PERIODISMO Y HUMOR
JUAN CARLOS COLOMBRES, “LANDRÚ”
“Soy un respetuoso del lenguaje, no me gustan las malas palabras”

Por Néstor Dipaola

 

landru 1.jpgLlegó al mundo 83 años atrás, el 19 de enero de 1923, como Juan Carlos Colombres. Con el tiempo se convertiría - ya como Landrú- en uno de los más importantes caricaturistas políticos argentinos de todos los tiempos.

En la última parte del verano estuvo en Tandil de vacaciones, con su esposa. Ambos disfrutaron mucho la ciudad, a la que se ocuparon de elogiar profusamente.


 

ENTREVISTA DEL AÑO 2006

-¿Quién lo apodó Landrú para firmar sus trabajos?

tia-vicenta.gif-Ocurre que había un asesino francés que se llamaba Henry Desirée Landrú. La guillotina le cortó la cabeza justo el día y el año que yo nací. Él era un empleado de banco y buscaba a las mujeres que tenían más plata en el banco, y se las llevaba a una casa que tenía cerca de París. Las mataba y después las quemaba. Cuando ese humo salía, decían “Landrú ha matado a otra”. Hasta que lo agarraron y lo ejecutaron, el 19 de Enero de 1923. Cuando fui a la revista Don Fulgencio, de Lino Palacios, me preguntó qué seudónimo iba a ponerme. Enseguida, él mismo me sugirió “Landrú”…
-¿Usted le había llevado trabajos suyos?
-Sí, le presenté una cantidad de chistes que por lo visto gustaron y fueron publicados. Al mes me pagaron, y ese día me di cuenta que podía vivir del periodismo. Antes trabajaba en Tribunales.

 


EN LA ESCUELA… YA ASOMABA EL ARTISTA

-¿En qué barrio se crió?

-Vivía en la calle Montevideo 1306, frente a la Plaza Vicente López, donde jugaba con todos los chicos. Pero nací en una casa de calle Cangallo.
-¿Dónde fue a la escuela?
-Estaba ubicada en Juncal y Quintana. Se llamaba en esa época Benjamín Zorrilla. Ahora le cambiaron el nombre, es la Escuela Sarmiento.

-¿Ya se destacaba en la parte artística?

-Sí, por ejemplo de chico inventé un sistema de dibujos animados.
-A ver… ¿cómo es eso?
gato landru 2.jpg-Hacía por ejemplo el dibujo de un ganso que metía la cabeza en el agua, y cuando se levantaba, salía con un pescado. Cuando estaba en tercer año nacional, escribí un libro que se llamaba “El génesis novísimo”, que era el origen de los hombres y la formación de la Tierra. Hice un dibujo donde Dios le pegaba una patada a la Tierra, y ahí empezaban a aparecer los primeros habitantes.

-¿Cursó también en la Universidad?

-Empecé a estudiar arquitectura y llegué hasta segundo año. Me dije: ¿para qué iba a ser arquitecto si estaban todas las casas hechas? Entonces empecé escribanía. Era la época de Perón, cuando con dos años de estudio, uno ya era escribano. Pero a mí la escribanía no me gustaba. Y arquitectura era muy difícil, había que hacer análisis matemáticos.

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UN PATORUZÚ BAILARÍN…

-¿Qué recuerda de la época de joven en Buenos Aires, viviendo en esa zona, respecto a las costumbres tan distintas a las de ahora, los carnavales, los bailes de clubes?

-Yo iba mucho al club de San Fernando. Me disfrazaba de Patoruzú e iba al baile. Tenía 14 años y no me sacaba la careta por nada, porque bailaba con una chica que era prima de un compañero mío del colegio, y yo no quería que ella supiera que yo era un chico.

-¿Le gustaba bailar tango?
-También boleros, cha cha cha, cualquier cosa. Y todavía seguimos bailando. El otro día fuimos a La Cautiva, acá en Tandil.
-Su abuelo era catamarqueño.
-Sí, y me enseñó a hablar quechua.

