EL EVANGELIO DE ACUARIO DE JESUS, EL CRISTO - Parte II

                                                                                                   

Por José Mª Kaydeda

CAPITULO XIV

La doctrina brahmánica de las castas. Jesús la rechaza y enseña la igualdad humana. Los sacerdotes se ofenden y le arrojan del templo. El se queda con los sudras y les enseña.

1.- El niño judío permaneció cuatro años en el templo de Jaganat.
2.- Un día se sentó entre los sacerdotes y les dijo: Os ruego que me digáis lo que pensáis de las castas; ¿por qué decís que no todos los hombres son iguales a los ojos de Dios?.
3.- Un maestro de sus leyes se levantó y dijo: El Santo a quien llamamos Brahma hizo a los hombres como le convino y ellos no deberían quejarse.
4.- En los comienzos de la vida humana, Brahma habló y aparecieron ante él cuatro hombres.
5.- El primero salió de la boca de Parabrahma; era blanco como el mismo Brahma, y fue llamado Brahmán.
6.- Era alto y elevado por encima de todo deseo; no tenía necesidad de trabajar.
7.- Fue llamado sacerdote de Brahma, el santo que debía actuar en nombre de Brahma en todos los asuntos de la Tierra.
8.- El segundo hombre era rojo y salió de la mano de Parabrahma; se le llamó Kshatriya.
9.- Fue creado para ser rey, gobernante y guerrero, y su deber más alto era proteger al sacerdote.
10.- El tercer hombre salió de las entrañas de Parabrahma, y se llamó Vaisya.
11.- Era amarillo, y su deber era labrar la Tierra y guardar los ganados y rebaños.
12.- El cuarto hombre salió de los pies de Parabrahma; era negro y se llamó Sudra, el que pertenece al estado inferior.
13.- El sudra es el siervo de la raza humana; nadie tiene que respetar sus derechos; no necesita escuchar a los Vedas; si mira a la cara de un sacerdote o rey, es matado, y nada más que la muerte puede librarle de su estado de servidumbre.
14.- Y Jesús dijo: Entonces Parabrahma no es un Dios justo ni recto, pues con la fuerza de su propia mano ha exaltado a unos y rebajado a otros.
15.- Y Jesús calló, pero, mirando al cielo, dijo:
16.- Mi Padre-Dios que era, es, y será por siempre, que tiene en sus manos las medidas de la justicia y el bien.
17.- Por su amor sin límites ha hecho a todos los hombres iguales. Los blancos, los negros, los amarillos y los rojos pueden mirarle a la cara y decir: Padre nuestro.
18.- Padre de los hombres, yo alabo tu nombre.
19.- Todos los sacerdotes se enfurecieron con las palabras de Jesús; se lanzaron a Él, lo tomaron y estaban a punto de herirle.
20.- Pero Lamas levantó la mano y dijo: Sacerdotes de Brahma, tened cuidado; no sabéis lo que hacéis, esperad hasta que conozcáis al Dios que adora este joven.
21.- Yo he contemplado a este niño en oración cuando una luz más brillante que la del Sol le rodeaba. ¡Tened cuidado! Puede que su Dios sea más poderoso que Brahma.
22.- Si Jesús dice la verdad, si está en lo cierto, no le podéis obligar a negarlo; y si Él no tiene razón y vosotros estáis en lo cierto sus palabras morirán, pues el bien es poderoso y al final prevalecerá.
23.- Entonces los sacerdotes se abstuvieron de hacer daño a Jesús, pero uno habló y dijo:
24.- ¿Acaso este joven atrevido no ha atentado contra Parabrahma en este lugar santo? La ley está clara: El que ultraje el nombre de Brahma debe morir.
25.- Pero Lamas les suplicó que le dejaran vivo; entonces los sacerdotes lo azotaron con unas cuerdas y lo sacaron de allí.
26.- Jesús siguió su camino y encontró refugio entre los negros y amarillos, los siervos y los ladrones de la tierra.
27.- Ellos fueron los primeros en conocer el evangelio de la igualdad; les habló de la Hermandad del Hombre y de la Paternidad de Dios.
28.- El pueblo lo escuchaba con deleite y aprendía a orar: Padre nuestro que estás en el cielo.



