jose wasinger.jpgLA ULTIMA CRUZADA:
RESCATEMOS A LAS HADAS Y DUENDES
LAS OLEADAS DE OVNIS Y LAS OLEADAS DE BRUJERIA


Por JOSE IGNACIO WASINGER ESPRO
josewasinger@yahoo.com.ar

 

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Cada mañana nos despertamos por el beso de nuestro ángel guardián. Además de la similitud con la bella durmiente, digo esto para hablar del pensamiento mágico. Nuestras hadas, duendes, animales mágicos, árboles que hablan y todos los seres mágicos que podemos encontrar en todas las culturas más antiguas, previas al origen racional del Estado o la civilización, están en retirada, refugiándose en los confines de los valles boscosos. Este escrito es un pequeño ensayo que reúne varias hipótesis, que invitan a la controversia. Lejos estoy de querer adoctrinar o imponer un relato cerrado, yo mismo no estoy convencido del todo. Es una invitación al libre pensamiento.

La racionalización de la vida, la cual ha permitido el crecimiento de la población mundial, porque producimos más alimentos y mejores servicios de salud, ha ido en detrimento de la esencia humana. Paradójicamente, la cantidad daña a la cualidad. No digo que seamos más inmorales que antes, sino menos “mágicos o fetichistas”. Según  el filósofo español Juan Bautista Fuentes Ortega, es la racionalización de la vida lo que está por detrás del pecado original, que es el abandono de ese lugar mágico, del Edén. Es parte de la paradoja, vivimos gracias al desarrollo técnico y tecnológico que va en detrimento de los bosques, de los lugares mágicos, del pensamiento mágico. En resumen, la excesiva racionalización nos deshumaniza de a poco, pero a su vez nos amplía muchas posibilidades antes impensadas.

En la historia europea hubo momentos claves de la racionalización social como el “renacimiento”, pero muchos historiadores coinciden que sobre todo las nuevas iglesias como el puritanismo han dado un carácter más racional al culto cristiano y han racionalizado o disciplinado la vida creando ciudadanos modernos. El caso estereotipo son los países bajos del norte (Holanda), una sociedad excesivamente disciplinada, que dio un gran salto intelectual en el siglo XVII cobijando a grandes científicos europeos que huían de la cerrazón mental de otras regiones.

En cambio, en ciertas regiones católicas de las áreas rurales el catolicismo ha coexistido con el pensamiento mágico tradicional. Hadas y duendes, seres protectores de las cosechas, coexistían con santos y la Sagrada Familia. Muchos santos camuflaban antiguas prácticas mágico-rurales de los campesinos.

  

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Pero lo que parece retirarse son parte de las mareas históricas y busca recuperar su territorio perdido, como los bosques europeos luego de la debacle demográfica medieval. A fines del siglo XIX, en la Inglaterra de la revolución industrial, con condiciones laborales deshumanizantes por el afán lucrativo del capitalismo pujante, Dickens, en su relato “Canción de Navidad”, rescata el valor de la solidaridad mediante el pensamiento mágico, que se expresa en espíritus y en pequeños regalos que son grandes gestos. Chesterton afirmaba esto mismo, que en las pequeñas cosas reside lo mágico. Y además, proclamaba que creía en las Hadas y en los Duendes, y sostenía que la gente común cree en las hadas y duendes, porque ser excesivamente racional es enloquecerse. La locura o la paranoia es fruto de las mentes excesivamente racionales, que poseen una idea fija, como los materialistas o los evolucionistas darwinianos, que reducen el mundo a un azar de mecanismos fortuitos y necesarios sin propósito alguno.

Durante el siglo XX en las sociedades industriales surge un nuevo “folclore” (conocimiento popular no reconocido por las academias), los OVNIS, que parecen reemplazar al pensamiento mágico de hadas y duendes. Podríamos englobar como hace Jacques Vallee a todos estos seres bajo el pensamiento mágico o paranormal como si fuera todo lo mismo, pero considero que no es todo lo mismo. Si bien es un fenómeno paranormal, lejos está de tener las consecuencias benéficas del pensamiento mágico, más bien, al contrario, puede transformarse en una severa obsesión por descubrir su desarrollo tecnológico y racional que hay por detrás de estos supuestos seres más desarrollados. Sin duda fomenta el pensamiento materialista hasta los extremos. Por eso, rescato de Vallee y Salvador Freixedo de no fiarse de los OVNIS.