 

 DON FULGENCIO, TÍA VICENTA, TÍO LANDRÚ… PARA COLECCIONAR

-¿Cuándo hizo su primer dibujo?

-En el año ‘55, que lo publiqué en la revista Don Fulgencio. De ahí me llamó Luis J. Medrano, que era un muy buen dibujante pero tenía un defecto: le gustaba mucho la bebida. Un día le vino un ataque y empezó a tirar los tinteros por el aire, y lo internaron. Habían sacado una revista que se llamaba Popurrí.

-¿Cuándo empezó en los diarios?
-Cuando tenía algo más de 30 años empecé en el recordado diario “El Mundo”. El director era Javier Díaz.
-De la revista humorística “Tía Vicenta” debe tener muy gratos recuerdos, fue muy vendida.

-Sí. Ernesto Colombres, primo mío, me dijo que con unos amigos querían sacar una revista que se llamaría Tía Vicenta. Alquilamos, en el cuarto piso de la galería Güemes, un cuarto muy chiquito donde estaban Eugenio Javier Arizmendi como diagramador, y Ester Linares como correctora. Era una chica con problemas y finalmente se murió, se suicidó, nunca se supo más de ella.

-Tía Vicenta estuvo muchos años en el mercado.

-Sí, hasta que la cerró Onganía. Salió también como suplemento en el diario El Mundo. Yo hacía el 70% de los dibujos.
-Y a Tío Landrú, ¿qué perfil intentó darle?
-El mismo que Tía Vicenta, con chistes políticos, pero sin ofender, sin malas palabras. Yo soy un respetuoso del lenguaje, no me gustan las malas palabras. Hay algunos dibujantes que ponen malas palabras. Eso a mí no me gusta

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LAS DISTINTAS REACCIONES DE LOS INVOLUCRADOS

-Esa particularidad de hacer chistes políticos, ¿le causó algún dolor de cabeza con algún personaje que se haya enojado?

-No. Yo conocí a todos los políticos, a Frondizi, a Menem, a Cavallo. Arturo Frondizi me dijo una vez que él tenía una hija que se llamaba Elena, a la que no le gustaban los chistes políticos. Entonces le había dicho que se retirara de la política, y ella lo hizo, y se dedicó a la docencia. Elenita murió al poco tiempo y seguimos haciendo chistes políticos, pero Frondizi nunca se enojó. De la Rúa una vez fue a Clarín con su mujer Inés Pertiné. Estuvo por la redacción y se metió en el bolsillo un dibujo mío. Al día siguiente me llamó por teléfono y me dijo si le había regalado un dibujo. Yo le dije que no, que me lo había robado. Entonces me dijo que fuera a verlo al despacho. A las cinco de la tarde me recibió y me mostró el dibujo. Me dijo “este es el dibujo que me regalaste”. Yo le dije “no, ese es el dibujo que  usted me robó”. Pero no se enojó.
-¿Es cierto que a muchos políticos no les importa que se hable bien o mal, sino que se hable de ellos…?
-Sí, es así, yo lo comprobé. Prefieren toda la vida que algo se diga de ellos.
-En la época de la última dictadura había que cuidarse mucho.
-Yo no me cuidaba. Cuando asumió Videla, el director de Clarín me dijo que hiciera un chiste. No sabía qué hacer, entonces pedí la lista de los ministros y vi que había uno que se llamaba Liendo. Hice un dibujo de dos militares, y uno que le decía al otro “Hasta ahora nos va ‘Liendo’ bien”. Con los militares nunca tuve ningún problema. El que lo tuvo un problema fue el dibujante Hermenegildo Sabat, una muy buena persona. A él lo secuestraron un día, después lo dejaron en libertad y no pasó más nada. Fue para asustarlo.
-¿Algún otro incidente que recuerde?
-Sí, en la época en que había un problema con la Compañía de Electricidad Italo Argentina, un dibujante de Tía Vicenta había hecho un dibujo de alguien metiendo la mano en la lata. Yo estaba en Mar del Plata. Martínez de Hoz, que había sido compañero mío de colegio, llamó enfurecido a casa. Atendió Margarita a las ocho de la mañana. Quería hablar conmigo. Me dijo que sacara una desmentida porque él no había robado nada. Yo le dije que no iba a sacar ninguna desmentida, si quería hacerme juicio que me lo hiciera.

