DOCUMENTO HISTÓRICO, 1961
TEMA: “LOS PLATOS VOLADORES”
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SUBOFICIAL MAYOR ORLANDO NUNES

 

UN DOCUMENTO DE GRAN VALOR HISTÓRICO; ORLANDO NUNES, SUBOFICIAL MAYOR DE NUESTRA FUERZA AÉREA (CERTIFICADO DE PARACAIDISTA, CÓRDOBA, 26 DE MAYO DE 1948) QUE PRESTARA SERVICIO EN LA BASE AEREA DE EL PALOMAR (SECCIÓN PARACAIDISMO), REALIZÓ EN EL LEJANO 1961 UN ESTUDIO DEL YA INCIPIENTE FENÓMENO OVNI, BASÁNDOSE EN LA OBRA DEL MAYOR  DONALD KEYHOE, FUNDADOR DEL MÍTICO NICAP DE LOS ESTADOS UNIDOS. UN TESTIMONIO SUMAMENTE VALIOSO, TENIENDO EN CUENTA EL TIEMPO TRANSCURRIDO Y EL HECHO QUE LAS OBRAS DEL MAYOR KEYHOE SE ENCUENTRAN YA AGOTADAS. LA DIRECCIÓN EDITORIAL DE EL QUINTO HOMBRE AGRADECE A LA HIJA DEL SUBOFICIAL MAYOR NUNES, SEÑORA MÓNICA BEATRIZ NUNES Y FAMILIA, EL COMPARTIR ESTE MATERIAL CON NUESTROS LECTORES.



El Autor de la presente antología, Suboficial Principal Orlando Nunes (tercero a partir de la izquierda) con sus camaradas de armas, poco antes de un salto en paracaídas. Imágenes gentileza Flia. Nunes                          
          

Durante el año pasado entre bastidores, en el Pentágono, he observado la lucha de la Fuerza Aérea con un problema explosivo. ¿Qué debe informarse al público acerca de los platos voladores? Desde 1951, un selecto grupo de altos funcionarios del gobierno ha sido informado secretamente sobre los platos voladores, por el Servicio de Informaciones de la Fuerza Aérea.
Más de un antiguo escéptico, después de estas sesiones a puertas cerradas, ha salido fuertemente sacudido por las revelaciones de los oficiales de informaciones.
Mayo 2 de 1953 fue la fecha. Llovía esa noche en Calcuta, cuando un avión británico Comet, de transporte a chorro con 43 pasajeros, despegó del Aeropuerto de Dum Dum. Arrojando llamas por sus toberas el avión trepó y desapareció rápidamente.
Seis minutos más tarde, allá arriba en esa noche sombría, algo golpeó al Comet. Trozos de la despedazada aeronave cayeron llameando a través de la lluvia. Cuando todo terminó los restos yacían desparramados en ocho kilómetros cuadrados.
Las torres del Aeropuerto de Dum Dum no oyó llamada alguna de emergencia. Lo que pasó, pasó demasiado rápido como para permitir al piloto despachar un mensaje.

  

Cuidadosamente, los investigadores del Ministerio de Aeronáutica Civil reunieron los fragmentos. Por espacio de muchos días, expertos analizaron los restos extrañamente destrozados. Finalmente el Ministerio del Aire emitió una cuidadosa declaración; el Comet había sido chocado por un cuerpo aéreo no identificado. (En los Estados Unidos la denominación oficial de un plato volador es “objeto aéreo no identificado”).
Los primeros informes oficiales llegaron en 1944. Durante la segunda guerra mundial, cientos de pilotos norteamericanos encontraron misteriosos objetos redondos y brillantes sobre Europa y el Lejano Oriente. Con el sobrenombre de “Foo fighters” o a veces “Kraut fireballs”, estos Ufos primitivos aparecían tanto aisladamente como en formaciones. Aparentemente su objetivo era la observación de la guerra aérea y muchas veces seguían a los bombarderos y cazas, maniobrando a su alrededor a gran velocidad. Sospechando que se trataba de un dispositivo nazi, los oficiales de informaciones trataron de corroborarlo cuando la guerra terminó. Sin embargo no encontraron ni rastros de una máquina secreta similar, tanto los pilotos nazis como los japoneses, habían estado desconcertados por los “Foo-fighters”.
Durante los dos años siguientes, unos pocos y extraños informes se filtraron en la Fuerza Aérea, pero la mayor parte fueron descartados como ilusiones. Sin embargo el 24 de junio de 1947, un piloto civil, llamado Ken Arnold inició el alboroto de los platos voladores.
Volando cerca del Monte Rainier en el estado de Washington, Arnold vió nueve enormes y brillantes discos, volando encolumnados, estimando su tamaño en unos 33 metros de diámetro y su velocidad en más de 1.900 kilómetros por hora.