Entonces, me parece que si bien Jacques Vallee está bien encaminado en asociar ambas ideas, OVNIS y seres mágicos, aquí se equivoca, no son lo mismo. También Freixedo llama a desconfiar de los dioses que nos piden grandes sacrificios y esfuerzos, falsas piedades. Pero Hadas y duendes parecen darle magia al mundo, darle misterios y milagros. El pensamiento mágico en cierta manera salva al mundo, porque evita lo que dice Chesterton de destruir al mundo por una idea racional. El racionalismo extremo, como la sociedad perfecta, no es más que la peor de las sociedades. La utopía es la peor de las sociedades, en donde el alma queda prisionera de un esquema. Quien cree hacer la justicia perfecta, puede ejercer el peor de los terrores. Puede destruir el mundo por un ideal. En cambio, el pensamiento mágico no es esquemático, es contradictorio, no se lo puede asir, es sorpresivo, por tanto cobija la esperanza del milagro, de la feliz coincidencia, etc.

     

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Desde esta mirada quiero rescatar a Goethe, en su novela “Conversaciones de los emigrados alemanes”. Allí cuenta cómo la aristocracia feudal tiene que migrar hacia Europa oriental mientras avanzan los ejércitos franceses llevando consigo los ideales humanitarios. Supuestamente todos nos hemos beneficiado de la revolución francesa, ha creado una sociedad más libre, pero la cuestión puede ser más compleja, y no estoy defendiendo el antiguo régimen para nada, pero quiero remarcar que todo avance social y técnico tiene un costo que es el “desencantamiento” del mundo. Por eso, Goethe en su novela cuenta cómo los nobles aterrados por el avance del racionalismo napoleónico, con sus códigos civiles y demás leyes racionalistas, se ponen a contar uno de los cuentos mágicos más bizarros, donde hay seres mágicos, animales que hablan, fuegos fatuos, puentes mágicos, etc. Sin duda el genio de Goethe sentía que esa frontera militar era la frontera entre dos tradiciones, el racionalismo contra el pensamiento mágico que llegaba a su fin. Era la frontera entre dos formas de concebir la vida.

Entonces podemos apreciar que hay una transformación paulatina en la historia de la conciencia del mundo o de la sociedad europea. Aquí retomo y admiro la hipótesis de Jacques Vallee, que el fenómeno OVNI a lo largo de siglos ha manipulado nuestra conciencia. Entonces, si consideramos o suponemos que ha sido efectiva esta manipulación, no lo ha sido en el sentido de crear un mundo mágico y supersticioso del cual estamos atrapados como piensa Freixedo, sino al revés, ha resultado en su desencantamiento, en la pérdida de narrativas mágicas, de hermosas historias, de los cuentos, en donde ya nadie más cuenta mitos, leyendas, anécdotas mágicas, y los abuelos ya no son los viejos narradores de historias fantásticas. Si hay una dimensión oculta que nos manipula y ha sido efectiva (hablando hipotéticamente), entonces ha sido justamente en el sentido de la racionalización y materialización de nuestra vida, en donde ya no hay más fe en los entes mágicos.

Pero ¿cómo se puede borrar de nuestra mente el recuerdo de estos seres mágicos y el pensamiento mágico? ¿cómo somos manipulados? Jacques Vallee da una explicación psicológica muy interesante de los casos de abducidos que es “la técnica de confusión”. Básicamente consiste que todo aquel que sufre una inesperada incertidumbre o shock se aferrará al primer esquema estable que se le dé. Metafóricamente, si un barco se hunde, el náufrago buscará agarrarse a lo más estable que encuentre a la deriva.  Así, todo aquel que es abducido sufre un fuerte shock por las experiencias radicalmente inéditas que está viviendo, a cambio le inducen ideas que generalmente son falsas pero con apariencia de verdad. El sujeto se aferra a estos datos como si fueran una verdad revelada. En general se le aporta ideas de tecnología avanzadas o de misiones de salvación de la humanidad, ideas que parecen grandes verdades. El enorme shock psicológico lo lleva a agarrarse de esta balsa salvavidas. De esta manera se manipula la conciencia de aquellos que viven estas experiencias: les hacen creen en supuestas verdades. Pero aquí nos preguntamos cuáles son las intenciones últimas, si la información dada es falsa. Históricamente el resultado, como hemos dicho, ha sido el desencantamiento del mundo.


     

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Veamos el caso Europeo con la caza de brujas. Desde la temprana edad Media pueblos campesinos han vivido abducciones y experiencias muy extrañas que han sido asociadas a brujerías. Jacques Vallee recupera el caso de San Agobardo, que escribió sobre la superstición de los campesinos que creían en Magonia, una región en el cielo de donde venían naves para llevarse a la gente. Estos casos de abducciones y vuelos nocturnos han existido durante siglos, pero extrañamente en el siglo XV se produce un enorme furor en el campo europeo, se registran cientos de oleadas y casos de histeria colectiva, ¿qué estaba sucediendo en la psiquis de los europeos?

