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UN DIA EN CHIAPAS - CONTACTO CON LA RESISTENCIA

 

Casi a un año de mi viaje a México hoy decidí que debía compartir mi experiencia. En todo este tiempo pasaron muchas ideas por mi mente con respecto a cómo narrarla; pensé que tal vez simplemente debía transcribir lo que había escuchado tratando de ser lo más objetiva posible sin involucrarme, pero al repasar mentalmente todo lo que había escuchado y sentido supe que no podría mantenerme aparte de la experiencia como una simple observadora.
El estar frente a frente de cuatro comandantes zapatistas para quien estuvo siguiendo, aunque sea de lejos, esta lucha indígena fue una experiencia inolvidable; escuchar de sus labios la verdad de su lucha, percibir la fuerza y entereza a pesar de la intolerancia, discriminación, amenazas de las que fueron y son victimas; el seguir en resistencia, una resistencia que tiene muchos años pero que para la mayoría de los occidentales recién despertó hace 10 años cuando los medios de comunicación internacionales se interesaron, tal vez pensando que sería un buen motivo de venta.
A pesar de que algunos tengamos la buena voluntad de tratar de comprender el conflicto, se nos hace muy difícil, ya que no lo sufrimos en carne propia; por eso es que al estar frente a ellos sentí que podía ver las cosas más claramente, tal vez no entenderlas completamente, pero por lo menos poder tomar contacto con sus sentimientos y necesidades de forma más directa.
En enero de 2004, desde San Cristóbal de las Casas, la ciudad que está a 83 Km. de Tuxtla Gutierrez capital del estado de Chiapas, tome un micro, pequeña combi para ocho personas que con el chofer y cantidad de cajas apiladas partimos hacia Oventic, uno de los Municipios, Caracoles autónomos del Alto Chiapas; camino de montaña en un día no muy propicio por la niebla que cada vez era más densa; después de una hora y un poco más llegué a destino.
Tuve que presentar el pasaporte, el que me fue retenido y luego de un breve interrogatorio del porque de mi visita me dejaron pasar; el pequeño pueblito tenía en su entrada un negocio que hacia las veces de restauran y kiosco que tenía a la venta diversos artículos: remeras con la figura del Che Guevara y Marcos, CD con discursos de Marcos con música zapatista y diferentes autores de otras partes del mundo. Me sorprendió ver a jóvenes de otros países colaborando en trabajos de diferente índole.
Esperé más de una hora para hablar con la "Junta del Buen Gobierno". A medida que pasaba el tiempo hacía más frío y la niebla era cada vez más densa, pero estaba dispuesta a esperar lo que fuese necesario.
En un momento y como salido de la nada apareció un hombre con pasamontañas que me pidió lo siguiese, caminamos un buen trecho hasta llegar a una construcción de madera tipo galpón, ingresamos y allí estaban tres personas más, una mujer y dos hombres con los que pasaría la siguiente hora y media.
Después de presentarme me preguntaron el motivo de la visita, al escucharme decir que la información que daban los medios de comunicación no me parecía creíble y que al encontrarme en México quise escuchar la verdad de los protagonistas; dialogaron unos minutos en su idioma y luego comenzaron a contarme su realidad.
Si tuviera que hacer una síntesis de lo que escuche diría que pase en esa hora y media por una historia llena de dolor, impotencia, muerte, injusticia, valor, determinación y la lucha encarnizada por ser reconocidos y valorados en sus derechos.
Me sorprendió y maravilló la claridad que tienen sobre la situación vivida, la que están viviendo, y cómo manejarse en el futuro sin claudicar en la lucha por lograr lo que consideran justo; el deseo de seguir avanzando a pesar de todo.
En un momento la niebla se acrecentó y comenzó a entrar por la puerta y las endijas entre madera y madera que formaban las paredes, nos envolvió, parecía la imagen de una película surrealista; sentía que se había generado un clima muy especial entre las personas que formábamos el grupo, de mundos tan diferentes y tal vez por eso no me animaba a interrumpirlos pensando que sería una falta de respeto para quienes me estaban abriendo el corazón de una lucha tan antigua; me sentí sobrecogida por la consideración con que me trataban.
Me hicieron participar de sus logros en estos diez años de lucha y resistencia, una palabra que estuvo muy presente en todo el diálogo lo que me dio la pauta de la firmeza en sus convicciones.
Con mucho esfuerzo lograron tener un servicio sanitario, una escuela secundaria donde se están formando a futuros maestros de la escuela primaria; hicieron hincapié en la ayuda que reciben de diferentes ONG Organizaciones no Gubernamentales de diversas partes del mundo. No reciben ninguna ayuda del gobierno, lo único que pretenden de él es que cumpla con el Acuerdo de San Andrés www.ezln.org/san_andres/acuerdos
A partir del cumplimiento de este acuerdo se vería la posibilidad de retomar el diálogo nuevamente con el gobierno, antes de cumplirse esto es totalmente inútil, afirmaron. Tienen muy claro no recibir, bajo ningún aspecto, lo que consideran limosnas de las autoridades.
El tiempo se pasó tan rápido…, me hubiese gustado que los minutos se alargaran, quería grabar todo lo que había escuchado en la única grabadora que llevaba, mi mente; la despedida fue sumamente emotiva para mí, les agradecí que me hubieran brindado ese tiempo, les estreche la mano a cada uno, y ellos se despidieron con el deseo de que los pueblos aborígenes de Argentina pudieran mejorar su situación, y en cuanto a mí que podía regresar cuando quisiera, siempre sería bien recibida.
Salí con el tiempo justo para abordar el último micro que me regresaría a San Cristóbal; miles de imágenes e ideas poblaban mi mente que el viaje, a pesar de la niebla ahora mucho mayor, se me hizo muy corto. Esa noche dormí muy poco.
Tal vez quienes lean esta nota hayan estado esperando otro tipo de información, como por ejemplo: los cómo y por qué de esta lucha, pero yo no me creo con el derecho de hablar de un tema tan especial e importante del que no tengo un conocimiento profundo, sería insultar a quienes me recibieron con tanto respeto. Solo quise compartir mi experiencia con quienes como yo quieren un mundo mejor, sin discriminación; como ellos afirmaron "nosotros luchamos por la justicia e igualdad para todos los hombres y mujeres de este mundo, no sólo para nosotros".

 

Adriana Ferreyra

 

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