CAPITULO XXV

Jesús enseña a los sudras y campesinos. Relata una parábola de un hombre noble y sus injustos hijos. Da a conocer las posibilidades de todos los hombres.

1.- Cuando Jesús vio que tantos sudras y granjeros se acercaban a escucharle, les contó una parábola, y dijo:
2.- Un hombre noble poseía un gran estado; tenía cuatro hijos y les hacía crecer fuertes mediante la actividad y el uso de todos los talentos que tenían.
3.- A cada uno le dio una parte de su riqueza y les mandó que se fueran cada uno por su lado.
4.- El hijo mayor estaba lleno de egoísmo; era ambicioso, astuto, rápido en el pensamiento.
5.- Y se dijo: Soy el mayor y mis hermanos deben ser siervos a mis pies.
6.- Entonces llamó a sus hermanos; a uno le hizo rey, le dio una espada y le encargó que defendiera todo el estado.
7.- Al otro le dio los campos y manantiales, los ganados y rebaños y le ordenó que labrara la tierra, vigilara los rebaños y le trajera lo más escogido de sus ganancias.
8.- Y al otro le dijo: Tú eres el más joven; el estado entero ya ha sido asignado; no tienes ninguna parte en todo esto.
9.- Entonces tomó una cadena y ató a su hermano a una roca en la llanura de un desierto y le dijo:
10.- Has nacido para ser esclavo: no tienes derechos, debes conformarte con tu suerte, pues no podrás liberarte hasta que mueras y te vayas de aquí.
11.- Después de algunos años, llegó el día de ajustar cuentas; el noble llamó a sus hijos para que aparecieran ante él.
12.- Y cuando supo que su hijo mayor se había apoderado de todo el estado y había hecho a sus hermanos esclavos,
13.- lo prendió, desgarró sus vestiduras de sacerdote y lo metió en una celda, donde tuvo que quedarse hasta que expió todos los males que había cometido.
14.- Y luego, como si no fueran más que juguetes, lanzó al aire el trono y la armadura del falso rey; rompió su espada y lo metió en otra celda.
15.- Después llamó a su hijo el labrador y le preguntó porque no había liberado a su hermano de las cadenas que le oprimían en las arenas del desierto.
16.- Y como el hijo no respondía, el padre tomo posesión de los ganados y rebaños, los campos y los ríos.
17.- Y envió a su hijo, el labrador, a vivir en las arenas del desierto, hasta que hubiera pagado por todos los males que había hecho.
18.-Luego el padre salió y encontró a su hijo menor cruelmente encadenado, y con sus propias manos le rompió las cadenas y le dijo que se fuera en paz.
19.- Y cuando los hijos acabaron de pagar todas sus deudas, volvieron y se presentaron ante el tribunal de la justicia.
20.- Todos habían aprendido sus lecciones, y las habían aprendido bien; entonces el padre volvió a dividir el estado.
21.- Y dio a cada uno una parte igual y les exhortó a que reconocieran la ley de la equidad y la justicia y vivieran en paz.
22.- Entonces habló un sudra y dijo: Nosotros que sólo somos esclavos, eliminados como bestias para satisfacer los caprichos de los sacerdotes, ¿podemos tener la esperanza de que vendrá alguien a romper nuestras cadenas y liberarnos?
23.- Y Jesús dijo: El que es Santo ha dicho que todos sus hijos serán libres, y toda su alma es hija de Dios.
24.- El sudra será tan libre como el sacerdote; el labrador y el rey caminarán de la mano, pues todos los hombres vivirán su hermandad.
25.- ¡Hombres, despertad! Sed conscientes de vuestros poderes, pues el que tiene voluntad no tiene que seguir siendo esclavo.
26.- Vivid como os gustaría que viviera vuestro hermano; descubrid cada uno de los días como si fuera una flor que se abre, pues la Tierra y el Cielo son vuestros, y Dios os traerá a vuestro ser verdadero.
27.- Y todos exclamaron: Muéstranos el camino para que podamos abrirnos como las flores y lleguemos a lo que somos.



