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                                                 ARMONÍA
      UN CAMINO DE ENCUENTRO CON NUESTRO VERDADERO SER

 

¿Qué ocurre con el hombre y la mujer de hoy?
¿A qué se debe el común denominador de insatisfacción e infelicidad?

Estas son preguntas muy fáciles de responder si nos tomamos el tiempo para observar a nuestro alrededor.
Estamos inmersos en una vorágine que nos tiene atrapados y no nos deja ver la realidad de nuestra vida.
Corremos tras lo que el mundo moderno nos dice que es el éxito y que al lograr el mismo, tendremos todo para ser felices, grosso error, esta carrera lo único que hace es alejarnos cada vez más de nuestro verdadero ser y nos convierte en alguien irreal, pero que la sociedad acepta si es que logramos cumplir con sus mandatos; esto nos carga de ansiedad y de una falsa personalidad triunfadora que no es más que una máscara para ocultar  el gran complejo de inferioridad y el miedo a no ser aceptados.

El éxito siempre está unido a la ambición, la ambición nos hace ir tras el éxito; cualquier meta se convierte en lo más importante de nuestra vida y hacemos lo que sea para lograrla, no medimos los medios, y cuando al fin llegamos a buen término la satisfacción es efímera y la ambición comenzará nuevamente a presionarnos para salir en busca de otra cosa que nos haga sentir triunfadores.
No es malo tener metas tiene que ver con la evolución del ser humano, es nuestra actitud hacia lo que queremos lograr en la vida donde a veces nos equivocamos; jamás debemos dejar de lado a nuestro verdadero ser.
Por eso hoy más que nunca es importante que nos tomemos un tiempo para rever nuestra vida, ubicarnos en una meseta y observar que pasa con nosotros a nivel mental, físico y espiritual. Cuando no hay armonía entre nuestra mente, cuerpo y espíritu comienzan los problemas, y recién nos damos cuenta cuando aparecen los síntomas; cuando el cuerpo comienza a avisarnos que las cosas no están nada bien.

Ese es el momento de hacer algo, no esperar a que esos síntomas leves se conviertan en una enfermedad grave sin vuelta atrás; prevención es la clave.
Por eso lo que intento en mi trabajo es que la persona se conecte con su respiración y energía para que su participación sea realmente activa, y juntas emprendamos el camino hacia la armonía que le hace falta para despertar a su sanador interno; de esa manera el trabajo es más intenso y creativo de ambas partes logrando así mejores resultados.
El contacto con la respiración es fundamental para poder lograr la quietud mental y emocional, lo que nos da la posibilidad de despertar la sensibilidad, algo primordial en este tipo de trabajo.

A través de los años, he estado en contacto con seres humanos de diferentes personalidades y con distintos problemas pero a todos, el encontrarse con su ser interior los ha llevado por el camino de la  autosanación.
Este tipo de terapia no solamente puede aliviar algún problema que tenga que ver con el estrés o ayudar en algún tratamiento médico, sino que cambia la actitud de la persona hacia su vida y esto es fundamental para modificar los elementos que mantienen y alimentan al síntoma o a la enfermedad.
Es importante que tomemos conciencia que no sólo somos un cuerpo físico y que nos influencian nuestros pensamientos y emociones, a quienes debemos prestar atención en el camino de la armonía, ya que no la lograremos, si no saneamos esa parte de nuestra realidad.

Podemos no presentar síntomas ni estar enfermos, eso no quiere decir que nos sintamos bien o estemos conformes con nuestra vida, yo diría  que ese es el momento de comenzar a trabajar con nosotros mismos.
Somos una sociedad basada en la lógica y la razón que no se da tiempo para encontrarse con su cuerpo, a no ser de la manera superficial que nos marca la moda; como ser, lograr medidas armónicas o tonicidad en determinados músculos, cosa que no está mal, siempre y cuando no nos olvidemos del respeto y el amor que debemos sentir por él; o de lo contrario pasa a ser un objeto de aceptación social y no la entidad maravillosa y perfecta que hace posible nuestra existencia en esta dimensión.
Entonces no es importante cómo es nuestro cuerpo ni si responde al modelo que marca la sociedad de consumo, sino cuál es nuestra relación amorosa con él, para que logremos ser y funcionar como entidades completas y saludables en mente, cuerpo y espíritu.
La desarmonía surge cuando nos alejamos de nuestra verdadera naturaleza, y quienes ayudamos a las personas a tomar contacto nuevamente con su verdadero ser debemos usar un elemento que es fundamental, el AMOR.
Siempre debe existir el intercambio mágico de ternura, confianza y la voluntad de ir juntas hacia el camino del bien estar.
De esta manera, comienzan a aceptarse y valorarse; a entender que tienen un hermoso universo dentro suyo que está esperando se le de permiso para manifestarse.
El camino para tomar contacto con ese universo es el cuerpo, que es hijo de la tierra; el alejamiento del ser humano de la naturaleza lo ha encapsulado quitándole la capacidad de sentir, debemos retornar a ella, volver a las raíces; por eso en mis armonizaciones uso música e instrumentos que lo conectan con la energía de la Pacha Mama, la madre tierra, para lograr que entren en sintonía con esa naturaleza de la que son parte.
Lograr la armonía individual hará posible que todo en nuestra vida cambie, nuestras actitudes y nuestras relaciones serán diferentes; esa armonía personal se proyectará en todo nuestro entorno y ayudará a que otras personas “se den cuenta”; de esta manera colaboraremos para lograr una humanidad más espiritual.

Adriana Ferreyra

 

 

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