Revista Digital de El Quinto Hombre

LA TIERRA NACIENTE (LOS NUEVOS SIMBOLOS)

 

Por Dr. Virgilio Sanchez Ocejo – USA

 

Desde que nuestro primer astronauta pisó suelo lunar, el Hombre a tratado de ordenar sus ideas con respecto a su posición en el Universo. Nuestra experiencia espacial ha creado un reto para la Humanidad en el aspecto social y en la mística.
Esta Era Espacial demanda de nosotros un cambio de ideas y de conceptos existentes. En la actualidad luchamos por mantener nuestros conceptos tradicionales.

La mística es un término un poco confuso; nosotros la entendemos como la conexión entre nuestra conciencia y el misterio del Universo. Ella nos da una idea de lo que es el Universo en su función cosmológica. Además, existe una función sociológica en la mística que nos da cierta afirmación de orden social y moral.
Dentro de la mística existen símbolos religiosos; por ejemplo: la historia de los diez mandamientos dados a Moisés en el Monte Sinaí, tiene un significado simbólico, es un símbolo. Todos los relatos religiosos representan símbolos en nuestra vida social.

En nuestra Era Espacial el Hombre se enfrenta a ciertos símbolos religiosos que habían sido formulados cuando se creía que la Tierra era el centro del Universo. Estos símbolos antes de Copérnico, que la Tierra está aquí abajo y el cielo allá arriba, se contradice en nuestra Era Espacial.

Cuando el Hombre se paró por primera vez en la superficie lunar, pudimos nosotros también observar, por medio de la televisión, a la Tierra naciendo por el horizonte lunar. Este es un nuevo símbolo que reta a los antiguos del orden social, místico o religioso. Al ver cómo la Tierra se eleva en el horizonte lunar, nos dimos cuenta que la Tierra y el Cielo no estaban divididos, sino que la Tierra está en los Cielos. No existe división y todos los símbolos teológicos, basados en dividir el Cielo de la Tierra dejaron de ser símbolos en ese momento. En el espacio no hay horizonte por lo tanto no deben haber horizontes en nuestras experiencias.

Existe una unidad en el Universo y una unidad en nuestra propia experiencia. No podemos seguir un orden espiritual fuera de nuestra propia experiencia. Esta nueva filosofía del la Era Espacial no está todavía muy bien definida y es por eso que nos revelamos luchando por mantener nuestras antiguas ideas.
El camino, en esta nueva vida, es el que todos vamos a recorrer no pudiéndose hacer sin primero desprendernos de los antiguos símbolos que aún gobiernan nuestras mentes. La realidad de vivir en esta Era Espacial significa un nuevo renacer filosófico y tenemos que comenzar con un nuevo orden de cosas.

NO HAY HORIZONTES, éste es el significado de la nueva Era Espacial; estamos lanzándonos hacia un futuro que es misterioso. Est es un concepto nuevo que reta a las formas establecidas y está impulsando a muchas personas a resistirse; por eso la creación de grupos antisociales, black power, el uso alarmante de narcóticos, etc., etc.; esto son algunos ejemplos de esa resistencia a las nuevas ideas.
Ellas no pueden ajustarse ante un futuro incierto, misterioso y desconocido que elimina lo tradicional; surge, como nunca, el Fin de los Tiempos y el enorme interés en lo negativo así como los desastres.

Llegamos a odiarnos tanto que nos divierte la destrucción de personas; es como disfrutar leyendo las más malas de las profecías de la Biblia; hay muchas religiones que estiman que los días felices vendrán después de guerras, destrucciones y del juicio final.
Confundimos el fin de los tiempos con el Apocalipsis que es solamente cambio, transformación y es un símbolo de enseñanza filosófica, espiritual y moral.

¡EL PARAISO ESTA AQUÍ!; si lo comparamos con los demás, la Tierra luce y es radiante; la verdadera revelación está aquí. No debemos esperar que algo pase.

En nuestra Era Espacial hay dos cosas que son evidentes; la primera es que debemos movernos socialmente hacia un nuevo sistema de símbolos porque los antiguos están ya obsoletos; segundo, los símbolos existentes son interpretados espiritualmente, en lugar de literalmente, no llevan a la verdadera revelación de los mismos.
El nuevo símbolo de la Era espacial está avanzando lentamente en nuestra conciencia; no podemos detener su avance y mucho menos aferrarnos a los antiguos como única tabla de salvación. Tenemos que enfrentarnos con un cambio creados por nosotros mismos y como consecuencia de nuestras aventuras espaciales.
El reto a la mística en la Era Espacial es éste: el mundo tal como lo conocemos, llegará a un final; el mundo como centro del Universo y separado del cielo o paraíso, lleno de horizontes en el cual el amor es reservado para los miembros de ciertos grupos, sabemos que desaparecerá.

El Apocalipsis nos enseña que nuestra ignorancia y complacencia llegará a ese final; nuestro punto de vista esquizofrénico del mundo sin ningún mito adecuado para coordinar nuestro consciente e inconsciente, va a terminar. Ese exclusivismo que hay sólo una manera de salvarse y un único como verdadero grupo religioso poseedor de la verdad, sentimos que va a terminar inexorablemente. Nos preguntamos ¿DÓNDE ESTA EL PARAISO?
Lo encontraremos cuando reconozcamos a la DIVINA PRESENCIA a través de nuestros vecinos, enemigos así como en todos nosotros. EL PARAISO DE DIOS ESTA CON NOSOTROS, aunque tenemos la idea que Dios actúa desde "afuera en el Cielo".

A través de los símbolos, entramos emocionalmente en contacto con nosotros mismos y con Dios; DIOS ES UNA PALABRA QUE DEBE SER INTERPRETADA COMO UN SIMBOLO. Cuando algunos teólogos hablaban, hace un tiempo de la muerte de Dios, lo que realmente querían decir era la muerte de sus símbolos.

HOY TENEMOS UN NUEVO SIMBOLO, CUANDO OBSERVAMOS A LA TIERRA ELEVARSE POR EL HORIZONTE LUNAR. Este nuevo símbolo es como cualquier otro símbolo; un lado lo tiene fijado aquí, en la Tierra, y el otro, se mueve hacia el espacio desconocido. El miedo a lo desconocido, el camino hacia el futuro se manifiesta y está en todos nosotros.

MICHAEL COLINS, ASTRONAUTA DE APOLO XI, EXPRESO: "No pude encontrar a Dios en la Luna, pero me siento que soy diferente al resto de la Humanidad. Ver la Tierra a gran distancia, cambió mi percepción y mis ideas sobre el sistema solar. He podido comprobar, después de dos vuelos espaciales, que mi percepción sobre la Tierra también ha cambiado. Las moléculas de mi cuerpo son diferentes. La vista desde 100.000 millas en el espacio es invaluable, para unirnos en busca de soluciones, dándonos cuenta que éste Planeta, en el cual vivimos, nos une de una manera básica y más importante que las diferencias del color de la piel, la religión o los diferentes sistemas económicos".
Todos los astronautas han estado dentro de éstas ideas; han podido experimentar, sin entender, los nuevos símbolos de nuestra Era Espacial. CASI TODOS HAN CAMBIADO RADICALMENTE. Muchos cambian de religión, inclusive creando las suyas propias; hasta han llegado a abandonar el trabajo, esposa e hijos para irse a predicar.

Pero nosotros vivimos con las estrellas y hemos finalmente despertado en una gran aventura que llamamos vida. EL REINO DE LOS CIELOS ESTA ENTRE NOSOTROS PERO TENEMOS Y DEBEMOS AVANZAR PARA PODER ENTRAR EN EL.     

 

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