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Ella no solo vive en el hoy. También lo hace de la mano de un pasado mucho más remoto que el ayer. ¿Cómo puede ser? Es especialista en realizar terapia regresiva. Es decir, nos lleva a otras vidas pasadas.

DETALLES SOBRE NUESTRAS VIDAS

Adriana nos contó muchas cosas de su vida. También de las nuestras. Gracias a sus palabras, conoceremos detalles que son realmente interesantes. Aquellos que, en realidad, valen para todos y cualquiera de nosotros.

* Sobre el aborto, "Cuando una persona aborta, el espíritu está pendiente porque ese iba a ser su cuerpo físico para un período de evolución. Antes de la gestación el espíritu está destinado a ese cuerpo y cuando se aborta ese espíritu tiene que esperar. Le han truncado su período de evolución".
* ¿Por qué venimos al lugar que venimos? " Los cambios del país, de raza, de época... tienen que ver con el aprendizaje. Incluso hay una teoría esotérica muy fuerte que dice que uno elige a los padres porque, al elegirlos, está eligiendo el medio, el círculo social, el país y muchas otras cosas para desarrollarse".
* Olvidamos que.... "Antes de nacer tenemos conciencia total de nuestras vidas anteriores y al nacer las olvidamos".
* Creo que estuve aquí... "Con los lugares pasa lo mismo que con las personas: que al verlas sientes que las conoces de toda la vida. Ese es el reconocimiento del alma, es a causa de la memoria espiritual".
* El alma. "Es ese pedacito de Dios que tenemos todos. Es la parte divina, y por eso podemos decir que Dios está en nosotros y fuera de nosotros Cuando podemos estar en contacto con ese pedacito de luz es cuando tenemos una vida mucho mejor seamos creyentes o no".
* Si no quiero vivir debo recordar que... "Las personas que se suicidan, generalmente son personas que vuelven en un tiempo muy rápido y aunque no en todos los casos lo podemos decir, la mayoría regresa con algún problema físico porque están cortando un ciclo de vida que no les pertenece. Nosotros no podemos determinar qué hacer con nuestras vidas en ese sentido".

* La enfermedad es... "El aviso de que algo mal está en nuestra vida. Si aparece es cuando equivocamos el camino, es porque estamos llevando la vida que no es correcta".

 

PARA ADRIANA...

¿Qué es el futuro?
"La realización del ser humano pero en todos los sentidos, pero esta realización, y es lo que espero del futuro, que venga de adentro hacia afuera. Esto significa que si no miramos el futuro desde dentro nuestro y solamente lo vemos con la perspectiva de la piel hacia afuera, este planeta va a estar hecho un desastre cada vez más y los humanos nos vamos a matar cada vez más... nos vamos a autodestruir si no dejamos de ver el futuro como tener un carro o una casa".

Debemos tener una visión más cósmica, más universal. El crecimiento individual tiene que ser una responsabilidad mucho mayor que la que significa ser mejor persona: es la responsabilidad de que yo, con mi crecimiento, voy a influir en toda la humanidad. Uno no debe querer cambiar al mundo, sino cambiarse uno para que él sea mejor".

* El ser humano debe.. "Desprenderse del individualismo enfermizo que tiene, y empezar a contactar con el otro sin importar cómo sea el otro. El otro tiene todo el derecho de ser como es, y yo tengo todo el derecho de ser como soy. Lo único que debe haber entre las dos personas es la comprensión para poder convivir".
Como ven, Adriana es una mujer sensible que cree firmemente en un ser humano mucho mejor. De hecho, dice que no puede ser tan pesimista al respecto. Es que, al fin y al cabo, creer en nosotros mismos es la mejor forma de pensar que todo puede cambiar.

 

ADRIANA FERREYRA

Viviendo más que el presente

Los años setenta comenzaban a esfumarse . La ventana de una nueva década estaba a punto de abrirse para siempre. Entonces le sucedió. De repente, aunque no sin razón, ella empieza a interesarse por los temas espirituales. Consecuencia: empieza a estudiar filosofía hermética.

Escuchar esto sin saber lo que viene después, les puede saber a nada. Por ello, empecemos a conocer a Adriana Ferreyra conociéndola a ella. Antes de hacerlo, una aclaración: ella nos dirá quién era por aquellos años. ¿De qué nos vale saberlo? Poco a poco lo irán entendiendo.

"Era una persona muy atada a lo que veía. Creía en algo superior pero porque esa creencia había sido inculcada por mi familia que era religiosa. Yo sabía que había algo superior pero no me lo cuestionaba porque me daba una especie de seguridad".