Las oleadas de brujería, como también hubo oleadas de OVNIS como la de 1954 y la de 1968, fueron consideradas por las autoridades de los siglos XV, XVI y XVII como un “crimen colectivo”. Todos los testigos eran considerados cómplices o involucrados en prácticas demoníacas. Al igual que en todo testigo de fenómeno paranormal o de OVNI es cuestionada su integridad personal, de la misma manera  todo testigo de la brujería era considerado de idéntica forma: sospechoso. Pero además de la cuestión legal de crimen colectivo, sociológicamente hubo casos masivos de histeria colectiva. Pueblos enteros denunciaban epidemia de sueños en la que asistían a reuniones demoníacas o “aquelarres” que habían visto gente volar durante las noches.

El parecido es asombroso. Los testigos de brujería de hace siglos atrás han contado que durante el sueño eran llevados en vuelo por el cielo nocturno a unos lugares extraños, los “aquelarres” en donde seres muy extraños realizaban prácticas asimismo extrañas con su cuerpo. Muchos abducidos del siglo XX y XXI cuentan por hipnosis que cuando están dormidos son llevados por los cielos a lugares desconocidos, en donde les realizan estudios también muy singulares sobre su cuerpo. 

En el mundo de los misterios hay una sugestiva y palpitante similitud entre los relatos de brujería de la Edad Media y la Edad moderna y los relatos de abducción del siglo XX. Muchos investigadores o escritores ya han mencionado esto, y nosotros aquí venimos a agregar una nota o un capítulo a las interpretaciones que se han dado sobre esta similitud.


       

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Para empezar, podemos repasar lo que se ha dicho. Distinguimos dos posiciones interpretativas. Una posición es aquella que enfatiza el origen extraterrestre, interpretación predominante en el fenómeno OVNI del siglo XX y desde este enfoque se extiende sobre el fenómeno de brujerías. Otro enfoque se desliga de la interpretación extraterrestre del fenómeno OVNI, el fenómeno de la brujería adquiere un mayor peso en la comprensión de la similitud. Por ejemplo, John Keel y Jacques Vallée sostienen que hay una fuerza desconocida y perversa que manipula nuestra psiquis o juega con ella a partir de nuestra vulnerabilidad cultural. Así el fenómeno de brujería y lo demoníaco es propio de una mentalidad campesina-cristiana, y el fenómeno extraterrestre es propio para una mentalidad de una sociedad industrial y científica.

La vulnerabilidad de toda sociedad es “el otro” diferente y opuesto a nuestra cultura porque relativiza nuestros fundamentos que justifican nuestras acciones, decisiones y creencias. Así que en la mentalidad cristiana el “aquelarre” según los estudiosos representaba al “otro”, la sociedad cristiana invertida. En nuestra sociedad actual globalizada, el “otro” son las civilizaciones o seres extraterrestres. Hay que recordar que en gran parte del siglo XX, para una mitad del mundo el “otro”, como sociedad inversa, era o el comunismo del este, o era el capitalismo de occidente. El comunismo era una verdadera sociedad blasfema para una parte del mundo, como el capitalismo para la otra. Pero en este mismo siglo XX, cuando las diferencias entre los países se iban desdibujando de a poco y cada vez nos unía una conciencia global de la “humanidad”,  empezó a engendrarse la nueva otredad que vulnera todos nuestros principios y fundamentos culturales: seres de otros planetas o mundos. Esto pone en jaque a muchos etnocentrismos, o mejor dicho “nuestroterrícolacentrismo”.

Sin duda esta nueva otredad extrema, ya no el aquelarre perverso de la sociedad anticristiana, sino una civilización no humana o anti-humana, significa una gran vulnerabilidad, y si retomamos la postura de John Keel y Jacques Vallée, puede haber una entidad desconocida que aprovecha esta debilidad del imaginario de los hombres.

Lo paranormal podemos decir reúne hoy día lo que antes era considerado del orden sobrenatural y preternatural. En la teología cristiana durante muchos siglos dividieron el cosmos en tres órdenes de causalidades, el orden natural, el sobrenatural, que es la intervención de Dios mediante milagros o regulando el sistema, y el orden preternatural que corresponde a Ángeles y Demonios que pueden mover cosas, desplazar objetos, hacer volar objetos en el aire, lo cual se corresponde a los fenómenos voladores no identificados u OVNIS, más allá de lo que fueran.