CAPITULO XXVI

Jesús en Katak. El carro de Jaganat. Jesús revela a la gente el vacío de los ritos brahmánicos y como ver a Dios dentro de uno mismo. Les enseña la divina ley del sacrificio.

1.- Jesús enseñaba en todas las ciudades de Orisa. Enseñó en Katak, a la orilla del río, y miles de personas le escuchaban.
2.- Un día vio a unos hombres locos arrastrando un carro de Jaganat, y Jesús dijo:
3.- Mirad, está pasando una forma sin espíritu, un cuerpo sin alma, un templo sin fuego en sus altares.
4.- Este carro de Krishna está vacío, pues Krishna no está en él.
5.- Este carro no es más que un ídolo de gente embriagada con el vino de las cosas carnales.
6.- Dios no habita en el ruido de las palabras; Él no tiene nada que ver con santuarios de ídolos.
7.- El lugar donde Dios y el hombre se encuentran es el corazón; Él habla con una voz muy baja y el que escucha se tranquiliza.
8.- Y toda la gente dijo: Enséñanos a conocer al Santo que habla dentro del corazón, el Dios de la voz suave.
9.- Y Jesús dijo: El Santo Aliento no se puede ver con estos ojos mortales; el hombre no puede ver a los Espíritus del Santo Supremo.
10.- Pero el hombre fue hecho a su imagen, y el que mira el rostro del hombre, ve la imagen del Dios que habla dentro de él.
11.- y cuando el hombre honra al hombre, está honrando a Dios, y lo que un hombre hace por otro hombre, lo hace por Dios.
12.- Debéis recordar que cuando un hombre hace daño a otro con pensamiento, palabra u obra, está agraviando a Dios.
13.- Y si deseas servir al Dios que habla en tu corazón, sirve a tus parientes cercanos, a los que no son tus parientes, a los extraños que pasan por tu puerta y a los enemigos que intentan hacerte daño.
14.- Ayuda al pobre y al débil; no hagas daño a nadie y no codicies lo que no es tuyo.
15.- Entonces el Santo hablará por tu lengua, sonreirá detrás de tus lágrimas, iluminará tu rostro con alegría y llenará de paz tu corazón.
16.- Y la gente preguntó: ¿A quién debemos traer nuestras ofrendas? ¿Dónde debemos hacer sacrificio?.
17.- Nuestro Padre-Dios no quiere que se pierdan sin necesidad las plantas, semillas, palomas o corderos.
18.- Lo que quemáis en los altares es arrojado después. El que toma la comida de las bocas hambrientas y la destruye con el fuego no puede gozar de ninguna bendición.
19.- Cuando ofrezcáis sacrificios a nuestro Dios, tomad vuestra ofrenda de granos o carne y ponedla en la mesa de los pobres.
20.- De ahí se elevará a los cielos un incienso que volverá a vosotros lleno de bendiciones.
21.- Destruíd vuestros ídolos; ellos no os pueden escuchar; convertid todos vuestros altares de sacrificios en pasto de las llamas.
22.- Haced vuestros altares en los corazones humanos y quemad sacrificios con el fuego del amor.
23.- La gente estaba maravillada y deseaba adorar a Jesús como Dios, pero Él dijo:
24.- Yo soy un hermano vuestro y he venido simplemente a mostraros el camino de Dios; no adoréis al hombre. Alabad sólo a Dios, al Santo de los santos.



CAPITULO XXVII

Jesús asiste a una fiesta en Bihar. Predica un sermón revolucionario sobre la igualdad de los hombres. Relata la parábola de las briznas rotas.