Una crisis. Eso fue el detonante de lo que vendría después. "yo siempre había tenido el trabajo que me gustaba, estaba conforme pero de repente empezó a no gustarme. Empecé a sentir un vacío interno pero no sabía lo que era porque no estaba en contacto con estas cosas (las espirituales)".

"No sabía qué era esa sensación de agobio, de inconformidad; ese no saber lo que quiero cuando yo siempre tenía programada mi vida hasta el último día, hasta que dejara de respirar. Pero de repente la torre de Babel se empieza a destruir y me empecé a sentir tan mal que pensé que necesitaba un psiquiatra".

Tras un año de alejarse de todo el mundo y estar tan mal que llegaba al punto de llorar por nada, descubrió que estaba atravesando una crisis espiritual. ¿Qué hizo? "Un sacerdote del tercer mundo, muy moderno aunque mayor pero sin nada estructurado y con unas ideas muy avanzadas, fue quien me dijo que tenía un problema espiritual. Entonces, él me empezó a ayudar".

"Después de eso empecé a leer, a interiorizarme, y me atrajo mucho lo espiritual porque me daba mucha paz y mucha calma. Por eso me introduje en la psicología transpersonal y entendí que lo mío había sido una crisis espiritual espontánea".

Tras eso Adriana se introdujo de lleno a ese mundo y olvidó el anterior: el que tenía que ver con su trabajo en la Secretaría de Cultura. Es por ello que, hoy día, ella se dedica a la sanación por medio de la imposición de manos, a la bioenergética y a las terapias regresivas. Sobre esta última parte es que en realidad, hablaremos más adelante con ella. Primero sabremos qué es la terapia transpersonal.

"Es una terapia que trabaja con las emergencias espirituales. Esto sucede cuando el ser humano empieza a sentir una serie de conflictos que se dan por una disconformidad en su vida, por ansiedad... Es como un desequilibrio total que tiene que ver con lo espiritual. La psicología transpersonal es un poco ver al ser humano más allá de su psiquis, es verlo profundamente a nivel espiritual".

Despejada esa duda, veremos cómo Adriana llega hasta la terapia regresiva. "El tema de la terapia regresiva yo lo comienzo con mi esposo, él lo estudió en España con el Doctor Caicedo, un médico colombiano que trabajó muchos años en España y con él se preparó, con él estudió. Yo aprendí con él, estudié con él y empecé a ser su asistente hasta que comencé a trabajar individualmente. Va a hacer unos diez años que trabajo en esto".

Hay otra cosa además de esto, que le interesa en demasía. "Yo he viajado mucho, me he interesado mucho y he investigado mucho el tema de las antiguas culturas aborígenes, de Latinoamérica sobre todo.  He estado en contacto con sanadores y curadores y eso me ha fascinado. Eso tiene ocupado mi espíritu y mi mente en este momento".

Hablando con Adriana, de momento surge una pregunta, que no se puede quedar: ¿Cómo llegás al país? "Por una encantadora joven, Karina Pereyra (de la tienda Místi-k) con quien contactamos el año pasado. Vinimos el año pasado y regresamos en enero. Pero esta vez, como mi esposo tenía mucho trabajo, vine yo sola".

- Pasando a otra cosa, ¿Quién es Adriana? "Una persona que trabajó mucho con aquello del trabajo de la vida porque era muy cabeza dura. De alguna manera era muy materialista, no en cuanto al dinero, sino en cuanto al ver para creer. Entonces me costó mucho entrar en este mundo".

"Lo que sí tengo que reconocer es que este mundo me atrapó. Cuando uno entra en el camino espiritual crea como una especie de adicción y ya no puede salir. O sale al principio porque le da miedo o no sale nunca más hasta el final de sus días".

Esto no quiere decir por supuesto que Adriana no haya tenido que luchar y librar batallas para estar bien consigo misma y ese mundo ¿Algo que tuvo que enfrentar? La soberbia. "Ese es el peor pecado que un ser humano puede experimentar en la espiritualidad. Yo lo viví como cualquiera. El que dice que está en la vida espiritual y nunca pasó por esta etapa está mintiendo. Todos la vivimos".

"Se pasa por esa etapa que al principio es de placer porque uno se siente superior y eso da placer y por otro lado la vida nos empieza a golpear para demostrarnos que la vida no es así. Yo pasé por una etapa muy dura hasta que 'me bajaron del caballo o del escenario'. La vida me bajó y me enseñó que ese no era el camino. Incluso, mi contacto con la gente empezó a ser selectivo y no debe ser así cuando estás en la vida espiritual".

