al cosmos desde la Tierra.

Sorprende su posibilidad de predecir, registrar y medir eventos transhistóricos (que trascendían su propia época histórica). ¿Cómo es posible que hayan podido calcular eventos que sucedieron miles y miles de años atrás, antes de su propia existencia? ¿Cómo pudieron predecir eventos que iban a suceder mucho tiempo después de su existencia como cultura? Esto nos sorprende porque es algo que trasciende una comprensión racional, directa y lineal.  Y aún más al considerar que todo esto fue unificado por una cosmología donde su mito de origen está inspirado por la observación del cielo y de excepcionales alineaciones que suceden en el centro de la galaxia, conocimientos que fueron codificados en el arte y la arquitectura con un lenguaje metafórico y simbólico de altísima complejidad.

Este gráfico que es como una red con forma mandálica, tiene en el centro una imagen circular de un jugador de pelota, el juego ritual que se relacionaba tan íntimamente con la idea de la renovación energética del cosmos. Todos estos elementos que se integran en el cuadro, si los vemos en conjunto cobran  una dimensión muy fuerte: sin duda los mayas fueron algo único, que sigue asombrándonos.

Más allá de que se esté conociendo cada vez más, la cultura maya sigue siendo un desafío para la interpretación, como queda expresado en el punto que también hemos incluido de una zona de misterios o enigmas que todavía hay que seguir explorando.


Los “Señores del Tiempo” y el 2012

Un aspecto que quisiéramos destacar aquí es su amplísima y profunda visión del tiempo, ya que justamente éste es uno de los factores que permite comprender el impacto y la trascendencia que la cultura maya causa actualmente, en este momento en que uno de los ejes del cambio de paradigmas es la revisión de la concepción lineal y mecánica del tiempo y la recuperación de un sentido cíclico y orgánico de la temporalidad.
Los mayas han sido un pueblo que concentró todo su interés en el tiempo, no sólo por su medición, sino por la comprensión de los ritmos, los ciclos  y las cualidades energéticas de cada momento, por eso decimos que su visión del tiempo es cuali-cuantitativa. Eso ha sido la esencia de la cultura maya: medir y contar, no para controlar el tiempo sino para comprenderlo, para armonizarse con los ciclos y el devenir del cosmos.

¿Por qué entonces surge la fecha del 2012?
¿Qué tiene de particular ese momento preciso del devenir del tiempo?

Hoy podemos decir que esta fecha no es un invento de la Nueva Era, sino que corresponde efectivamente a un preciso momento señalado en uno de los calendarios mayas, que se llama la Cuenta Larga, y que corresponde a la finalización de uno de sus grandes ciclos.

La Cuenta Larga era como una gran rueda conformada por pequeñas ruedas, una de ellas es un baktún. La gran rueda está conformada por 13 baktunes. La última de estas 13 ruedas finaliza, según la correspondencia entre el calendario maya y el gregoriano, el 21 de diciembre del 2012.  Este es otro tema que es necesario aclarar, pues puede haber discrepancias ya que hoy en día hay varios sistemas de correspondencia entre calendarios occidentales y calendarios mayas; por eso lo que para algunos es 21 de diciembre, para otros es 23 o 22. Algunos autores directamente proponen que esa fecha caerá en julio de 2011. Otros sostienen incluso que ese instante simplemente ya sucedió…

Sea como sea, según los mayas esa fecha se escribe 13.0.0.0.0 = 4 Ahau y  ese día finaliza la última Era (Baktun 13) del calendario Cuenta Larga maya.  Por eso es un día especial. Y también porque coincide con una posición astronómica particular que es el solsticio de invierno. Este evento tiene un significado simbólico muy preciso: es el momento en que el Sol está en el momento más austral, es el día en que la noche es más larga y el día es más corto, es un momento de muerte y renacimiento en el cielo.

¿Por qué este solsticio es tan importante? Pareciera que también pudieron anticipar que este solsticio de invierno del 2012 no va a ser como cualquier otro solsticio de otros años, sino algo cualitativamente diferente porque coincide con otro evento astronómico muy singular, una posición que no se va a repetir sino hasta dentro de 26.000 años: el alineamiento de la Tierra y el Sistema Solar con el centro de la Vía Láctea.

Vemos entonces que no solamente se inicia un nuevo año solar -el sol renace y esto en la cosmología maya era muy importante-, sino que además se inicia un ciclo mucho más largo, de 26.000 años, que es un ciclo de alcance galáctico. Es entonces, una doble renovación.  A partir de ese alineamiento la Tierra va a estar durante mucho tiempo colocada en un lugar donde podemos recibir ciertas energías que llegarían directamente desde la fuente central de nuestro sistema solar y de la Vía Láctea.

Tal vez una gran oportunidad que nos brinda el universo para que la humanidad pueda ingresar en una nueva etapa de su evolución como especie, no solamente consciente de sí misma, sino consciente de su interrelación con la naturaleza y de su participación en un orden galáctico que a su vez forma parte de la armonía del  cosmos.

¿Es este el último mensaje de los mayas? ¿Son metáforas que se combinan con una tecnología a la que ellos tenían acceso y que tendremos que empezar a aceptar que al día de hoy nos es desconocida? ¿Tenía que ver esta compleja perspectiva con su capacidad para estar simultáneamente en “Este” y el “Otro Lado”? Los mayas actuales –el segundo pueblo indígena del continente en cantidad de personas-  ¿conocen aunque sea una parte de estas respuestas? ¿Pueden aproximarse a ellas la nueva antropología y la nueva ciencia? Merece la pena intentarlo...    



Por Ana María Llamazares y Carlos Martínez Sarasola
Antropólogos – Directores de la Fundación desdeAmérica
www.desdeamerica.org.ar / fda@desdeamerica.org.ar
Buenos Aires, Febrero de 2011


 
 

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