1.- La fama de Jesús como maestro se extendió por todo el país y la gente venía de cerca y de lejos para escuchar sus palabras de verdad.
2.- En Bihar, en el río sagrado de los brahmanes, enseñó durante muchos días.
3.- Y Ago, un hombre rico de Bihar, hizo una fiesta en honor de su huésped, e invitó a todos a ella.
4.- Vinieron muchos, entre ellos ladrones, opresores y mujeres públicas. Y Jesús se sentó con ellos y les enseñaba, pero los que seguían se sentían molestos porque se sentaba con ladrones y mujeres públicas.
5.- Y le reprocharon su comportamiento; le dijeron: Maestro de los sabios, este día será malo para ti.
6.- Se ha corrido la noticia de que frecuentas la compañía de mujeres públicas y ladrones, y los hombres huirán de ti como se huye del áspid.
7.- Jesús les respondió diciendo: Un maestro nunca se esconde por el bien de su reputación o de su fama.
8.- Estas cosas no son más que trivialidades que duran un día; se levantan y se hunden como botellas vacías en un río. Son ilusiones y desaparecerán.
9.- Son los indicios del pensamiento del que no piensa; son el ruido que hace la gente, y los hombres superficiales juzgan el valor de las cosas por el ruido que producen.
10.- Dios y todos los grandes hombres juzgan al hombre por lo que es y no por lo que parece ser, no por su reputación ni su fama.
11.- Estas mujeres públicas y estos ladrones son hijos de mi Padre Dios; a sus ojos, son almas igualmente preciosas que las vuestras o las de los sacerdotes barbáricos.
12.- Y están tratando de solucionar los mismos problemas de la vida que vosotros, que os vanagloriáis tanto de vuestra responsabilidad y mérito moral.
13.- Y algunos han resuelto problemas mucho más difíciles que vosotros, que les miráis con desprecio.
14.- Sí, son pecadores, pero confiesan su culpa, mientras que vosotros sois culpables, pero sois lo suficientemente astutos para poneros una capa muy limpia sobre vuestra culpa.
15.- Y vosotros, que despreciáis a estas mujeres públicas, a estos borrachos y ladrones, que creéis que sois puros de corazón y de obras y que sois mucho mejores que ellos, suponed que aparecierais de tal forma que los hombres supieran exactamente quiénes sois.
16.- El pecado está en el deseo, en la intención, no en el acto.
17.- Codiciáis la riqueza de los demás; os fijáis en las formas atrayentes, y en lo profundo de vuestros corazones la anheláis con lujuria.
18.- practicáis el engaño todos los días, y deseáis oro, honores y fama, sólo por egoísmo.
19.- El hombre que codicia es un ladrón, y el que siente lujuria es como una mujer pública. Y si hay alguno de vosotros que no sea nada de esto, que hable.
20.- Nadie habló; los acusadores se mantuvieron en silencio.
21.- Y Jesús dijo: Hoy la culpa recae sobre los que han acusado.
22.- Los puros de corazón no acusan. Los malvados que quieren cubrir su culpa en el santo humo de la piedad, siempre desprecian a los borrachos, ladrones y mujeres públicas.
23.- Este odio y desprecio es ridículo, porque si la capa adornada de la reputación pudiera ser desgarrada, el orgulloso maestro se vería descubierto con toda su lujuria, engaño y muchos otros pecados secretos.
24.- El hombre que pasa el tiempo arrancando las malas hierbas de los otros no tiene tiempo para quitarse las suyas, y las flores más bonitas de la vida se asfixiarán y morirán, y sólo quedará cizaña, abrojos y cardos.
25.- Jesús contó una parábola y dijo: Un labrador poseía extensos campos de grano maduro, y al mirarlos vio que muchas briznas de los tallos de trigo estaban dobladas y rotas.
26.- Y mandó a sus cosechadores y les dijo: No aprovechéis los tallos de trigo que tengan briznas rotas.
27.- Id, cortad y quemad esos tallos.
28.- Después de muchos días fue a medir el grano, pero no podía encontrar ni una semilla.
29.- Entonces llamó a los recolectores y les dijo: ¿Dónde está mi grano?
30.- Y le contestaron diciendo: Hicimos lo que tu nos dijiste; amontonamos y quemamos los tallos de briznas rotas y no quedó ni un tallo para guardar en el granero.
31.- Y Jesús dijo: Si Dios salvara sólo a los que no tienen briznas rotas, que son perfectos a sus ojos, ¿quién se salvaría?
32.- Los acusadores bajaron sus cabezas avergonzados, y Jesús se fue.

BIBLIOGRAFIA:
LOS APOCRIFOS Y OTROS LIBROS PROHIBIDOS
JOSE Mª KAYDEDA - EDIT. GRUPO LIBRO

                      

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