Entre virtudes y defectos. Así, como todos, ha vivido ella. La ventaja: ha aprendido a madurar y a crecer espiritualmente. Por eso habla sin rubor de sus errores mientras sus ojos brillan de satisfacción. Es que, superarse a uno mismo, siempre será una gran alegría. Y, cuando se habla de Adriana, hay que hacerlo sobre una persona que cada día aprende a crecer. Ese, para nosotros, es su mayor logro.

CUANDO QUEREMOS RETORNAR AL PASADO

- Te quiero.
- ¿por qué?
- Simplemente porque te quiero.
- ¿No debe haber una razón para querer?
- No. No debe haber una razón. De todas formas, me enamoré de ti desde que te vi. Creo que te conozco de otra vida.
- ¿De otra vida?
- Si.
- No creo en esas cosas.
- Yo sí y sólo sé que te quiero.
- Yo no, repito, pero sí te puedo decir que también te quiero.

Absurdo, irreal, irracional, estúpido... No sé cuántos apelativos podemos darle a este diálogo que sirve para ilustrar el tema en cuestión. Ahora bien, ¿saben cuál nos faltó? Pese a los anteriores que puedan ustedes elegir, nosotros le llamaremos verdad. Aunque nos crean delirantes, hemos de hablar con Adriana Ferreyra sobre la sofrosis. Es decir, el estudio de las otras vidas.

Antes de entrar de lleno en esto, por supuesto, hablaremos de la terapia regresiva en sí. “En la terapia regresiva las personas son llevadas a un estado modificado de conciencia, por medio de la técnica, para poder conectarse con su pasado”.

Pero, de qué sirve ir al pasado? “Por medio de la investigación hemos descubierto que muchas de las cosas que nos ocurren en esta vida, muchos de los problemas o los conflictos que no podemos solucionar, no son de esta vida específicamente sino de vidas anteriores porque nosotros creemos que lo que somos hoy es el resultado de las vidas anteriores”.

Los problemas, por tanto, se repiten.

“Las cosas que no hemos podido solucionar o sobrellevar, en esta vida se presentan nuevamente. Entonces, descubriendo esas vidas es como tú puedes solucionar las cosas de hoy. Pueden ser fobias, por ejemplo, que la persona trae”.

“Además, y hacemos mucho hincapié en esto, esta es una técnica para el crecimiento espiritual. O sea, para que el ser humano se encuentre consigo mismo y tenga una vida más plena. Esto, más que motivado por simple curiosidad, se debe tomar en otro sentido: con el de crecer, tener una vida mejor, relacionarse mejor con las demás personas... para que uno rinda más en todos los sentidos, no sólo a nivel de trabajo, en la vida, a través de esta técnica que es conocerse profundamente a uno mismo”.

¿Qué pasa cuando nos encontramos con algo que no nos gusta? “La toma de conciencia es una de las cosas importantes. Nosotros tenemos en el inconsciente muchas cosas que nos torturan y que son como la sombra que tenemos guardada, que no tomamos contacto con ellas pero que nos traen muchísimos conflictos”.

El descubrir esto que no ha sido positivo es lo que le hace a la persona tomar contacto con el conflicto, saber cuál es el origen, el motivo del porqué en esta vida traemos tantos bloqueos y así poder solucionarlos. La toma de conciencia, con un buen apoyo profesional, siempre trae una luz y una mejora”.

Entonces, ¿podríamos decir que el karma existe? “Si. Pero nosotros, más allá que como una carga, lo vemos como un aprendizaje. Para nosotros no es algo que venimos a pagar, simplemente son cosas que vinimos a aprender porque no aprendimos en otra vida.  Las consecuencias de cosas que no hemos hecho bien en otra vida se nos presentan en la siguiente o en las próximas siguientes hasta que podamos evolucionar en ese sentido”.

Es, en pocas palabras, la posibilidad de un crecimiento. Ahora bien, ¿qué tanto se sabe si la persona evoluciona? “El tema de la evolución tiene que ver mucho con la armonía. No es no tener problemas. Mucha gente dice que uno es feliz cuando no tiene problemas pero la vida es problemática y conflictiva. La vida es eso, y es eso para que tengamos la posibilidad de crecer”.

“Entonces la persona espiritualmente madura es la que puede solucionar lo antes posible sus problemas y sus conflictos y sobrellevarlos. No es que no tenga problemas sino que no se maree con ellos y los pueda ver claramente, objetivamente”.