  

En la base aérea de Muroc, pilotos veteranos informaron que había discos plateados que evolucionaban en círculos a altas velocidades.
Una tripulación de United Airlines que hasta entonces estaba constituida por escépticos convencidos, observó dos grupos de discos sobre Emmett, estado de Idaho. Otras informaciones fueron recibidas por parte de competentes observadores especializados.
El mismo día en Dayton, los oficiales admitían que el Comando de Material Aéreo estaba investigando seriamente los platos.
Durante todo el año 1947, la agitación se encendió y se desvaneció, pero para ese entonces, los informes eran de carácter mundial. Un pequeño grupo de oficiales de Informaciones recomendó a la Fuerza Aérea que llevara a cabo una investigación secreta; quizás no hubieran tenido éxito, de no haber ocurrido la extraña muerte del Capitán Mantell.
En la tarde del 7 de Enero de 1948, un objeto brillante, redondo y enorme fue observado por cientos de personas en Madisonville, estado de Kentucky y más tarde por varios miles a través del Estado. La policía estadual, al prevenir a Fort Knox, estimó que el objeto tenía por lo menos 75 mts. de diámetro.
Treinta minutos más tarde el extraño aparato apareció sobre la base de Godman Field, no lejos de Fort Knox. Mientras se hallaba girando sobre el aeropuerto, brillando con colores rojo y verde alternadamente, el capitán Mantell y tres pilotos de F/51 pasaron volando en un vuelo de instrucción. Mantell, veterano de la guerra, fue llamado por radio desde la torre de Goldman Field y se le ordenó investigar.
Pasaron los minutos, la torre llamó nuevamente a Mantell, pero sólo les respondió el silencio. Más tarde, ese mismo día el cuerpo de Mantell fue hallado próximo a su avión destrozado, a unos 150 kilómetros del aeropuerto. Un testigo declaró que el F/51 pareció explotar en el aire. No hubo señales de incendio, pero el caza se había desintegrado antes de chocar contra el suelo.

    

Al día siguiente, pocos diarios publicaron la noticia de la fatal “caza de plato”. Dos rumores empezaron a circular. En uno de los relatos, el cuerpo de Mantell había sido perforado por un rayo misterioso. De acuerdo con otro, no se había encontrado cuerpo alguno; Mantell había sido arrebatado por los desconocidos hombres del episodio.
Inmediatamente después de la muerte de Mantell, la Fuerza Aérea estableció el “Proyecto Sign”, primer organismo investigador. Además de oficiales de Informaciones, varios expertos de cohetes, ingenieros aeronáuticos, un astrofísico y otros sabios, fueron puestos a la tarea de descifrar el enigma.
El 24 de julio de 1948, dos pilotos de la Eastern Airlines, el Capitán C.S. Chiles y el Primer Oficial John B. Whitted, les endilgaron un nuevo misterio a los encargados del proyecto.
A las 2:45 a.m. mientras volaban cerca de Montgomery, una aeronave brillante y de forma de cigarro vino violentamente contra el avión que piloteaban, “se dirigía hacia el sudoeste, dijo más tarde el capitán Chiles, “y se lanzo como un relámpago hacia nosotros, a una velocidad terrible”. Viramos hacia la izquierda, pero él viró en forma cerrada también y nos pasó unos 200 metros a la derecha”.
Ambos pilotos vieron dos filas de ventanas y notaron un brillo muy intenso, posiblemente causado por un medio de propulsión desconocido. La velocidad de esta extraña aeronave fue estimada entre 800 y 1.150 kilómetros por hora. Al pasar velozmente, dejando tras de sí una estela rojo-anaranjada, frenó sorpresivamente. La ráfaga proveniente de la propulsión hizo balancear al DC-3 por unos instantes antes de que la desconocida aeronave ascendiera y desapareciera en la noche.
Luego en Noviembre hubo una repentina racha de informes recibidos de nuestras bases de ultramar. El 1º de noviembre, operadores de radar de la Base Aérea de Goose Bay, en Labrador, descubrieron en sus pantallas un extraño objeto que volaba a unos 900 kilómetros por hora. Cinco días más tarde otros operadores de la Fuerza Aérea en el Japón siguieron durante unas horas a dos UFOs que maniobraban en forma extraña. En la pantalla parecían dos aviones combatiendo, pero no había aviones convencionales en la zona.
Tres semanas más tarde, otro caso de observación por radar sorprendió a algunos oficiales de la Fuerza Aérea en Alemania. Durante la noche del 23 de noviembre, el piloto de un avión a chorro F-80, estaba volando cerca de Furstenfeldbruck cuando observó un objeto circular con una brillante luz roja.