 

 

LANDRÚ, ANTES Y AHORA

-¿A quién admiraba entre los que estuvieron antes que usted?

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-A Lino Palacios y a Medrano, sobre todo.
-¿Surge gente joven que se proyecta?
-El más joven que conozco es Nick, que es muy buen dibujante y muy ingenioso.
-¿Ha publicado chistes también de deportes?
-Muy poco, porque en deportes de Clarín no publican chistes, hay historietas que hacen Caloi y Fontanarrosa, que es hincha de Rosario Central.
-Sabemos que también incursionó en la televisión.
-Fui el primer libretista de Tato Bores. Él me buscó mucho hasta que consiguió que le hiciera el primer libreto para televisión.
-A los 83 años, ¿cómo es su actividad laboral?

-Publican dibujos míos en Clarín. Yo los mando por fax. También los publican los jueves en el suplemento Ollas y Sartenes, donde invento recetas de comida en “Landrú a la Pimienta”. Lo dirige Dora Videla. Yo había hecho hasta un boceto de una revista que se llamaba El Pingüino, para sacarla ahora, en lugar de Tía Vicenta. Pero en casa me dijeron que no, que ya estaba muy viejo para meterme en eso. Bueno, será que ya no estoy para trabajar…

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Dos trabajos de LANDRU publicados en los primeros números de CUARTA DIMENSION
(Ver HUMOR, www.revcuartadimension.com.ar)

 

 

PREFERENCIAS Y ALGO MÁS

-Aparte de la lectura obligada que tiene que hacer para trabajar, ¿en los ratos libres qué le gusta leer?

-Me levanto a las seis de la mañana, leo política, deportes, Clarín. Antes leía las novelas policiales que le robaba a mi hermano. El era pintor, hacía naturalezas muertas muy buenas. La verdad que ahora ya no leo casi nada.
-¿Y en cuanto a sus preferencias musicales?
-Tengo como 200 discos, y de los más diversos géneros musicales. Conocí a Francisco Canaro, a Pichuco Troilo, un hombre muy emotivo que la última vez que lo vi me abrazó y se puso a llorar. Era muy emotivo, lloraba por cualquier cosa.
-¿Hay algún cantor de tango que prefiera?
-Me gusta Fiorentino, pero primero está Gardel, el morocho es el número uno. Yo conocí a la madre, doña Berta. Una mucama que vivía en casa, Clara Sosa, me dijo un día cuando yo tenía siete años, si no quería ir con ella a visitar a la madre de Gardel. Fuimos al Abasto, a la calle Jean Jaurés. A los pocos días murió Carlos Gardel en un accidente en Medellín. Antes no sabía quién era Gardel.

-¿Alguna simpatía en materia futbolística?

-Sí, soy hincha de Boca Juniors. He ido a la cancha. Pero iba también a la de River Plate a acompañar a Margarita que es fanática. A la de Boca concurría con Jorge Palacios. El primer partido que vi fue en la cancha de River, en avenida Alvear y Tagle. Jugaba Bernabé Ferreira. Metía goles desde cuarenta metros.

-¿Les gustó Tandil para pasar las vacaciones?

-Nos encantó. Hemos estado aquí durante varios días y no hemos dejado un solo lugar sin recorrer. Es una ciudad muy linda, limpia, con hermosos paisajes.
-¿Cuántos hijos tiene?

-Dos hijos, nietos y bisnietos. Yo tenía 23 años cuando me casé y mi señora 19. Ella con tal de escaparse de la casa, se casó conmigo.

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N. de la R. Nuestro Director FABIO ZERPA, amigo de siempre de LANDRU, manifestó oportunamente no haber conocido “sociólogo y psicólogo” más observador que JUAN CARLOS COLOMBRES, dueño de un humor maravilloso en la vida cotidiana y un referente del humor político en la Argentina de las últimas décadas.-

 

 

 



 
 

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