Las desgracias, partiendo de ello, ¿nos enseñan? “Si, suceden para que aprendamos. Yo creo que si prestamos atención nos vamos a dar cuenta de que siempre aprendemos más de las cosas malas que de las buenas”.

 

MAS ALLA DE LA TERAPIA

Cualquiera puede pensar en querer regresar al pasado. Pero, ¿han pensado cómo podemos saber si necesitamos alguna de estas terapias? Veamos qué nos dice Adriana al respecto.

“Creo que muchas veces se necesitan y la persona no lo reconoce por descreimiento, desconocimiento... Yo creo que cuando uno comienza a tener problemas, desde un estrés simple, quiere decir que la persona ya no está sabiendo cómo manejar su vida. Cuando se nos viene encima tanto el trabajo como la vida cotidiana y nos metemos en ese remolino de conflictos en los que no podemos ver las cosas claramente para saber manejarlas, ya necesitamos un tipo de apoyo, cualquiera que nos pueda hacer ver las cosas para poder volver al camino”.

“Siempre digo que el ser humano se enferma cuando se toma un atajo y deja de andar en el camino que le corresponde. Siempre se presentan con estrés, con enfermedades simples y a la larga todos estos problemas llegan a ser tan graves que físicamente se empiezan a enfermar y pueden llegar a tener enfermedades tan fuertes como el cáncer. Yo creo que eso es porque no nos hemos detenido a tiempo como para decir qué estoy haciendo con mi vida”.

Muchos podemos sentir temor ante la terapia regresiva. Sin embargo, no hay motivo para ello.

“Para la persona normal que simplemente está en un camino espiritual o quiere investigar sobre sí misma, esto no tiene ninguna contraindicación; por eso le aclaramos mucho el tema del temor, porque la persona nunca pierde la conciencia, siempre sabe que está ahí en la camilla, sabe con quién está y está escuchando la voz del terapeuta, la música y los ruidos externos”.

“La única diferencia es que por este estado de relajación la persona entra en un suave estado modificado de conciencia y dentro de su mente empieza a ver imágenes como si estuviera soñando. Es como decir que tienes una pierna aquí y otra allá, donde no está la realidad actual”.

Las emociones de reencontrarse con el ayer sí se sienten. Pero no se sufren.
”Esas cosas producen sensaciones y emociones, pero esas emociones que la persona sabe que tienen que ver con ella, pero a la vez ella no está tan adentro del personaje como para sufrir esas emociones traumáticamente. La persona ve el panorama, sabe que tiene que ver con esa historia pero lo ve un poco desde lejos. Aunque tenga la sensación de dolor, de tristeza o de alegría, no se sufre por eso, la persona puede sacar el conocimiento objetivamente”.

¿Cada cuánto tiempo uno regresa? “No está establecido. Hay personas que viene pronto, reencarnan rápido porque tienen que aprender cosas. No hay un tiempo exacto de cada persona. Otra cosa que hemos descubierto es que siempre son grupales. Siempre vienen el mismo grupo. Tal vez no en familia, pero sí amigos”.

¿Por eso es que de repente sentimos que conocemos a alguien de toda la vida? “Sí, eso se siente. Eso es producto de la intuición”.

“Otro punto es que uno cambia de roles, de raza, puede cambiar de sexo, tener de esposa a la que fue su madre... en el mundo cósmico puede suceder cualquier cosa. Hay dos cosas que resaltan en esto: el racismo que el hombre no ha superado y esto lo ayuda a entender que uno no tiene el color de piel comprado, y el miedo a la muerte”.

El azar, ¿existe o las cosas pasan por causa del destino? “Yo creo que todo es causal, que en el destino de las personas están escritas las cosas”.

Tan marcada está que, incluso, Adriana nos dice que “nuestra vida está totalmente limitada y cuando tomemos conciencia de ello quizás empecemos a interesarnos por ser mejores personas. Todos venimos con un ciclo marcado y venimos a hacer cosas para evolucionar. Todos tenemos esa misión de evolucionar”.

Evolucionar. Esa, en definitiva, es la palabra clave. Por ello, más que nada lo que nos toca vivir es aprender a vivir. ¿Cómo? Principalmente, además de sobrellevar las pequeñas tragedias personales que llamamos problemas, no haciendo daño a nadie. Así, tratando de hacer las cosas bien para nosotros y los demás, empezaremos a trillar el camino para evolucionar. No hay más.

por Marien A. Capitán del diario HOY de Santo Domingo

 

 

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