             OVNIS sobre el Capitolio, 1952

Casi al mismo tiempo, el UFO fue ubicado dentro del radar terrestre de la Fuerza Aérea y se apreció que se hallaba volando en círculos a 5.100 metros de altura, o sea la altura a que el piloto lo había encontrado.
Al arrimarse el F-80, el dispositivo con la luz colorada, ascendió rápidamente y desapareció de la vista. Sin embargo, antes de salir de la pantalla, los operadores lo siguieron hasta los 12.000 metros, volando a velocidades estimadas en unos 800 kilómetros por hora.
El 8 de julio de 1947, dos discos plateados habrían maniobrado sobre la Base Aérea de Muroc. Luego de dar vueltas cerradas a 2.400 metros, el disco había alcanzado velocidades que los oficiales de la Fuerza Aérea calcularon entre 480 y 640 kilómetros por hora. Cuando los investigadores del proyecto confesaron que estaban en un brete, el comando de Material Aéreo explicó brevemente en un informe: “las observaciones realizadas fueron el resultado de la interpretación equívoca de estímulos reales, probablemente globos de investigación”.
Esta explicación era tan increíble que no se podía concebir que él C.M.A. hubiera querido que se publicara. Dejado de lado el hecho de que los globos no maniobran en curvas cerradas, se hubiera precisado un viento de 480 a 640 kilómetros por hora para moverlos a las velocidades informadas. Semejante viento, jamás conocido en la tierra, hubiera aplastado a Muroc y muerto todo el personal de la base.
A eso de las 12:30 horas Barnes fue al escritorio del supervisor, dejando el contralor Ed Nujent en la pantalla principal. Dos contralores más, Rid Ritchey y James Copeland, estaban a pocos metros de allí.
Exactamente a las 12:40 horas, aparecieron en la pantalla 7 puntos claramente marcados. Nujent miró fijamente a la pantalla, pues los extraños aviones o lo que fueran, parecían haber caído de la nada. Sólo había una explicación posible: las máquinas desconocidas habían entrado en la zona a enorme velocidad, entre los giros de la “barredora” y luego abruptamente en el cuadrante sudoeste.

   
El Mayor Donald Keyhoe, fundador del NICAP, y algunas de sus obras

Alarmado, Barnes, informó rápidamente al Comando de Fuerza Aérea y volvió hacia la pantalla principal. Las desconocidas máquinas se habían separado, dos estaban sobre la Casa Blanca y una tercera sobre el Capitolio, ambas zonas prohibidas. Manteniendo su vista en el cristal, Barnes llamó al campo de aviación de Andrews, del otro lado del Potomac, en el Estado de Maryland.
Durante varios minutos siguieron los movimientos de los platos, luego el Contralor Rit Ritchey vio que uno seguía a la par de un avión de la Capital Airlines que acababa de despegar. Tomó el micrófono y llamó al Capitán, un veterano llamado Casey Perman. Dándole la posición del plato, Ritchey lo dirigió hacia él por radio. Hasta ese momento la velocidad registrada del plato había sido de unos 200 kilómetros por hora. Repentinamente y para sorpresa de los contralores, su rastro desapareció del radar. Dónde debía haber sido hallado un nuevo punto, había sólo un espacio vacío. Había estado volando a 3,2 kilómetros por segundo o sea a 11.520 kilómetros por hora.
Nosotros mismos nos hallamos trabajando activamente en viajes interplanetarios y probablemente llegaremos a la Luna dentro de los próximos 20 años. Ciertamente es muy posible que, alguna civilización más avanzada, quizás varios siglos adelante nuestro, hubiera conquistado los espacios interplanetarios y estuviera, en la actualidad, explorando nuestro sistema solar.

 

BIBLIOGRAFIA CONSULTADA
“LOS PLATOS VOLADORES DEL ESPACIO”
MAYOR (R) DONALD KEYHOE
COLECCIÓN AERONÁUTICA ARGENTINA
VOLUMEN  40 – AÑO  1955

 

 

   



 
 

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