El paradigma hegemónico es el científico, el cual ha desterrado del discurso dominante al orden sobrenatural y el orden preternatural. La ciencia cree sólo en la causalidad natural y todo aquello que no puede controlar lo considera superstición. Mientras tanto, altos funcionarios del Estado han reunido documentación de fenómenos paranormales. Algunos informes de lo paranormal han sido desclasificados como la documentación sobre OVNIS a la que en estas últimas décadas podemos acceder. Es decir, para la ciencia dominante lo paranormal no cuenta, pero hay círculos de poder que lo reconocen plenamente e invierten en universidades y en centros de investigación de parapsicología, como el proyecto conciencia global.

    

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La caza de brujas es la intervención judicial en la que jueces castigaron a quienes estuvieron involucrados en la brujería considerada como un crimen de lesa divinidad, es decir, como un pacto demoníaco que atentaba contra Dios, contra la cristiandad. Todo aquel que negaba a Dios merecía la pena de muerte, a menos que admitiera públicamente un humillante arrepentimiento. Es decir, el sistema judicial era muy perverso, todo aquel acusado como sospechoso no le quedaba otra que arrepentirse, lo que implica reconocer un supuesto crimen para evitar la pena de muerte. Sin embargo, los mecanismos legales no son suficientes para explicar la gran caza de brujas que se extendió por Europa en el siglo XV hasta principios del XVI y luego del último tercio del XVI, y fuertemente en la segunda mitad del siglo XVII.

La intervención judicial estuvo fomentada por un espíritu de la época, de una escatología apocalíptica, aunque en general siempre hubo una mirada negativa sobre el futuro en toda la edad media. Sí estamos seguros que las oleadas de brujería fomentaron aún más la escatología apocalíptica, de que el mal realmente se había encarnado. Muchos vieron que el Papa era el anti-Cristo, lo cual ayudó a socavar la legitimidad del poder político de Roma, y esto facilitó el surgimiento de las iglesias nacionales. En otras palabras, las oleadas de brujería tuvieron dramáticas consecuencias en la mentalidad europea. Se corresponde abiertamente con la hipótesis de Jacques Vallee; hay fenómenos paranormales que van modelando o manipulando la conciencia de la humanidad.

De estas iglesias como las puritanas han surgido espíritus racionalizadores, nuevas formas de encarar la técnica y la ciencia. El pensamiento mágico del catolicismo se vio arrinconado, el poder papal disminuyó fuertemente. No sólo eso; durante la segunda mitad del siglo XVII, el mismo siglo de la gran oleada de brujería, vivió la revolución científica, en donde el orden preternatural fue descartado. En el pensamiento de la elite, el orden preternatural pasó a ser una mera superstición. Grandes intelectuales empezaron a burlarse de todos aquellos que creían en brujas. Los procesos de caza de brujas cayeron abruptamente. Se impuso del día a la noche un espíritu racional y frío. En el siglo XVIII España aún seguía siendo creyente en las brujas, lo cual fue motivo de grandes burlas por parte de las naciones “ilustradas y racionalistas”.

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Fotografías de supuestas hadas obtenidas en los Estados Unidos  

El racionalismo se ha impuesto, pero cuánto le debe a la vergüenza de aquellos que creyeron en la brujerías y que finalmente se quedaban sin nada en las manos, defraudados por lo experimentado, acaso ¿no se parecen aquellos que han presenciado el fenómeno OVNI  y han creído en lo que se les ha dicho, pero que al final padecen la vergüenza pública, porque su revelación termina fracasando? Lo paranormal parece atentar contra la fe en lo mágico, ciertos aspectos de lo paranormal parecen conspirar contra las tradiciones mágicas antiguas del hombre, contra las tradiciones más sencillas, más humanas, la del chamán o del brujo imbuido con su entorno natural y salvaje.

Más racionalismo, más materialismo, menos fe en la magia de la vida, menos asombro de las pequeñas cosas, más sed en nuestras bocas para ser saciados, más insatisfacción de sí mismo, más necesidad de consumir para tapar algo sin fin, el descubrimiento de un abismo en nuestras vidas llamado “existencialismo” (Jean Paul Sartre). Ante ello la humanidad resiste con la ficción, la literatura, con los cuentos de Hadas, con Harry Potter, con Tolkien. Resisten las viejas tradiciones druidas y los viejos magos de las sociedades aldeanas pasean por los films de Hollywood. Sólo el hechizo y la varita mágica pueden re-encantar al mundo desencantado. Pero lo mágico no quita a lo otro, a lo racional, a lo tecnológico, sólo hay que encontrar una armonía o equilibrio entre ambos aspectos, lo mágico hace al hombre y lo racional a la humanidad. Pero ¿qué sería de la humanidad sin la esencia del hombre? Un proyecto sociológico, una granja de experimentación… ¿Controlada por quienes…?

 


Por JOSE IGNACIO WASINGER ESPRO
josewasinger@yahoo.com.ar

 
 

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